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ArribaAbajoActo III

 

La misma decoración de los actos anteriores.

 

Escena I

 

DON CARLOS y DON RAMÓN.

 
DON RAMÓN
Ya te dije que el negocio
era muy aventurado.
DON CARLOS
Van ya tres plazos vencidos
y van pagados tres plazos:
¿por qué perder la esperanza? 5
DON RAMÓN
Te falta cubrir el cuarto,
y ya el término concluye.
y aun estamos esperando
el telegrama de Rothschild.
DON CARLOS
Pues vendrá.
DON RAMÓN
Me asombra, Carlos,
10
tu seguridad pasmosa
y tu arrojo temerario.
¿Ya no te acuerdas de Urrutia?
¡Qué momentos tan amargos!
DON CARLOS
Tú exageras; no es posible 15
dos veces el mismo chasco.
DON RAMÓN
¡No es posible!
DON CARLOS
Estás sombrío.
DON RAMÓN
Como el tiempo, amigo Carlos.
 

(Pausa. Se acerca DON RAMÓN al balcón y contempla el cielo. DON CARLOS se deja caer en el sofá. La escena, débilmente iluminada.)

 
Va concluyendo la tarde
y avanza un negro nublado. 20

 (Pausa.) 

Así roba a la conciencia,
como crespón funerario,
el mal sus divinas luces
y su azul inmaculado.
DON CARLOS

 (Incorporándose poco a poco a medida que habla DON RAMÓN, y oyéndole con asombro.) 

¡Magnífico, portentoso! 25
¡Piramidal, soberano!
¡Estupendo moralista!
¡Sentimental entusiasmo!
No hay salvación para mí.
¡Todos, en mi casa, santos! 30
Mi mujer, santa mujer
por todos cuatro costados;
Alfredo, digno aspirante
a un puesto en el calendario;
Elena, virgen y mártir: 35
tres entre santas y santos.
Hasta aquí nada me admira,
pero ¡tú, de mis pecados
cómplice y encubridor!
¡Herejote, bribonazo! 40
¡Perseguidor de las honras
y de las conciencias gancho!
¡Alma de carbón de piedra
y corazón de basalto!
Explícame cuál portento, 45
más que portento, milagro,
trocó al Saulo de las almas
en un apóstol San Pablo;
cuál conversión...
DON RAMÓN
¡Conversiones!
Eres, por Cristo, bien cándido. 50
En el siglo en que vivimos,
y en el globo en que habitamos,
sólo verás conversiones
militares, o en los altos
círculos de la política, 55
o en la Deuda del Estado;
pero en las conciencias nunca,
pero en las almas... ¡ay Carlos!,
no busques ya conversiones
cual la conversión de Pablo. 60
DON CARLOS
¿Conque no eres virtuoso?
¡Ah, qué peso me has quitado!
DON RAMÓN
¡Carlos.... Carlos...! La verdad....
bromas aparte dejando...,
¡una catástrofe temo! 65
DON CARLOS
Todo está bien combinado:
el telegrama vendrá.
DON RAMÓN
Dos horas tienes y cuarto
de término.
DON CARLOS
¿Qué me importa?
DON RAMÓN
Y aun algo menos, que atraso. 70

 (Mirando el reloj.) 

DON CARLOS
Te empeñas en alarmarme:
son infalibles mis cálculos.
DON RAMÓN
No todos son infalibles,
porque en casa fracasaron.
DON CARLOS
Calla, que tales, asuntos 75
mejor están olvidados.
DON RAMÓN
Ya Juan de su recaída
salió bien. ¿Y al fin y al cabo
se marcha?
DON CARLOS

 (Pensativo.) 

Se marcha, sí;
¡con Elena, Ramón!
DON RAMÓN
¿Cuándo?
80
DON CARLOS
No lo sé.
DON RAMÓN
Pues si rompiste
con el bueno de Alvarado...
DON CARLOS
Alfredo me hizo romper.
DON RAMÓN
Ya libre, dime: ¿qué obstáculo
puede haber para que Elena 85
y Alfredo con dulce lazo...?
DON CARLOS

 (Con ira reconcentrada.) 

El obstáculo soy yo,
porque yo sufro el agravio.
A quien de Alfredo me quita
el cariño; al insensato 90
que me escarnece y ultraja...,
¿he de tenderle mis brazos?
Ni aun queriendo yo, quisiera,

 (Señalando hacia dentro.) 

que es muy soberbio ese anciano.
DON RAMÓN
¿Y Elena?
DON CARLOS
Basta, Ramón,
95
que con mil ansias batallo.
¡Pobre niña...! De este asunto
no hablemos..., quiero olvidarlo.
DON RAMÓN
¿Y tu mujer? ¿Y tu hijo?
DON CARLOS
Llorosos, tristes y pálidos 100
vagan por esos salones
como espectros funerarios.
No se me acercan jamás...
¡Soy un monstruo...! ¡Soy el diablo!
De Alfredo, Elena y Teresa, 105
éste es el último fallo.
DON RAMÓN
Pues de boca en boca corre,
con horribles comentarios,
el cuento de tus amores
con Elena.
DON CARLOS
Bien empleado
110
me está por haber seguido
los consejos de este sandio.

 (Golpeándose el pecho.) 

DON RAMÓN
¿Quién es éste?
DON CARLOS
El corazón;
él me metió en el mal paso.
DON RAMÓN
Ese drama de familia, 115
mucho te ha perjudicado.
DON CARLOS
¡Bah!
DON RAMÓN
¿Te ríes?
DON CARLOS
Sí.
DON RAMÓN
¿Por qué?
DON CARLOS
¡Conozco a los hombres tanto!
Si soy débil, son mis jueces;
si soy fuerte, mis esclavos. 120
El negocio me preocupa,
no de Madrid el escándalo.
La impaciencia me devora.
DON RAMÓN
¿Y aquellos seguros cálculos,?
DON CARLOS
Seguros son. Sé que venzo; 125
mas no me basta; en mis manos
quiero la prueba tener;
el despacho telegráfico.
«Puedes girar sobre Londres»;
estas palabras aguardo, 130
y las palabras no llegan,
y de impaciencia me abraso.

 (Pausa.) 

Voy a mandar a Felipe
al telégrafo.

 (Se dirige a la puerta de la derecha, primer término.) 



Escena II

 

DON CARLOS, DON RAMÓN, banqueros 1.º, 2.º y 3.º Los tres últimos aparecen en la puerta del despacho de DON CARLOS y en la misma puerta se detienen todos.

 
BANQUERO 1.º
Don Carlos...
DON CARLOS
¿Ya me dejan?
BANQUERO 2.º
Los amigos
135
con impaciencia esperando
estarán.
BANQUERO 3.º
¿Nada se sabe?
DON CARLOS

 (Afectando indiferencia.) 

¿Qué importa...?
BANQUERO 2.º

 (Con cierta sorna.) 

Y ese despacho
telegráfico, ¿no llega?
DON CARLOS

 (Con seguridad.) 

Llegará.
BANQUERO 3.º
¡Quién duda!
BANQUERO 2.º
Claro,
140
cuando usted lo afirma...
BANQUERO 1.º
Cierto.
DON CARLOS
Señores...

 (Sale por la derecha, primer término.) 

BANQUERO 2.º
¡Qué cara!
BANQUERO 1.º
Vamos,
finge, pero miedo tiene.
BANQUERO 3.º
Hombre al fin.
BANQUERO 2.º
Es decir, barro.


Escena III

 

Los banqueros; después, ALFREDO.

 
BANQUERO 3.º
Es un negocio perdido. 145
Lo dije: no cubrirá
el empréstito.
BANQUERO 2.º
Imposible
Pero Carlos tiene tal
idea de su talento,
que para nada jamás 150
consulta con sus amigos.
BANQUERO 1.º
¡Don Carlos...!
BANQUERO 2.º
Lástima da
la reputación que usurpa.
BANQUERO 3.º
Él es un loco de atar.
BANQUERO 2.º
Mucho arrojo, mucho orgullo. 155
BANQUERO 3.º
Mucha suerte y nada más.
BANQUERO 2.º
No hay cálculo...
BANQUERO 1.º
No hay aplomo.
BANQUERO 2.º
¡En fin, un hombre vulgar!
BANQUERO 1.º
Todo lo pierde: su ruina
es completa.
BANQUERO 3.º
Colosal.
160
BANQUERO 2.º
Señores, bien empleado...
Aquí debemos hablar
en confianza; Carlos era
un insulto a la moral.
BANQUERO 1.º
Está Madrid indignado: 165
¡qué materialismo tan...!
Se acerca Alfredo; silencio.
BANQUERO 2.º
¡Qué palidez!
BANQUERO 3.º
¡Qué mirar!
BANQUERO 1.º
¡Pobre mozo! ¡Me da pena!
BANQUERO 2.º

 (Aparte, a los otros dos.) 

Conque es decir que el Titán 170
se hundió para siempre.
TODOS

 (Aparte.) 

Amén.
BANQUERO 3.º

 (Aparte.) 

Y que mañana será,
si el diablo no le protege,
pobre de solemnidad.
BANQUERO 1.º
Adiós, Alfredo...
ALFREDO
Señores...
175
BANQUERO 2.º
Esta casa ruina es ya.


Escena IV

 

ALFREDO, solo.

 
ALFREDO
¿Qué es lo que pasa por mí'?
¿Qué batalla fiera y ruda
bajo mi frente sentí?
¿Aquesto se llama duda, 180
o razón o frenesí?
Si se debe aborrecer
por su delito al malvado;
si al hombre que nos dio el ser,
porque vida nos ha dado, 185
es obligado querer,
pregunta mi desvarío...
¿Mas para qué preguntar?
¿Para qué, Destino impío?
¿Puedo yo nunca olvidar 190
que es el padre..., el padre mío?
¡Suponen en él traición,
infamia, sangre y vileza!
«¡Mentiras, mentiras son!»
grita la naturaleza 195
con la voz del corazón.
¡Calla, calla, pensamiento,
que me horroriza escucharte!
Calla... ¿No ves que ya siento,
porque no consigo ahogarte, 200
terrible remordimiento?
Mas dice voz de dolor
que dentro mi pecho suena:
¿quién arrojó el deshonor
sobre la frente de Elena, 205
de Elena, que era mi amor?
Y de nuevo la batalla,
como nunca fiera y ruda,
dentro de mi pecho estalla,
y se agiganta la duda 210
Y el corazón, ¿por qué calla?


Escena V

 

ALFREDO, ELENA; ésta, por la izquierda.

 
ELENA
¡Alfredo!
ALFREDO
¡Elena! ¿Por qué
brilla en tus ojos, el llanto?
ELENA

 (Llorando.) 

Partimos.
ALFREDO
¿Partir? ¡Dios santo!
ELENA
Ahora mismo ¡ya dejé 215
a mi padre...!
ALFREDO
¡Suerte fiera!
ELENA
Con Teresa. Sí..., los dos
lloraban... Alfredo, adiós...,
adiós por la vez postrera.
ALFREDO
¿Tal ingratitud merezco? 220
¿Nada en mi dolor consigo?
ELENA
Él es mi padre y le sigo:
es mi padre y le obedezco.
ALFREDO
Con acento engañador
y fingiendo pasión loca, 225
palabras halló tu boca
y juramentos de amor;
y en tu cariño creí,
y en tu fuego me abrasé.
¡Elena!, ¿por qué te amé 230
o por qué te conocí?
ELENA
¿De mi amor dudas?
ALFREDO
¡Dudar...!
ELENA
¿Y mi angustia no comprendes?
ALFREDO
¡Tan sólo sé que me vendes
o que no sabes amar! 235
Por el ser a quien se adora,
todo en el mundo se olvida!
ELENA
¡Eres, Alfredo, mi vida!
ALFREDO
¡Pero me dejas, traidora!
ELENA
¡Basta ya, por compasión! 240
¿Nada mi dolor alcanza?
ALFREDO
¡Si me quitas la esperanza,
arráncame el corazón!
ELENA
¡Dios del cielo! ¡Dios clemente!
¿No ves que me vuelvo loca? 245
ALFREDO
Eso lo dice tu boca,
mas tu pecho no lo siente.
ELENA
Mi padre lo ordena impío,
y aunque la pena me mata...
ALFREDO
Y por tu cariño, ingrata, 250
¿qué hice yo del padre mío?
ELENA
Bien comprendo tu dolor,
que es dolor que estoy sintiendo,
pero lo que no comprendo
es, Alfredo, tu rigor. 255
¡Dios mío!, ¿qué debo hacer?
¡Sólo acierto a suplicar!
Mis ojos saben llorar
y mi corazón querer;
pero resistir no puedo 260
al ruego del pobre anciano.
ALFREDO
Mi padre me rogó en vano.
ELENA
¡Basta, cruel!
ALFREDO
¡Elena!
ELENA
¡Alfredo...!
¿Por qué me llamas traidora?
¿Por qué me llamas perjura? 265
¿Por qué olvidas la ternura
de la que tanto te adora?
Si yo la causa no fui
de tu mal ni de tu llanto,
de nuestro mutuo quebranto, 270
¿Por qué me culpas a mí?
ALFREDO
No sé si culpe a mi suerte,
no sé si deba culparte.
Sé que intentas alejarte,
sé que no quiero perderte; 275
y en esta lucha, a mi ver,
distinto es nuestro dolor:
Yo sufro por el amor,
tú sufres por el deber.
De virtud tienes la palma, 280
yo soy un pobre demente,
pero un demente que siente
inmenso amor en el alma.
Y bien claro aquí se ve
que perjura me engañaste: 285
que nunca, Elena, me amaste
con el amor que te amé.
ELENA
¡No dudes, no, por piedad,
que tu duda me enloquece,
y siento que se estremece, 290
vencida, la voluntad!
ALFREDO
Un desengaño profundo
de dolor mi pecho llena:
¡sólo tu cariño, Elena,
me quedaba en este mundo! 295
ELENA
Calla... Yo debo partir...,
mi padre desventurado...
ALFREDO
Vete... ¡Solo, abandonado...,
lo mejor fuera morir!


Escena VI

 

ELENA, ALFREDO, DOÑA TERESA, DON JUAN. Los dos últimos salen por la izquierda y se aproximan lentamente a ELENA y a ALFREDO, sin que éstos lo noten.

 
ELENA
¡Jesús!
ALFREDO
Tu virtud acato;
300
a tu conciencia severa,
que yo viva o que yo muera,
¿qué le importa?
ELENA
¡Calla, ingrato!
¡No más, Alfredo, no más!
Habla, te obedeceré... 305
ALFREDO

 (Atrayéndola a sí.) 

¡Mi esposa!
ELENA
¡Pues bien, seré
tu esposa...!
ALFREDO
¡Elena...!
DON JUAN

 (Separándolos.) 

Jamás.
 

(Pausa.)

 
DOÑA TERESA
La voz de un padre es sagrada.
¡Valor y resignación!
ALFREDO
¡Madre, madre..., mi razón 310
se enloquece!
ELENA

 (Suplicándole.) 

¡Madre amada!
ALFREDO
¡Y la matas de ese modo!

 (A DON JUAN.) 

DON JUAN
Será lo que deba ser.
ALFREDO
Su ventura...
DOÑA TERESA
Su deber,
Alfredo, es antes que todo. 315
 

(Pausa. ELENA Se arroja en brazos de DOÑA TERESA.)

 
En mí tu frente reclina.

 (A ELENA.) 

ELENA

 (Al oído de DOÑA TERESA.) 

¡Sin él no puedo vivir!
ALFREDO
¡Imposible es resistir

 (Con profunda desesperación.) 

la pasión que me domina!
DOÑA TERESA
Es libre la humana grey, 320
y al que tiene libertad
nunca la fatalidad
se impone, Alfredo, por ley.
Esto me dijiste...
ALFREDO
¡Madre!
DOÑA TERESA

 (Aparte, a ALFREDO, con voz serena y triste.) 

¡Cuando con terca insistencia 325
lanzaste fiera sentencia
sobre tu mísero padre!
¡Hasta el borde del abismo
voluntad de hierro exiges
en los demás, y transiges 330
con tu cobarde egoísmo!
¡Y te atreves a acusar,
y no sabes resistir!
¡Tan débil para sufrir,
tan fuerte para juzgar! 335
ELENA
¡Padre..., padre..., no me escuchas!
ALFREDO
¡Por ella!

 (Suplicando a DON JUAN.) 

ELENA
¿No me oyes, padre?
DOÑA TERESA
¡Elena!
ELENA
¡Ayúdame, madre!
DON JUAN

 (Queriendo llevarse a ELENA.) 

¡Vamos..., basta ya de luchas!

 (Pausa.) 

Hoy... tu amor... es imposible: 340

 (A ALFREDO.) 

entre Elena y tu pasión
hay un crimen... y un borrón...
No soy, Alfredo, insensible...,
pero...
DOÑA TERESA
¿Por qué atormentarlos
y dar pábulo a tu pena? 345
DON JUAN
Tal vez te daré mi Elena...
cuando... ¡no exista don Carlos!
DOÑA TERESA
¡Anciano, deliras!

 (A DON JUAN.) 

ELENA
¡Padre!
DON JUAN
Ven, Elena, espera el coche...
¿Lo ves? Ya cierra la noche. 350
DOÑA TERESA
¡Elena...!

 (Tendiéndole los brazos.) 

ALFREDO
¡Imposible!
ELENA

 (Precipitándose en ellos.) 

¡Madre!
DOÑA TERESA
¡Venid...! ¡Sobre el corazón

 (Abraza a ELENA y a ALFREDO a la vez.) 

llorad, hijos de mi vida,
esta horrible despedida,
esta cruel separación! 355
ALFREDO
¡Elena, Elena!
ELENA

 (A ALFREDO.) 

Sin ti,
¿qué será de mi existencia?
DOÑA TERESA
¡Confiad en la Providencia!
ELENA
¡Ya no hay dicha para mí!
DOÑA TERESA
La dicha no es el placer, 360
no es la pasión desbordada:
es el alma inmaculada,
es cumplir con el deber
No hay dichas en este suelo
sin una conciencia pura; 365
no hay, Elena, más ventura
que la que baja del cielo.
Ya lo veis..., a mí... el dolor
me está... mordiendo... en el alma...
sin embargo..., tengo calma..., 370
estoy serena... El Señor
me da fuerzas, y jamás...
una lágrima..., el quebranto
de mi pecho... ¡No; Dios santo,
no puedo, no puedo más! 375

 (Sin poder contenerse, rompe a llorar y los abraza de nuevo.) 

DON JUAN

 (Aparte.) 

¡Pobre mujer! ¡Me traspasa
el corazón su quebranto!
¡Yo no resisto a su llanto
si no salgo de esta casa!


Escena VII

 

DOÑA TERESA, ELENA, ALFREDO, DON JUAN, DON CARLOS, DON RAMÓN. Estos dos últimos, en la puerta de la derecha, primer término.

 
DON CARLOS
Imposible es ya esperar 380
por más tiempo.
DON RAMÓN
Pero escucha;
Felipe no ha vuelto.
DON CARLOS
¡Es mucha
tu calma! Vas a tomar
el coche, y a la estación
telegráfica...
DON RAMÓN
Ya cedo...,
385
sin embargo...
DON CARLOS
¡Tengo miedo;
sí, tengo miedo, Ramón!

 (Al oído.) 

Vete pronto.
DON RAMÓN
Mira allí...;
¡qué figuras tan sombrías!
DON CARLOS
Déjate de niñerías...; 390
corre..., vuela..., espero aquí.
 

(Sale RAMÓN por la puerta de las oficinas.)

 


Escena VIII

 

Dichos, menos DON RAMÓN, DOÑA TERESA, ELENA, ALFREDO y DON JUAN, siempre en primer término. DON CARLOS, en la puerta de su despacho medio oculto por los cortinajes.

 
DON CARLOS

 (Aparte.) 

¡Una romántica escena!
DON JUAN
Cuando tu padre no exista,
hacia mí vuelve la vista...
y será tuya mi Elena. 395
 

(DON CARLOS hace un movimiento, pero se detiene y ahoga una terrible exclamación.)

 
¡Ven, hija!
DOÑA TERESA
¡Mi pecho estalla!
ELENA
¡Madre!
DOÑA TERESA

 (Abrazándola.) 

¡Elena!

 (Abrazando a su hija.) 

Sí, los dos...
¡Por última vez!
ELENA
¡Adiós!


Escena IX

 

DOÑA TERESA, ALFREDO, DON CARLOS. ELENA se arranca de los brazos de DOÑA TERESA y sale con su padre por el fondo. ALFREDO se precipita tras ella; su madre le contiene; DON CARLOS, siempre observando desde la puerta de su despacho.

 
ALFREDO
¡¡Hasta que mi padre...!!
DOÑA TERESA
¡¡Calla!!
ALFREDO
¡Es mi pensamiento fuego! 400
DOÑA TERESA

 (Con acento y ademán trágicos.) 

¡Si no consigues ahogarlo,
mátate para matarlo!
¡Yo, tu madre..., te lo ruego!
 

(ALFREDO cae de rodillas a los pies de DOÑA TERESA y oculta el rostro entre las manos. Detrás de ALFREDO, contemplándole, en pie y con los brazos cruzados sobre el pecho, DON CARLOS. Pausa. DOÑA TERESA levanta la vista, ve a su esposo y da un grito.)

 
¡Carlos!
ALFREDO
¡Padre!

 (Vuelve la cabeza, sin levantarse.) 

DON CARLOS

 (A ALFREDO.) 

¡Ya te oí!
DOÑA TERESA
¡Por el ángel de mi guarda! 405
 

(ALFREDO intenta levantarse. DON CARLOS le pone una mano en el hombro y le obliga a continuar de rodillas.)

 
DON CARLOS

 (Con ira reconcentrada.) 

¡No te levantes...!, ¡aguarda!
¡De rodillas...!, ¡sigue así!
Que está muy puesto en razón,
si has de contar de mi vida
los instantes... -¡parricida, 410
parricida de intención!-,
que los cuentes de tal suerte
y en tal humilde postura,
que al llegar, por mi ventura,
el momento de mi muerte, 415
de tanto esperarla así,
esté ya cansado y frío
ese cuerpo que fue mío

 (Con voz terrible.) 

y en hora infame te di.
ALFREDO

 (Humillándose aún más.) 

¡Perdón!
 

(Pausa. DOÑA TERESA, en ademán suplicante, ante DON CARLOS.)

 
DON CARLOS
En vano imploras...
420
porque ya estás perdonado.

 (Hace un esfuerzo terrible para recobrar su calma; se domina al fin y dice con forzada risa y acento glacial los dos últimos versos. Después, se separa de su hijo y va al balcón. Aparte.) 

¡Mi muerte Alfredo ha deseado!
ALFREDO

 (Con voz ahogada y siguiéndole.) 

¡Padre!
DOÑA TERESA
¡Carlos!
 

(DON CARLOS se separa del balcón. DOÑA TERESA y ALFREDO se acercan a DON CARLOS. Mirándole de cerca.)

 
¡Carlos!, ¡lloras!
DON CARLOS
Lágrimas.

 (Llevándose la mano a la cara.) 

¡Fuera mancilla!
¡No estáis viendo que diluvia! 425
¡Gotas tal vez de esa lluvia
saltaron a mi mejilla!
Pero si lágrimas son,
si es llanto lo que he vertido,
creed que el único ha sido 430
que había en mi corazón.
DOÑA TERESA
¿Por qué en negarlo te afanas?
DON CARLOS
Bien..., pues basta..., no discuto:
preciso es, pagar tributo
a las flaquezas humanas. 435
 

(ALFREDO se acerca a DON CARLOS con los brazos abiertos; DON CARLOS retrocede y le señala la puerta.)

 
Sal de mi casa.
ALFREDO
¡Por Dios!
DON CARLOS
Nunca más te vuelva a ver.
 

(DOÑA TERESA se aproxima, en ademán suplicante.)

 
No es castigo, es que ha de ser,

 (Con disgusto y cansancio.) 

porque conviene a los dos.

 (A ALFREDO, con voz fría y pausada.) 

Si de mi casa las puertas 440
se cerraron para ti,
en cambio tienes, allí
las de mis arcas abiertas.
Ya ves que no es ruin venganza.
 

(Movimiento de DOÑA TERESA y de ALFREDO, que DON CARLOS contiene con un ademán altivo y cortés.)

 
Permite, Alfredo, que insista. 445
No quiero..., no..., que consista
en mi muerte tu esperanza.
ALFREDO
¡Padre del alma, perdón!
 

(DON CARLOS le rechaza suavemente.)

 
DOÑA TERESA
¡Carlos..., mi Carlos..., piedad!
DON CARLOS

 (Como hablando consigo mismo.) 

Es una debilidad..., 450
es una preocupación.
ALFREDO
¡Padre!
DON CARLOS
Un poco de paciencia,
y dejadme concluir.
¿Te quieres a Elena unir?
Yo te concedo licencia. 455
ALFREDO
¡Tu mano!
 

(DON CARLOS la retira.)

 
DON CARLOS
Escúchame atento,
ALFREDO
¡Tu pecho!
DON CARLOS

 (Rechazándole.) 

Inútil afán.
Busca a ese loco don Juan;
pide su consentimiento;
explícale que es impía 460
su resolución, y al cabo
como es bueno, y no le alabo,
le vencerá tu porfía.
ALFREDO
¡No sé qué decir! ¡Ay Dios!
DON CARLOS
Inútil; no digas nada. 465
Y tú, mujer desdichada,
escoge uno entre los dos.
ALFREDO
¡Compasión!
DON CARLOS
No puede ser.
DOÑA TERESA
Eres, Carlos, implacable.
DON CARLOS
Es mandato irrevocable. 470

 (A ALFREDO.) 

Tú, partir.

 (A DOÑA TERESA.) 

Y tú, escoger.
 

(DOÑA TERESA está colocada entre DON CARLOS y ALFREDO, yendo alternativamente de uno a otro.)

 
DOÑA TERESA

 (Aparte, a ALFREDO.) 

¡Me espanta su calma fiera;
abandonarle no puedo!
¡Juré en el altar, Alfredo,
ser su eterna compañera! 475
ALFREDO

 (Aparte, a DOÑA TERESA.) 

¡Si le prefieres a mí
y cumpliendo tu deber...!
DOÑA TERESA

 (Aparte, a ALFREDO. Con desesperación.)  

¡Qué daño te pude hacer
para atormentarme así!
ALFREDO

 (Aparte, a DOÑA TERESA.) 

¡Quiero que me sigas, madre; 480
seca tus lágrimas tristes!
¿Por qué llorosa resistes
a mi súplica?
DOÑA TERESA

 (Aparte, a ALFREDO.) 

¿Y tu padre?
ALFREDO

 (Aparte, a DOÑA TERESA.) 

¡Llevas de mártir corona;
el dolor en ti se ceba! 485
DOÑA TERESA

 (Aparte, a ALFREDO.) 

¡Abandona una manceba;
una esposa no abandona!
 

(ALFREDO inclina la cabeza, dominado por las palabras de su madre. DOÑA TERESA se acerca a su esposo.)

 
¿Quién velará por él, quién?

 (A DON CARLOS.) 

DON CARLOS
Idos los dos; nada exijo.
DOÑA TERESA
¡Él es tu padre!

 (A ALFREDO.) 

¡Es mi hijo!
490

 (A DON CARLOS.) 

DON CARLOS
Solo y en paz quedo bien.
ALFREDO
¡Adiós, madre!
DOÑA TERESA
¡Mi consuelo...!
¡Hijo!
ALFREDO
¡Madre...! ¡Ya vencí!
DOÑA TERESA
¡Es imposible...! ¡Ay de mí!
ALFREDO
¡Para siempre...!
 

(Intenta alejarse; DOÑA TERESA le detiene.)

 
DOÑA TERESA
¡Dios del cielo!
495
¡Escoger entre los dos!
ALFREDO
¡Y tú me abandonas, madre!
DOÑA TERESA
¡Hijo del alma!
ALFREDO
¡Adiós, padre!
 

(Se acerca a DON CARLOS; éste le rechaza.)

 
DON CARLOS
Vete.
DOÑA TERESA
¡Alfredo!

 (Abrazando a su hijo.) 

ALFREDO
¡Padre!
DON CARLOS
¡Adiós!
 

(Salen ALFREDO y DOÑA TERESA por el fondo.)

 


Escena X

 

DON CARLOS, solo. Es ya de noche, y sólo hay una débil claridad cerca del balcón; de cuando en cuando se oye el viento y luce un relámpago.

 
DON CARLOS
Le seguirá, ¿quién lo duda? 500
Me desprecia y él la llama,
y amor maternal la inflama...,
era la prueba muy ruda.
¿Quién vacila en escoger
si persuade la pasión? 505
¿Desde cuándo el corazón
no corre tras el placer?
¿Qué piedras no rodarán?
¿Qué materia no gravita?
¿Qué hierro no precipita 510
su centro sobre el imán?

 (Pausa. Se deja caer abatido en la butaca que está junto a la mesa.) 

Voy a morirme de tedio...
¡La costumbre de vivir
juntos...! ¿Cómo resistir
la soledad...? No hay remedio. 515

 (Pausa.) 

Qué fatigosa inquietud...
¡Por ellos...! ¡Cosa más rara!
¡Y Teresa...! ¿Quién pensara?
¡Y Alfredo...! ¡Qué ingratitud!
¡Ay, cuán grande desaliento! 520
Avanza la oscuridad,
y sopla la tempestad
desencadenado el viento.

 (Pausa.) 

¡Qué tristeza...! ¡Tengo frío!
¡Y cómo tarda Ramón! 525
¡Se me oprime el corazón...!
¡Siento anulador vacío!

 (Pausa.) 

¿Será miedo...? ¡Es singular!
¡Allá entre las nubes arde
el relámpago...! ¡Cobarde..., 530
pienso que voy a llorar!
¡Alfredo...! ¡Yo le quería,
y me abandona el ingrato!

 (Coge el álbum de la mesa y busca con afán.) 

Sí, debe estar... ¡Su retrato!
 

(Brilla un relámpago.)

 
¡Cómo se me parecía! 535

 (Ídem, íd. Contempla con cariño el retrato de su hijo; mira a su alrededor; lo acerca a sus labios; lo aleja, arrepentido; al fin, lo besa apasionadamente.) 



Escena XI

 

DON CARLOS, DON RAMÓN, los tres banqueros. Los cuatro últimos entran precipitadamente, DON RAMÓN trae un telegrama en la mano. DON CARLOS, al oír las primeras palabras, se levanta con violencia, dejando caer el álbum. La escena, siempre a oscuras.

 
BANQUERO 2.º
¡Triunfamos!
DON RAMÓN
¡Carlos, victoria!
DON CARLOS
¡Habla pronto!
DON RAMÓN
¡Vencedor
eres ya!
BANQUERO 3.º
¡Salud y honor!
BANQUERO 1.º
¡Qué negocio!
BANQUERO 2.º
¡Cuánta gloria!
 

(Todos abrazan entusiasmados a DON CARLOS.)

 
DON CARLOS

 (A DON RAMÓN.) 

Despacio no te atolondres... 540
BANQUERO 2.º

 (Cogiéndole la mano.) 

Esta enhorabuena franca...
BANQUERO 3.º
¡Salud al rey de la Banca!
DON RAMÓN

 (Mostrando el telegrama en alto.) 

¡Puedes girar sobre Londres!
 

(DON CARLOS le arrebata el telegrama y lo lee con afán, mientras hablan los banqueros entre sí.)

 
BANQUERO 2.º
¡Señores. qué sangre fría!
BANQUERO 3.º
¡Y qué tacto!
BANQUERO 1.º
¡Y qué valor!
545
BANQUERO 3.º
¡Es un hombre superior!
BANQUERO 2.º
¡Es el gran hombre del día.
TODOS
¡Admirable!
DON CARLOS
Sin jactancia:
era infalible mi plan.
BANQUERO 3.º
¡Es mucho hombre!
BANQUERO 2.º
Ganas dan
550
de abrazarle.
BANQUERO 3.º
¡Qué ganancia!
DON CARLOS
Esta misma noche, sí,
veré al ministro de Hacienda.
Toma.

 (Dando el telegrama a RAMÓN.) 

Anúnciame, y entienda
que cumplo lo que ofrecí. 555
BANQUERO 3.º
¡Y la envidia torpe y vana
creyó al coloso vencer!
BANQUERO 2.º
Nos esperan: a más ver.
BANQUERO 3.º
¡Ay de la Bolsa mañana!
BANQUERO 1.º
¡Qué gran noticia llevamos! 560
BANQUERO 2.º
¡Respeto y admiración
al genio!
 

(Inclinándose ante DON CARLOS. Todos se despiden calurosamente.)

 
DON CARLOS
Por compasión...
 

(Con afectada modestia, DON RAMÓN se vuelve al marchar y abraza a DON CARLOS.)

 
¡Triunfamos, Ramón; triunfamos!
 

(Salen todos, menos DON CARLOS.)

 


Escena XII

 

DON CARLOS, en pie y en actitud arrogante; la escena, a oscuras; el relámpago ilumina fuertemente a DON CARLOS el final de cada décima, bañando su rostro de luz cárdena.

 
DON CARLOS
Me quedé al fin sin familia:
¿qué importa?, más libertad. 565
Ya me cansaba, en verdad
tanta irresistible homilia:
en el sueño, en la vigilia,
siempre en mí los ojos fijos,
siempre disgustos prolijos, 570
¡siempre un eco acusador!
¡Fortuna, tú eres mi amor!
¡Tú me darás otros hijos!

 (Pausa.) 

¡Brille el sol, mi triunfo alumbre!
¡Mi espíritu se reanima! 575
Ya toco la ansiada cima.
Del poder llego a la cumbre;
¡ya sobre mí no hay techumbre!
¡Crezco, y crezco colosal,
y miro por ley fatal 580
a mis pies el mundo entero,
que es el moderno banquero
el nuevo señor feudal!

 (Nueva pausa.) 

Legítimo señorío
en el trabajo fundado. 585
La Edad Media ha terminado:
yo soy el nuevo judío,
y en mi nuevo poderío,
-si me hicieron vestir hopa-
su púrpura, ¡regia ropa!, 590
postrados ante mis arcas
han de empolvar los monarcas
de nuestra moderna Europa.

 (De nuevo se detiene, gozándose en su triunfo.) 

En mi pensamiento ardiente
inmensa ambición se encierra; 595
es mi pedestal la tierra;
loca en las nubes mi frente;
y en vano rayo candente
ilumina el negro cielo;
en vano desciende al suelo 600
y golpe de muerte amaga;
en mí su fuego se apaga,
¡que soy gigante de hielo!

 (Ríe con risa satánica.) 

Quiero vivir y gozar
babilónicos placeres; 605
quiero divinas mujeres;
quiero, soberbio, eclipsar
las glorias de Baltasar,
y, moderno semidiós,
siempre del placer en pos 610
volar por el ancho mundo.
¡La muerte es sueño profundo;
el oro, el único dios!
 

(El relámpago lo ilumina fuertemente. En el pensamiento del autor, aquí se trueca el personaje real en el símbolo del materialismo triunfante.)

 


Escena XIII

 

DON CARLOS y DOÑA TERESA. Esta última entra pálida, trastornada, vacilante; se apoya en el quicio de la puerta; algunos momentos después avanza, sosteniéndose en los muebles para no caer.

 
DON CARLOS
¡Teresa!

 (Sale a su encuentro y la sostiene.) 

¿Y Alfredo...?, ¡di!
DOÑA TERESA
Ha partido.
DON CARLOS
¿Y no te vas?
615
DOÑA TERESA
¡Ya no le veré jamás!
DON CARLOS
¿Y le abandonas por mí?
Responde, Teresa.
DOÑA TERESA
Sí.
DON CARLOS
¡Pero no comprendo yo...!
DOÑA TERESA
¡Con qué angustia me besó! 620
DON CARLOS
¡Acaso, pobre mujer,
tan sólo por el deber...!
DOÑA TERESA
¡Hijo del alma...!, ¡partió!
DON CARLOS
Mira, Teresa: es locura,
y es bien extraña demencia, 625
que a escrúpulos de conciencia
sacrifiques tu ventura.
¡Te abrasa la calentura!

 (Cogiéndole la mano con afán.) 

DOÑA TERESA
¡Toma este papel funesto!

 (Le da una carta.) 

Alfredo, al partir...
DON CARLOS
¿Qué es esto?
630
No alcanzo a ver..., falta luz...
 

(Se acerca al balcón y brilla un relámpago.)

 
¡Por el Cristo de la cruz!
¡Al fin: la carta de Ernesto!

 (Pausa.) 

¡Olvidada la tenía!
Y de tan antigua historia, 635
¿quién conserva la memoria?
Pudo interesarme un día,

 (Con frialdad.) 

Y es curioso todavía
conocer su pensamiento
en aquel triste momento. 640

 (Leyendo.) 

«Padre del alma...»
 

(El viento le arrebata el papel de entre las manos y desaparece por el balcón.)

 
¡Qué diablo...!
¡Lo arrancó como un venablo
una ráfaga de viento!

 (Pausa.) 

Oscura la noche llega;

 (Mirando por el balcón.) 

negras nubes amontona, 645
y en tinieblas aprisiona,
la luz que a los ojos niega.
Por la oscuridad ya ciega,
mi vista no puede ver
dónde el viento a su placer 650
la carta lleva...
DOÑA TERESA
¡Dios santo!,
prenda de sangre y de llanto,
¿dónde irá?
DON CARLOS

 (Encogiéndose de hombros y riendo.) 

¡Pobre mujer!
DOÑA TERESA
¡En ese papel que el viento
se llevó y en negra nube, 655
cual presagio fatal sube
al inmortal firmamento,
yo tu destino presiento,
y con sangre en lo infinito,
miro ya tu nombre escrito! 660
¡La impunidad no te halague!
¡No hay deuda que no se pague,
y pagarás tu delito!
Como brazos colosales
del papel se apoderaron, 665
nubes que luego cruzaron
entre roncos vendavales
las regiones celestiales.
Rojo el rayo en ellas brilla,
¡dobla, Carlos, la rodilla, 670
y el torpe espíritu eleva!
¡La tempestad se lo lleva
a tu dios... y eres arcilla!
 

(DON CARLOS, en pie; arrodillada ante él, DOÑA TERESA, cogiéndole las manos.)

 
DON CARLOS

 (La levanta y la atrae a sí; la lleva al centro y le habla con expresión de cariño, después de contemplarla algunos instantes.) 

¡Único ser en la tierra
en quien hallé abnegación! 675
¡Angelical corazón
que en esta tremenda guerra
jamás vacila ni yerra!
No sacrifiques tu vida
por mí, ¡madre dolorida...! 680
Vete...

 (Rechazándola dulcemente.) 

Mas si oyes que muero,

 (Atrayéndola con arranque de cariño.) 

¡ven, Teresa, llevar quiero
tu beso de despedida!


 
 
TELÓN
 
 


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