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ArribaEpílogo

 

La escena representa el salón lujoso, pero grande, oscuro y sombrío, de una quinta situada a la orilla del mar. En el fondo, una puerta. A la derecha del espectador, un gran balcón. A la izquierda, una puerta que conduce al dormitorio de DON CARLOS. A la derecha, y cerca del balcón, una mesa, y sobre ella, papeles y un servicio para beber, con copa de oro. Al lado de la mesa, una gran butaca de alto respaldo. A la izquierda, otra butaca o un sofá, también de respaldo alto. Todos los muebles de color oscuro, así como los cortinajes. Han transcurrido ocho años desde el momento en que terminó el drama.

 

Escena I

 

DON CARLOS, solo. Ya viejo, enfermo, envuelto en una bata, con el cuerpo doblado hacia la izquierda y el oído atento como para oír ruidos que vengan del interior.

 
DON CARLOS
Ya no se oyen sus gemidos.
ya cesaron sus lamentos. 685
Esa mujer, ¿quién será?
En vano de mis recuerdos,
las tristes cenizas frías
voy con afán revolviendo.
Aquella frente fue tersa; 690
aquellos labios rieron;
¡pero debe haber pasado
desde entonces mucho tiempo!
¡Otra vez!

 (Aplicando el oído.) 

No; son sin duda
del mar los lejanos ecos, 695
o de la playa el oleaje,
o los silbidos del viento.
Sin embargo..., es voz humana...

 (Escuchando con atención.) 

¡Es un grito lastimero!
Me acercaré...

 (Se levanta con gran trabajo y marcha hacia la puerta, deteniéndose a cada instante.) 

¡Vive Dios!
700
Quiero marchar... y no puedo...
Siempre..., siempre esta fatiga.
Y me aseguraba el médico
que el aire puro del mar,
el reposo y el silencio 705
nuevas fuerzas me darían,
y nuevo temple a mis nervios.
¡Acertó, mi buen doctor!
¡Acertó, viven los cielos!
La voluntad ¿de qué sirve, 710
si no la obedece el cuerpo?

 (Llega, aunque con dificultad, a la puerta del fondo y, apoyándose en el quicio, aplica el oído con afán.) 

¡Al fin...! Fue ilusión; ya nada
se escucha. Nada. Me alegro:
los gritos de esa infeliz
me erizaban el cabello 715
sin saber por qué. Y es terca;
que está demente yo pienso.
¡Ese afán de perseguirme,
y sin saber con qué objeto!
Otro ensayo.

 (Procurando volver, pero sin conseguir moverse.) 

Volveré
720
solo a mi sillón... Si puedo.
¡Es para darse al demonio
la impotencia en que me veo!
¡Ramón...! ¡Ramón!

 (Agita la campanilla con furor.) 

¡Vamos...! ¡Pronto!
¡Esto no es vida, es infierno! 725


Escena II

 

DON CARLOS y DON RAMÓN, por el foro.

 
DON CARLOS
¡Gracias a Dios que viniste!
¡Me parece que era tiempo!
¡Hace ya veinte minutos
que eché la campana a vuelo!
No pude solo volver. 730
 

(DON RAMÓN le sostiene, y lentamente vuelve a la butaca.)

 
DON RAMÓN
Y ¿a qué levantarte? Terco
eres por demás.
DON CARLOS
Creí
de esa mujer los lamentos
escuchar.

 (Mirándole con aire de temerosa pregunta.) 

DON RAMÓN
Pues ilusión
fue sin duda porque ha muerto. 735
DON CARLOS
Esa infeliz pordiosera...
¿Dices que...?
DON RAMÓN
Sí.
DON CARLOS
¡Qué remedio!

 (Pausa.) 

Que la recojan...; yo pago
los gastos..., misa... y entierro.
DON RAMÓN
Órdenes he dado ya 740
y queda todo dispuesto.
¿Ves una ventana abierta?

 (Señalando por el balcón.) 

Pues en aquel aposento
de esa pobre vagabunda
depositarán el cuerpo. 745
DON CARLOS
¿Estaba loca?
DON RAMÓN
No sé.
DON CARLOS
Ese su tenaz empeño
en seguirme y acusarme
de su desgracia...
DON RAMÓN
Yo creo
que la víctima ha de ser 750
de algún olvidado y viejo
amorío.
DON CARLOS
¡Tuve tantos,
que, la verdad, no me acuerdo!
¿Y no se sabe su nombre?
DON RAMÓN
Este medallón, al cuello 755
se le encontró.

 (Dándole un medallón.) 

DON CARLOS
Dame..., espera...

 (Lo toma; lo mira con atención, se pasa la mano por la frente y se agita en su butaca.) 

¡Memorias, acudid presto...!
¡Ella!

 (Dando un grito y levantándose en el sillón para caer sin fuerza.) 

DON RAMÓN
¿La conoces?
DON CARLOS
¡Sí!
Se agolpan en mi cerebro
tales ideas...
 

(Pausa. Le coge a DON RAMÓN por un brazo, y le trae a sí hablándole en voz baja.)

 
¿Te acuerdas
760
de cierto collar funesto?
DON RAMÓN
¡Basta!
DON CARLOS
¿Sabes para quién
joya de tan alto precio
te mandé comprar?
DON RAMÓN
¡María!
DON CARLOS
¡Allí duerme en paz! Silencio. 765

 (Extendiendo el brazo hacia el balcón. Pausa.) 

¡Al fin cedió su virtud...!
¡Huyó de mi lado luego...!
La perdí en el torbellino
de la vida... ¡y hoy la encuentro!
Era niña: la arrojé 770
del vicio al piélago inmenso,
y a la playa me devuelven
las olas su helado cuerpo.
¡Ay, si se empeña ese mar
hoy en revolver sus senos 775
y en ir echando a la orilla
cuanto fui lanzando en ellos!
DON RAMÓN
¡Carlos!
DON CARLOS
¡Basta! ¡Basta ya...!
¿Lo ves...? ¡Se crispan mis nervios...!
¡Y la fatiga me ahoga...! 780
¡Y ráfagas mil de fuego
van pasando ante mi vista
cual relámpagos siniestros!
Yo estoy malo... ¿No es verdad?
DON RAMÓN
Que estás loco es lo que veo: 785
necesitas, distracción,
cariño... Di: ¿no podemos
llamar a Teresa?
DON CARLOS

 (Alarmado.) 

¡Cómo!
DON RAMÓN
También a Elena y Alfredo.
 

(DON CARLOS incorporándose con horrible angustia y cogiendo con ansia a DON RAMÓN por un brazo.)

 
DON CARLOS
¿Conque ya voy a morir? 790
DON RAMÓN
¡Qué disparate!
DON CARLOS
¡Comprendo
la intención!, responde pronto.
Ese extraño pensamiento,
¿el doctor te lo inspiró?
Habla..., mírame...
DON RAMÓN
Volvemos
795
a los pasados delirios.
DON CARLOS
No es delirio; yo me muero;
tú..., mi amigo fuiste siempre.
¡Di la verdad...! ¡Sin rodeos!
Ya lo ves... Estoy tranquilo... 800

 (Procurando sonreír.) 

DON RAMÓN
¡Qué aprensivo! ¡Cuánto miedo!
Pues si esto dices ahora,
¿qué dirás llegando a viejo?
DON CARLOS
¿No es de peligro mi mal?
DON RAMÓN
Ese mal, aunque molesto, 805
pasará. No hay que dudarlo.
DON CARLOS
Cabal: eso mismo pienso.
DON RAMÓN
Conque Teresa... y Elena...
DON CARLOS
No, Ramón; no quiero verlos.
Todos..., todos... son felices, 810
¿no es verdad? Pues bien: dejémoslos.

 (Pausa.) 

Mi hijo y Elena..., por fin
se casaron...; buen provecho.

 (Riendo con risa forzada.) 

¡Teresa vive en la gloria!
Juan tiene un pequeño Ernesto; 815
¿qué más quieren?
DON RAMÓN
Pero tú...
DON CARLOS
Yo me paso bien sin ellos.

 (Pausa. DON CARLOS se queda pensativo.) 

Y dime... Más ¡qué me importa!

 (Arrepintiéndose.) 

DON RAMÓN
¿Preguntabas algo?
DON CARLOS
Un resto
de curiosidad.
DON RAMÓN
Pues di.
820
DON CARLOS
¿Para qué?

 (Afectando indiferencia.) 

¿Y es muy travieso...
el chiquitín...?

 (Separando su vista de la de DON RAMÓN.) 

DON RAMÓN
Según dicen,
es lo mismo que su abuelo...
DON CARLOS
El de allá...
DON RAMÓN
¡Su abuelo Carlos...!
 

(Pausa. DON CARLOS queda sumido en sus pensamientos.)

 
Vamos..., ¿no quisieras verlos? 825
Don Juan, Alfredo, Teresa,
Elena y el pequeñuelo.
DON CARLOS
Es mucha gente, Ramón;
yo necesito sosiego
¡Una colonia de justos, 830
y al fin yo soy un protervo!
Yo envuelto en llamas de azufre,
y ellos entre humo de incienso.
Ahora, déjame tranquilo...
más adelante... veremos. 835
DON RAMÓN

 (Aparte.) 

¡Infeliz..., más adelante...,
y contados sus momentos
están!
DON CARLOS
¿Qué murmuras?
DON RAMÓN
Nada.
Es el caso que si Alfredo
se entera de que estás malo, 840
toma el tren sin más rodeos,
y una mañana a las puertas
de la quinta...
DON CARLOS
Pues volvemos
a Madrid. He de cumplir
hasta el fin mis, juramentos. 845
A Teresa... es diferente;
a los demás no he de verlos.
Mi carácter no se dobla;
mi voluntad es de hierro.
DON RAMÓN
Bueno, Carlos, no te agites. 850
DON CARLOS
Yo necesito mi tiempo
para un trabajo importante,
no para escuchar a necios.
Mira..., mira..., ya está oscuro.
Es muy triste este aposento. 855
Las sombras, de mi fatiga
doblan el horrible peso.
DON RAMÓN

 (En tono de broma.) 

Vaya, señor valentón,
las sombras le infunden miedo.
DON CARLOS
¿Qué dices? ¡Voto a Luzbel! 860
¡Yo temblar! ¡Yo jamás tiemblo!
Mi corazón no vacila,
y está fuerte mi cerebro.
Debilidad pasajera,
esto es, no más, lo que tengo. 865
DON RAMÓN
No te enojes, no hay motivo
 

(Toca un timbre y aparece un CRIADO.)

 


Escena III

 

DON CARLOS, DON RAMÓN y un CRIADO.

 
CRIADO

 (Aparte, a DON RAMÓN.) 

Doña Teresa...
DON RAMÓN

 (Aparte, al CRIADO.) 

Silencio.
CRIADO
...y el señorito, deseaban
hablar a usted.
DON RAMÓN

 (En voz alta.) 

Luces.

  (Aparte, al CRIADO.) 

Bueno;
iré al instante.
 

(El CRIADO sale, y vuelve un momento después con un candelabro de cuatro bujías, pero sólo con dos de ellas encendidas.)

 
CRIADO
Aquí están.
870
DON RAMÓN
Retírate.
 

(Sale el CRIADO.)

 


Escena IV

 

DON CARLOS y DON RAMÓN.

 
DON CARLOS
Te prevengo
que harto estoy de que me traten
como a niño o como a viejo.
DON RAMÓN
Pues mira: en lo caprichoso
y en lo de gastar mal genio 875
no hay nadie que te supere,
y tienes muy pocos émulos
en las huestes infantiles
o en las de blanco cabello.
DON CARLOS
¿Y cuáles son mis caprichos? 880
DON RAMÓN
Cuáles no son saber quiero.
DON CARLOS
Eso es hablar por hablar.
DON RAMÓN
Dime, Carlos, por ejemplo:
¿por qué cuando te retiras,
cierras tu cuarto por dentro, 885
sin consentir que ninguno
vele cerca de tu lecho?
DON CARLOS

 (Señalando la puerta de la izquierda.) 

Podéis en esa antesala.
velar todos.
DON RAMÓN
Ya lo hacemos.
DON CARLOS
Y junto a mi puerta estar 890
vigilantes y oído atento;
pero en mi alcoba, imposible.
DON RAMÓN
¿Por qué?
DON CARLOS
¿Por qué? Porque temo...
DON RAMÓN
¿Qué temes?
DON CARLOS
Nada.
DON RAMÓN
Pues bien...
DON CARLOS
Eres torpe y eres terco. 895
¿No sabes que una jugada
inmensa con gran secreto
preparo? ¡Mira mis cálculos!

 (Le enseña los papeles que hay sobre la mesa.) 

¿No sabes que he descubierto
un desnivel, sin razón, 900
sin motivo, sin objeto,
entre la deuda...

 (Habla precipitadamente y con ansiedad, y no puede proseguir.) 

DON RAMÓN
Reposa;
ve despacio; toma aliento.
DON CARLOS
...consolidada y la deuda
diferida, y que proyecto 905
sobre aquesta diferencia
el más atrevido juego...?
DON RAMÓN
¿Y qué relación existe...?
DON CARLOS
Eres cándido en extremo.
Hay quien lo sospecha.
DON RAMÓN
¿Y bien?
910
DON CARLOS
Hoy mi vida los banqueros
la cotizan como el título
más seguro y de más precio.
¡Debo cuidarla! Esta quinta
es solitaria. Lo menos 915
fuera mi muerte la baja
en la Bolsa de un entero!
DON RAMÓN
¿Y supones...? ¡Qué delirio!
La vida de un hombre...
DON CARLOS
El tiempo
no es para tales escrúpulos. 920
No los tuve cuando a Ernesto
a sangrienta rebelión
lancé. ¡Bajó ochenta céntimos!

 (Se detiene, pasa la mano por la frente y se revuelve con angustia en la butaca.) 

DON RAMÓN
¿Qué tienes?
DON CARLOS
Nada... Pasad...,
pasad, horribles recuerdos. 925
DON RAMÓN
Yo nada dije...; tú has sido
quien citaste como ejemplo...
DON CARLOS
¡Otra vez me hablas de cosas
que exaltan mis pobres nervios!
¡Calla..., calla..., que me abraso! 930
¡Agua..., pronto!

 (Coge la copa de oro y bebe, al principio con ansia. Después la retira con disgusto de sus labios y la deja sobre la mesa.) 

Nunca bebo
a gusto en la copa de oro,
y hay en servírmela empeño.
¡Agua clara..., en un cristal
blanco..., transparente..., fresco; 935
agua que brote en la fuente!
¡Esto pido y esto quiero;
y en contrariarme se gozan...!
¡Pues no ha de ser, vive el Cielo!

 (Da, en un acceso de insensato furor, un puñetazo sobre la copa de oro, y la derriba sobre la mesa.) 

DON RAMÓN
¿Qué furor es éste, Carlos? 940

 (Conteniéndole.) 

¡Qué delirio!

 (Le coge la mano y la mira a la luz con afán.) 

¿Lo estás viendo?
Tan terrible el golpe fue,
que largo surco sangriento
sobre la mano trazaste
al chocar la copa ciego 945

 (Recogiendo la copa sobre la mesa.) 

y cual filete rojizo
de sangre el borde está lleno.
¿Es esto propio de un hombre
de tus años y tu seso?
 

(DON CARLOS le mira avergonzado y con la timidez casi infantil de los ancianos.)

 
DON CARLOS
Es verdad, tienes razón. 950
Pero estoy febril, inquieto...
Hicimos mal en venir
a esta quinta. Nos volvemos
mañana mismo. Me cansa
y me fatiga este inmenso 955
horizonte de la mar,
cuyo término no veo;
¡a mí me gusta abarcarlo
todo con el pensamiento!
Es diabólica invención 960
la de ese imbécil de médico:
¡haberme enviado a morir
frente a frente al elemento
que es imagen de la tierra
de lo infinito y lo eterno! 965
¡Quieren convertirme...! Ya...

 (Con ironía.) 

debe andar Teresa en ello.
Ahora me voy a mi cuarto.
Ayúdame...

 (Se levanta, ayudándole RAMÓN, y da algunos pasos.) 

Pues me siento
más fuerte. Tú, los papeles 970
has de llevar.

 (Le da a DON RAMÓN los papeles que hay sobre la mesa.) 

No los dejo,
que pueden robarlos.


Escena V

 

DON CARLOS, DON RAMÓN, DOÑA TERESA y ALFREDO. DON CARLOS marcha lentamente, sostenido por DON RAMÓN. DOÑA TERESA y ALFREDO aparecen en el fondo, y en él se detienen.

 
ALFREDO
¡Madre!
¡Él es...! ¡Dios mío!
DON RAMÓN
¡Son ellos!
DOÑA TERESA
Después... ¡Pobre Carlos!
DON CARLOS
Mira...,
déjame...; yo solo... creo 975
que estoy mejor. Ya lo dije:
eran tan sólo los nervios;
mas vence la voluntad,
y es mi voluntad de hierro.
 

(Sale con DON RAMÓN por la izquierda.)

 


Escena VI

 

DOÑA TERESA y ALFREDO.

 
ALFREDO
¡Pobre padre...! ¡Padre mío! 980
¡No es posible..., tú morir!
DOÑA TERESA
Silencio, nos puede oír.
ALFREDO
Este salón es sombrío,
sombrío como el no ser,
como el fondo de una tumba; 985
oye, madre, cuál retumba
en las olas el romper.
 

(Acercándose al balcón. DOÑA TERESA le sigue.)

 
Allá arriba el firmamento
sus mil luceros mostrando,
y nubes que van cruzando 990
arrastradas por el viento.
Al fondo, la mar serena
envuelta en manto la bruma;
sobre la playa la espuma;
después de la espuma, arena. 995
Y más cerca un resplandor
en una abierta ventana...,
entierra una forma humana...,
blandones alrededor.
Luz que entre las sombras arde 1000
y alumbra por vez postrera
a la infeliz pordiosera
que murió esta misma tarde.
 

(Viniendo al centro con DOÑA TERESA.)

 
No puede quedar aquí.
DOÑA TERESA
No; mañana le abrazamos... 1005
ALFREDO
Y todos a Madrid vamos,
¿no es verdad que todos?
DOÑA TERESA
Sí.


Escena VII

 

DOÑA TERESA, ALFREDO y DON RAMÓN. Este último por la izquierda.

 
ALFREDO
Calma nuestra incertidumbre:
¿cómo está?
DON RAMÓN
Yo no lo se.
ALFREDO
Le dejaste...
DON RAMÓN
Le dejé.
1010
Y cerró según costumbre.
DOÑA TERESA
Es preciso que mañana
nos vea.
ALFREDO
Primero, a mí.
DOÑA TERESA
Alfredo...
ALFREDO
Yo le ofendí.
Si está su muerte cercana, 1015
quiero obtener su perdón,
quiero sus manos besar,
quiero una vez estrechar
contra mí su corazón.
Después, Elena y el niño..., 1020
mi Ernesto... ¡Que el pobre muera
rodeado de esta manera
de lágrimas y cariño...!
DON RAMÓN

 (Pensativo y como hablando consigo mismo.) 

También a Juan ha de ver.
DOÑA TERESA
¿No temes que la emoción...? 1025
DON RAMÓN
Es fuerte su corazón,
y el pobre Juan viene a ser
otro niño. Denso velo
cubre a su edad lo pasado.
y hoy no tiene más cuidado 1030
que dormir al pequeñuelo.
ALFREDO
¿Y cuándo...?
DON RAMÓN
Procuraré
que al fin consienta.
DOÑA TERESA
Idos...
ALFREDO
Madre,
hay que velar a mi padre.
DOÑA TERESA
Pues bien: yo le velaré. 1035
ALFREDO
Los dos...
DOÑA TERESA
No; te aguarda Elena.
ALFREDO
Déjame...
DOÑA TERESA
Yo te lo ruego.
DON RAMÓN

 (A ALFREDO.) 

Más tarde...
ALFREDO
Pues hasta luego.
DOÑA TERESA
Adiós...
ALFREDO
Y calma tu pena.
 

(Da la mano a su madre y sale con DON RAMÓN.)

 


Escena VIII

 

DOÑA TERESA, sola. Se sienta en la butaca o sofá de la izquierda. La luz, en la mesa de la derecha.

 
DOÑA TERESA
¿Por qué, triste noche, di, 1040
en tus horas silenciosas,
como sombras vaporosas
van deslizando ante mí
memorias de lo que fue,
tristezas de lo presente? 1045
¿Por qué atormentáis mi mente
y mi corazón? ¿Por qué?
Fantasmas de lo que ha sido,
regaladas armonías,
infantiles alegrías, 1050
pasad..., os llama el olvido.
Llanto que el párpado siente
y después siente la tez,
tristezas de la vejez,
venid..., os llama el presente. 1055

 (Pausa.) 

A mi pesar me domina
el cansancio de este viaje...
Siempre el ruido del oleaje...
¡Ay!, ¡mi cabeza se inclina!
 

(Pausa. Principia a dormirse. Se oye, aunque lejano, el rumor del mar.)

 
¡Yo fuí joven...! ¡Yo fuí bella...! 1060
¡Yo soñé con el amor...!
¡Hay algo más que el dolor...!
¡Una nube... y una estrella...!

 (Señalando al balcón; después deja caer la cabeza. Su voz se va apagando lentamente.) 

Mi pobre Ernesto... ¡Qué hermoso!
Carlos..., yo te velaré... 1065
No temas..., no dormiré...
Sombras..., sombras..., y reposo.

 (Queda durmiendo.) 



Escena IX

 

DOÑA TERESA continúa durmiendo. DON CARLOS sale por la izquierda, ya moribundo, y avanza hacia la derecha, sin notar la presencia de TERESA, oculta por el respaldo del sillón.

 
DON CARLOS
¡No puedo..., no puedo más...;
qué inquietud..., qué desconsuelo...,
qué fatiga! ¡Dios del Cielo! 1070
¡Noche! ¿Cuándo acabarás?
¡Ah, qué noches tan amargas!
¡Cuán traidoras..., cuán aleves!
¡Si sois de placer, qué breves!
si sois de dolor, qué largas! 1075

 (Sacando una llave, mirándola y volviéndosela a guardar. Sigue avanzando.) 

Sueño..., delirio..., ¿qué fue?
¡Corazón, pronto, despierta!

 (Llega a la butaca y se deja caer en ella.) 

¡Más luz..., más luz!

 (Enciende las otras dos bujías del candelabro y se abraza a él con ansia, como si quisiera beber toda su luz.) 

¿Miedo acaso?
¿Me espanta la oscuridad?
¡De qué sirves, voluntad, 1080
que de vergüenza me abraso!
Yo, que con audacia rara
supe vencer a la suerte,
¿no he de mirar a la muerte
sin temblar y cara a cara? 1085

 (Con satánica energía.) 

¡El que siempre he sido, soy;
lo que siempre quise, quiero!
¡Venid, sombras, que os espero...,
o esperadme, que allá voy!
 

(Desafía con terrible acento a las sombras y apaga todas las luces. Pausa. Todo queda en profunda oscuridad.)

 
DOÑA TERESA

 (Con débil voz.) 

¡Un grito...! ¡Carlos tal vez...! 1090
DON CARLOS
¡Algo se agita allí enfrente...!
¡Brota el sudor de mi frente...,
brota el sudor de mi tez...!

 (Lleno de supersticioso terror, se encoge en su butaca y fija la vista en DOÑA TERESA.) 

DOÑA TERESA

 (Con voz triste.) 

¡Ay Carlos, esposo mío...!
DON CARLOS

 (Aparte, como todo lo que dice en las escenas siguientes.) 

¡Teresa!
DOÑA TERESA
¡Vas a morir!
1095
DON CARLOS
¡Morir...! ¿pero esto es dormir,
o es verdad..., o es desvarío?
¡Yo presa de calentura...,
yo fantasmas evocando...,
yo como un viejo temblando 1100
al pie de mi sepultura!
DOÑA TERESA
Tú las ilusiones mías
sin compasión desgarraste;
tú en lágrimas anegaste
mis más puras alegrías...; 1105
pero yo no te abandono,
que nunca te abandoné...
¡Siempre, ay Dios, te perdoné...!
¡Y otra vez más te perdono!
DON CARLOS
¡Vete, sombra! ¡Ya se mueve...! 1110
DOÑA TERESA
Voy a su puerta a escuchar.
¿Qué puedo por él...? ¡Rezar...!

 (Cruza las manos como para hacer oración y sale por la puerta de la izquierda.) 

DON CARLOS
Su planta desliza leve...,
se aleja..., se aleja... y pasa.

 (Pausa.) 

¡Quizá despierto he soñado 1115
con visiones que ha forjado
esta fiebre que me abrasa!


Escena X

 

DON CARLOS, ALFREDO y ELENA. ALFREDO y ELENA, por el fondo, y avanzando lentamente.

 
ALFREDO

 (Siempre en voz baja.) 

A sus puertas, velaremos
mientras descansa mi madre.
DON CARLOS
Nada se oye.
ELENA
¡Pobre padre!
1120
No temas; le salvaremos.
DON CARLOS
Por fin ya todo pasó;

 (Sin verlos todavía.) 

ya no hay sombras en la sombra.
Ya mi nombre nadie nombra.
¡La fiebre...!, bien dije yo. 1125
Pude un punto vacilar,
y en verdad que me avergüenzo;
pero al fin yo siempre venzo
cuando yo quiero luchar.
Veré mi final partida 1130
¡cuando llegue, que algo falta!,

 (Con un arranque de orgullo y de suprema confianza.) 

soberbia la frente y alta,
y no daréis, ¡por mi vida!,
fantasmas negros o rojos,
aunque vengáis en montón, 1135
ni un latido al corazón
ni una lágrima a los ojos.
¡Agotó la lobreguez
ya sus engendros sin duda!

 (Con despreciativa ironía, mirando alrededor de sí.) 

ELENA

 (Con voz triste y dulce.) 

¡Dios mío, dadnos tu ayuda! 1140
DON CARLOS
¡Una voz!
ALFREDO

 (Con acento lloroso.) 

¡Padre!
DON CARLOS

 (Se levanta como impulsado por un resorte; se vuelve, ve a ALFREDO y a ELENA, y cae de nuevo desplomado en la butaca.) 

¡Otra vez!
¡Dos sombras! ¡Yo estoy demente,
y de poblar no me sacio
esas sombras del espacio
con las sombras de mi mente! 1145
ALFREDO

 (A ELENA.) 

Vuelve con Ernesto...
ELENA
No;
de Ernesto cuida el abuelo;
tú has menester mi consuelo.
DON CARLOS
¡Yo los estoy viendo..., yo!
¡Tiemblo como rota arista 1150
que arrebata el vendaval...!
¿Qué procesión infernal
va pasando ante mi vista?
¡Sombras que menguan y crecen,
que vienen siempre llorando, 1155
y que se van alejando...,
y que al fin desaparecen!
¡Mi vida es que se derrumba
en el fondo del no ser,
y cual fantasma mi ayer 1160
se alza al borde de la tumba!

 (Cae sollozando sobre la mesa y oculta el rostro entre las manos.) 



Escena XI

 

DON CARLOS, ALFREDO, ELENA y DOÑA TERESA. DON CARLOS, sentado en la butaca y con la cabeza apoyada sobre la mesa y oculta entre las manos. ALFREDO y ELENA llegan lentamente a la puerta de la izquierda. DOÑA TERESA sale un momento a dicha puerta y allí se detienen los tres.

 
DOÑA TERESA
Silencio.
ALFREDO
Noche afanosa.
DOÑA TERESA
Tiene la puerta cerrada.
ALFREDO
¿No se oye?
DOÑA TERESA
No se oye nada.
ELENA
Tal vez don Carlos reposa. 1165
 

(Desaparecen todos por la puerta.)

 


Escena XII

 

DON CARLOS levanta lentamente la cabeza y mira con temor a todas partes.

 
DON CARLOS
Ya se fueron... ¡Qué agonía...!
¡Necesito respirar...!
¡Cuanta brisa hay en el mar
pienso que no bastaría
para calmar este anhelo! 1170

 (Apoyándose primero en la butaca y después en la mesa, se acerca vacilante al balcón.) 

¡Mirar no quiero hacia allí!

 (Señalando con el brazo, pero sin volverse al interior del salón.) 

¡Todo está negro, ay de mí!
¡Y todo azul en el cielo!

 (Levantando la cabeza y figurando que mira el horizonte y el firmamento. Pausa. Respira con más facilidad y parece gozar de algunos momentos de calma.) 

¡Todo, no...!

 (Retrocediendo con espanto.) 

¡Sombras también!
¡Negros paños... y blandones...! 1175
¡Golpeando está a borbotones
mi sangre hirviente en la sien!
¡En esa estancia sombría
están mirando mis ojos
los miserables despojos 1180
de aquella hermosa María!
Yo quise hacerte sentir
la inmensa dicha de amar;
yo quise hacerte gozar
placeres que hacen morir. 1185
Y morir al fin te hicieron
tras infamante calvario;
y a ese lecho funerario
deshonrada te trajeron.
¡Fantasmas de mil placeres, 1190
ensueños de mil amores,
marchitas y tristes flores,
mujeres..., pobres mujeres!
¡Si cuanto os hice llorar
hoy pudiera recoger, 1195
otro mar lograra hacer
más amargo que ese mar!
Dejadme..., dejadme... paso...

 (Como luchando para separar fantasmas.) 

¡María..., Elena..., Teresa...!
¡La losa, cuánto me pesa! 1200
Aire..., luz..., agua..., me abraso.
¡Perdonadme..., veis, que lloro!
¡Dadme de beber!

 (Se precipita sobre la mesa, toma la copa y bebe con ansia; después, la rechaza con horror y la arroja al suelo.) 

¡Qué horror!
¡¡A sangre tiene sabor
la maldita copa de oro!! 1205


Escena XIII

 

DON CARLOS, DON JUAN y un NIÑO (Ernesto). DON CARLOS, en pie, apoyándose sobre la mesa, delirante, moribundo, limpiándose con horror los labios; DON JUAN, trayendo de la mano al NIÑO, por la puerta del fondo.

 
DON JUAN
Ven, mi. Ernesto, ven.
NIÑO
¡Mamá!
DON CARLOS

 (Se vuelve al oír la voz del NIÑO; vacila, da algunos pasos y se agarra al sillón para no caerse.) 

¡Allí..., sombras... más...! ¿Qué es esto?
DON JUAN
Silencio.

 (Al NIÑO.). 

DON CARLOS
¡Y han dicho Ernesto!
DON JUAN
¡Mi tesoro!
NIÑO
¿Dónde está?
DON CARLOS
Corazón, ¿por qué te asombras? 1210
¿Por qué tiemblas..., si es en vano?
¡Voy a tocar con mi mano

 (Con desesperación.) 

esos cuerpos o esas sombras!
 

(DON CARLOS avanza con gran dificultad hacia DON JUAN; éste y el NIÑO, con lentitud hacia la puerta de la izquierda.)

 
DON JUAN
¿Preguntas dónde está Elena?
Yo te lo voy a decir: 1215
ayudando a bien morir
a un hombre que es una hiena.
 

(El NIÑO se separa algunos pasos de DON JUAN y se dirige hacia la izquierda. DON JUAN le llama, le alcanza y le vuelve a coger de la mano.)

 
¡No entres solo...; no, por Dios!
Oye, Ernesto, vida mía:
ese hombre te mataría, 1220
porque nos odia a los, dos;
no te separes de mí.
NIÑO
Tengo miedo.
DON CARLOS
Es un anciano;
lleva a un niño de la mano.
DON JUAN

 (Viendo a DON CARLOS.) 

¿Quién es el que viene allí? 1225
DON CARLOS
¡Hombres, niños y mujeres
surgen, llegan y se van...!
¿Cómo te llamas?
DON JUAN
¡Yo...! ¡Juan!
DON CARLOS
¡Cielo santo!

 (Retrocediendo.) 

DON JUAN

 (Avanzando.) 

Y tú, ¿quién eres?
DON CARLOS
¡Es delirio..., es ilusión! 1230
DON JUAN
Yo te conozco..., detente...
 

(CARLOS intenta huir, pero DON JUAN, siempre con el NIÑO de la mano, le alcanza y le coge por un brazo.)

 
DON CARLOS
¡Ay, se me abrasa la frente
y me salta el corazón!
DON JUAN
¡Que yo te conozco, digo!
¿Lo ves? ¡Hay sangre en tu mano! 1235

 (Cogiéndole la mano que DON CARLOS se hirió al empezar el epílogo, y mirándola atentamente.) 

DON CARLOS

 (Con voz agonizante.) 

¡Déjame..., por Dios..., anciano!
DON JUAN
¡Eres Carlos, mi enemigo!
Ha tiempo que te buscaba.
¿Qué has hecho, di, de mi Ernesto?
DON CARLOS
¡Perdón!
DON JUAN
Respóndeme presto;
1240
¡no sabes cuánto le amaba!
DON CARLOS
¡Suelta...!. ¡suelta...!
DON JUAN
¡No te irás!
DON CARLOS
¡Compasión!
DON JUAN
No.
DON CARLOS
¡Déjame!
DON JUAN
¿Dónde está mi hijo?
DON CARLOS
No sé.
¡Por el cielo!
DON JUAN

 (Aferrándose a CARLOS.) 

¡No te vas!
1245
Me quitaste al hijo mío;
pero tuvo compasión
el cielo.
DON CARLOS
¡Basta! ¡Perdón!
DON JUAN
Y hoy tu furia desafío.
¡Sufre, sufre en este potro! 1250
Perdí a mi Ernesto..., es igual.

 (Enseñándole al NIÑO.) 

¡Rubio..., hermoso..., angelical;
mira, infame, tengo otro!
DON CARLOS
¿Qué dices?

 (Acercándose a él.) 

DON JUAN
¡Lo tengo yo!
DON CARLOS

 (Queriendo abrazar al NIÑO.) 

¡Es el hijo de mi Alfredo! 1255
NIÑO

 (Abrazándose a DON JUAN.) 

Abuelito, tengo miedo.
DON CARLOS
¡Ese niño...!
DON JUAN

 (Defendiendo al NIÑO.) 

¡Aparta!
DON CARLOS
No;
dame ese niño...
DON JUAN
No quiero.
DON CARLOS
Dámelo para besarle.
DON JUAN
¡Lo quieres para matarle, 1260
como mataste al primero!
 

(Luchan los dos ancianos por apoderarse del NIÑO.)

 
DON CARLOS
Ese niño...
DON JUAN

 (Coge al NIÑO y trata de huir con él.) 

¡Nunca!
DON CARLOS

 (Deteniéndole.) 

¡Espera!
¿Lo ves...? Moribundo corro,
y te alcanzo...
DON JUAN
No...
DON CARLOS
¡Socorro!
¡Suelta, anciano!
DON JUAN
¡Suelta, fiera!
1265
¡A mí..., pronto..., por piedad!
 

(DON JUAN se desprende y huye hacia la izquierda, llevándose al NIÑO y cogiéndole en brazos; DON CARLOS cae moribundo en tierra.)

 
DON CARLOS
¡Al fin una luz que brilla!
¡Vete, si eres pesadilla...!
¡Perdón, si eres realidad!


Escena XIV

 

DON CARLOS, DOÑA TERESA, ALFREDO, ELENA, DON RAMÓN, DON JUAN y el NIÑO. DON CARLOS, en tierra, expirante; a la izquierda del público DON JUAN, en pie, con el NIÑO en brazos; DOÑA TERESA, ELENA y ALFREDO, por la izquierda; DON RAMÓN, por el fondo, y un CRIADO con una luz. Todos, menos DON JUAN, acuden a DON CARLOS, le rodean, le levantan y le llevan a la butaca. El CRIADO sale.

 
DOÑA TERESA
¡Carlos!
ALFREDO
¡Padre!
ELENA
¡Padre mío!
1270
DON CARLOS
¡Todos...!
DON JUAN

 (Estrechando al NIÑO contra su pecho.) 

¡Me quería
arrancar la prenda mía...!
DON CARLOS
¿Luego no fue desvarío...?
Os tengo cerca de mí...;
aquel ensueño pasó; 1275
aquellas sombras..., ¡ay, no,
las siento agitarse aquí!

 (Oprimiéndose el pecho con ambas manos.) 

¡Yo voy a morir..., Teresa!
DON RAMÓN
Olvida vanos temores...
DOÑA TERESA
¡Carlos!
DON CARLOS

 (A TERESA.) 

Ven, pero no llores...
1280
ELENA
¡Padre...!
ALFREDO
¡Perdón, padre!
DON CARLOS
¡Cesa!
Yo soy quien debe perdón
implorar por mi egoísmo.
¡Si vieras qué horrible abismo
llevo... aquí... en el corazón! 1285
DOÑA TERESA
¡Carlos!
DON CARLOS
La muerte deseo.
¡Este abismo!

 (Oprimiéndose el pecho.) 

¡Por piedad!
Cuanta más oscuridad,
más claramente lo veo.
Ya la vista se me apaga... 1290
¡Luz..., calor..., que horrible frío!
DOÑA TERESA
¡Carlos!
ELENA
¡Padre mío!
ALFREDO
¡Padre mío!
DON JUAN

 (Aparte.) 

¡El que tal hizo, tal paga!
DON CARLOS
Más y más aumenta el peso
que me oprime..., estoy inerte... 1295
Mira..., después de mi muerte...

 (Atrayendo a sí a DOÑA TERESA.) 

¿Te acuerdas...? Dame... aquel beso.
Pero, ¡ay!, antes de morir...,

 (Agitándose convulsivamente.) 

en perdón de tanto agravio...,
de aquel niño el puro labio 1300

 (Extendiendo el brazo hacia el NIÑO y separando a los que impiden verle.) 

quiero en mi frente sentir,
Teresa..., Alfredo..., los dos...
 

(ELENA corre hacia DON JUAN, le quita el NIÑO de los brazos, lo trae y lo acerca a DON CARLOS; DON JUAN la sigue y observa con la curiosidad casi infantil de los ancianos.)

 
¡Ya no diviso su faz!
¡Pronto, ese beso de paz
 

(El NIÑO le besa en la frente.)

 
para presentarme...! ¡Adiós! 1305
 

(Cae muerto; todos le rodean.)

 


 
 
FIN DE «LA ÚLTIMA NOCHE»
 
 


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