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ArribaAbajoCristo nos ha confiado una misión profética

15.º Domingo del Tiempo Ordinario
15 de julio de 1979

Amós 7, 12-15
Efesios 1, 3-14
Marcos 6, 7-13

Queridos hermanos, estimados radioyentes:

-Será un homenaje a la Virgen del Carmen

Mañana es un gran día para la devoción popular, es el día de Nuestra Señora del Carmen. Yo quiero dedicar esta reflexión de hoy como un homenaje a esa devoción de nuestro pueblo, invitando a todos ustedes, a que miremos en María el modelo de nuestros compromisos cristianos.

-La Iglesia y María

Hubo en el Concilio Vaticano II una discusión bastante profunda, acerca del puesto que el Concilio iba a dar al tratado de la Virgen María, Madre de Cristo. Algunos padres muy devotos de María querían que fuera un tratado aparte, un documento aparte que tratara de la Virgen. Otros, con una visión eclesiológica más promovida y desarrollada, decían que la Virgen María no debía separarse del tratado de la Iglesia y que debía ser   —70→   un capítulo más en la Constitución sobre la Iglesia. Los que siguieron el Concilio en sus deliberaciones recordarán como se publicaron, como siempre, cosas desatinadas como si unos fueran devotos de la Virgen y otros no. A pesar de las apariencias, venció la opinión de que el tratado de María tenía que coronar el tratado de la Iglesia. No se trata de dos tratados distintos, sino que es una sola cosa: la Iglesia y María.

Así pudo escribir el Concilio, en el último capítulo de la Constitución sobre la Iglesia dedicada a la Virgen, esta hermosa observación: «Proclamada María como miembro excelentísimo y enteramente singular de la Iglesia y como tipo ejemplar y acabadísimo de la misma Iglesia en la fe y en la caridad, y a quien la Iglesia Católica, instruida por el Espíritu Santo venera como a Madre amantísima con afecto de piedad filial...» Por eso quedó la reflexión sobre la Virgen María en el Documento de la Iglesia, porque la Iglesia, nosotros que somos la Iglesia, miramos a María como el tipo -una palabra que expresa el paradigma, el modelo-, aquella persona en la cual la Iglesia ha realizado sus ideales. María es el modelo y hacia ella, parecerse a ella, se orienta el trabajo de la Iglesia. El día en que cada católico se propusiera parecerse a María como miembro de la Iglesia, tendríamos la Iglesia soñada, la Iglesia ideal. Mirémosla hoy, con motivo del día del Carmen.

-En María aprendemos a vivir nuestras prerrogativas y responsabilidades de Iglesia

Las reflexiones bíblicas que nos presenta la liturgia de la palabra este domingo se prestan para poner en María la mira de nuestras aspiraciones y ser como ella, porque sólo así podemos ser como Cristo nos pide en el evangelio de hoy. Ella, siendo el modelo de la Iglesia, realiza las prerrogativas, los deberes de la Iglesia en el mundo.

-Hoy las lecturas nos iluminan nuestra prerrogativa de profetas

¿Cuál es la prerrogativa a que se refiere hoy la lectura bíblica? Pues, continúa como el domingo pasado, con el tema del profetismo, y el mismo Concilio dirigiéndose a ustedes los laicos, los que no son sacerdotes ni religiosos: ustedes casados, ustedes gente en el mundo, ustedes que forman la mayor parte de la Iglesia, los bautizados, oigan lo que dice a este respecto:

«Cristo, el gran profeta que proclamó el Reino del Padre con el testimonio de la vida y con el poder de la palabra, cumple su misión profética no sólo a través de la jerarquía que enseña en su nombre y con su poder, sino, también, por medio de los laicos a quienes, consiguientemente, constituye testigos y les dota del sentido de la fe y de la gracia de la palabra, para que la virtud del evangelio brille en la vida diaria, familiar y social». Lo que quiere decir es que así como María es el prototipo de la Iglesia, también cada seglar, cada padre de familia, cada hombre, cada mujer, tendría   —71→   que capacitarse para realizar en el mundo como laico, una función profética; y para eso Cristo lo ha dotado de fe, la fe que ustedes tienen tan grande, y les ha dado también la gracia de la palabra. La palabra sencilla del padre de familia que aconseja, del amigo, del esposo; toda esa palabra amorosa, eficaz, si va ungida del sentido de la responsabilidad profética, ¡qué eficaz sería para que el Reino de Dios se implantara en la familia, en el gobierno, en el comercio, en la economía!

Es grave esta responsabilidad profética que ustedes tienen como pueblo de Dios y, yo como jerarquía; en el nombre y con la autoridad de Cristo, el gran profeta, ustedes y yo formamos dentro de nuestra propia vocación, la misión profética de la Iglesia. María, tanto para ustedes pueblo de Dios, es una laica; María no es sacerdote ni religiosa; María es una esposa, María es una madre de familia, María es una mujer seglar. Allí estuviera sentada en las bancas de la Catedral como una de estas mujeres que me escuchan y yo no la distinguiría. Pero su corazón lleno de este carisma profético absorbía las palabras del gran profeta, Jesucristo su hijo, para realizarlas con el amor, la fe, la caridad, con la valentía y la entereza con que un seglar tiene que ser profeta también en el ambiente en que le toca vivir.

Ofrezcámonos a María, Nuestra Señora del Carmen, más que sentir un escapulario, a veces sólo por rutina. Si lo vestimos como una convivencia de nuestra alianza con María, ¡magnífico!, pero no tomemos el escapulario sólo como un pasaporte: que el que muera con él se va a salvar. ¡Mentira!, si no hace la voluntad del Padre aunque diga: «¡Señor, Señor!», no se salvará. La misión profética, María me la enseñará y, entonces, sí, su santo escapulario será una consigna de mi encadenamiento, de mis compromisos, no tanto con ella, que también ella es esclava del Señor, sino con el Señor.

CRISTO NOS HA CONFIADO UNA MISIÓN PROFÉTICA

1. Las condiciones del verdadero profeta

2. Los falsos profetas

3. ¿Cuál es nuestro mensaje profético?

1. LAS CONDICIONES DEL VERDADERO PROFETA

a) Escogido por Cristo

¿Cuáles son las condiciones del profetismo auténtico? No tenemos más que volver a repasar el evangelio de hoy donde Cristo nos presenta la figura del apóstol enviado como profeta. Todos nosotros somos por el bautismo la continuación de este mensajero de Dios en el mundo.

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-Vocación- misión- autorización

Les dice Cristo en su evangelio de hoy: «Dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos, los llamó y los envió de dos en dos». Esto es lo primero. Un sentido de autorización de parte de Cristo. El domingo pasado ya mencionábamos que todo profeta tiene que tener una vocación, una unción, una misión. Tal aparece hoy cuando ya se trata de los profetas del Nuevo Testamento. Los llamó: «No fuisteis vosotros los que me escogisteis. Yo os escogí». El profeta es un escogido de la iniciativa de Dios y lo envía. Sólo puede predicar el que es enviado.

Sólo puede decir «Esto manda a decir el Señor» el que ha oído al Señor que le dice: «Ve y dile a ese pueblo». Y la autorización, de allí depende la categoría de la misión profética, les dio autoridad sobre los espíritus inmundos.

-Superioridad del apóstol («representante» de Cristo) sobre el profeta del Antiguo Testamento

Resulta que los profetas del Antiguo Testamento recibían esa misión, pero los apóstoles recibieron de Cristo una misión, una autorización que los identifica con el que los envía. Son «representantes» de Cristo: «El que a vosotros desprecia, a mí me desprecia, y el que a vosotros atiende a mí me atiende». Hay una autorización más íntima entre nosotros, pueblo de Dios, con Cristo, que entre el profeta del Antiguo Testamento y Dios. Ellos eran mensajeros, nosotros como pueblo de Dios no sólo somos mensajeros, sino Cristo va como inserto en la vida de este pueblo de Dios y es él, el que habla.

b) Sentido comunitario

¿Qué otra condición señala el evangelio de hoy? Un sentido comunitario. Mandolos de dos en dos y les dijo que se hospedaran en la casa de una familia, en el pueblo. Y predicarían al pueblo. Si el pueblo acepta, la paz vendrá a ese pueblo, pero si ese pueblo los rechaza, que se vayan, que ese pueblo, el pueblo es el que será cómplice de que no sea recibida allí la fe. Entonces les dice: «Sacudan allí el polvo de sus sandalias para probar su culpa». El pueblo que ha rechazado al profeta que envió Cristo, que no quiso como comunidad aceptar el mensaje para formar una sociedad, una fraternidad que no sea la convivencia de lobos contra lobos, de gente que se tiene miedo una con otra, sino que acepta el mensaje de la fraternidad cristiana, será bendita; pero si no lo acepta, el signo de sacudir las sandalias es gesto de una reprobación de que Dios desahucia a esa sociedad.

Líbrenos el Señor de que nuestra patria, de la cual se puede decir en estos días lo que decía Cristo llorando desde el monte de Getsemaní sobre Jerusalén: «¡Jerusalén, Jerusalén, la que matas a los profetas, cuántas veces he querido recogerte como la gallina recoge a sus pollitos y no los ha   —73→   querido! Por eso vendrá la venganza de Dios y no quedará en ti piedra sobre piedra». ¡Líbrenos el Señor de una maldición semejante! Todavía es tiempo de que aceptemos no sólo como individuos, sino como fraternidad salvadoreña el mensaje de Cristo que nos está mandando a través del pueblo cristiano, digo, el pueblo profético. ¡Hay tanta gente santa en nuestro pueblo!, y ¡se ora mucho! Sigamos pidiendo, hermanos, para que el Señor haga eficaz la palabra de sus profetas y sea escuchada, y no vaya a ser maldecido el pueblo por el Señor.

c) Espíritu de pobreza

Otra condición del verdadero profeta es la bella descripción que Cristo hace cuando les da unas normas tan concretas y tan sencillas.

-Figura de un peregrino

Les encargó que llevaran un bastón y nada más. Ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias pero no una túnica de repuesto. Es decir, con comparaciones orientales, bíblicas, les está diciendo: vivan el espíritu evangélico de pobreza. Esto quisiera yo resaltar en esta mañana, más que todo cuando hay tanto sentido de egoísmo, de codicia, de envidias, de bienes materiales. Se pelean los hombres por estas cosas. Cristo les dice: déjenlas, preséntense con espíritu de pobreza.

-La libertad que nace del espíritu de pobreza

Porque, hermanos, nadie es tan libre como el que no está subyugado al dios dinero, y nadie es tan esclavo como el idólatra del dinero. Por eso, Cristo quiere romper la coyunda de esa idolatría y les dice: no se preocupen, confíen en la Providencia que dará pan, dará vestido, dará lo necesario. Vayan a predicar el Reino de Dios, no por ganar dinero; éste es un mal negocio.

-El profeta Amós, que sale en la primera lectura, sintió tanta libertad cuando un falso profeta, más interesado del dinero que del Reino de Dios, le dice: «Vete a comer tu pan allá en tu tierra, no vengas a profetizar aquí, no me estorbes. Éste es el santuario nacional». Y el profeta Amós le contesta con una serenidad que sólo puede dar la pobreza: «Yo no soy profeta ni hijo de profeta, yo no tengo una profesión que se llame profeta; yo no soy más que un pastor, un sembrador de higos, yo soy un hombre raro del desierto. Fue el Señor que me sacó de mi rebaño y me dijo: ¡vete a profetizar a mi pueblo de Israel! No vengo aquí por negocio ni por comer pan, vengo porque Dios me ha mandado; yo tengo suficiente con mis vaquitas y mis hijos. No necesitaba exponerme a estas humillaciones que tú, por sentirte grande en el santuario nacional, me diriges a mí, el pobre campesino». Ésta es la libertad de los verdaderos grandes que son los pobres de espíritu evangélico.

-Cuando Pablo VI hablaba de la renovación de la Iglesia, sólo señaló   —74→   dos virtudes necesarias para nuestro tiempo: la caridad y el espíritu de pobreza. Y analizando por qué conviene hoy que la Iglesia y los cristianos vivan el espíritu de pobreza, dice esto: «Pensamos que la liberación interior producida por el espíritu de la pobreza evangélica...» ¡Fíjense qué hermoso!: «la liberación interior que da el espíritu de pobreza». Porque no basta no tener cosas. Hay gente pobre que no está liberada interiormente, busca con codicia, odia al que tiene; resentimientos. Todo eso no es liberación de la pobreza, no basta ser pobre no teniendo bienes, sino que el verdadero pobre ha roto las cadenas interiores.

Dice el Papa: «porque con esa liberación interior nos sentimos más sensibles, más idóneos para comprender los fenómenos humanos vinculados a los factores económicos. «Nadie es tan comprensivo de la necesidad del dinero como el que tiene espíritu de pobre, porque sabe que el dinero sí es útil, que no se puede prescindir de él pero como medio, no como fin; como servidor del hombre, no para que el hombre le sirva a él. No esclavo del dinero sino señor del dinero. Sabe, el que es pobre con espíritu evangélico, mejor que el rico, usar el dinero; sabe el sentido económico de la vida mejor que el que está esclavizado al dios dinero.

«También, dice el Papa, esa libertad interior de la pobreza dé a la riqueza y al progreso del que puede ser la riqueza generadora, el justo y severo aprecio que le conviene». Es decir, la riqueza es necesaria para el progreso de los pueblos, no lo vamos a negar; pero un progreso como el nuestro, condicionado a la explotación de tantos que no disfrutarán nunca los progresos de nuestra sociedad... no es pobreza evangélica. ¿De qué sirven hermosas carreteras y aeropuerto, hermosos edificios de grandes pisos si no están más que amasados con sangre de pobres que no los van a disfrutar? El que es verdaderamente libre en su interior, aunque sea el que promueve las carreteras y los edificios, le sabrá dar el verdadero sentido. El verdadero sentido que el Papa llama un sentido justo y severo. Severo, ésta es la palabra que falta. Una riqueza severa en el verdadero sentido de severidad para que el que la tiene sepa ponerla al servicio del bien común. Es lo que el Señor quiere con el espíritu de pobreza: servir a los demás con todo el dinero que se tiene, con espíritu de disciplina, de autoseveridad.

Otra ventaja de la pobreza: «Dar a la indigencia el interés más solícito y generoso». Nadie comprende tanto al pobre como el que es pobre evangélico. Sabe lo que significa el hambre de la madre, del niño, del tugurio, porque él también vive, tal vez no en las condiciones físicas iguales, pero sí en una espiritualidad de pobre que lo hace comprender y compartir. Compartir también con el que no tiene y es solícito y generoso. No da como de arriba abajo, ya no es tiempo de paternalismo, es tiempo de fraternidad, de sentir que es hermano, que me interesa. El interés del pobre, del campesino, del que no tiene.

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«Y, finalmente, -dice el Papa- este espíritu de pobreza nos hace aptos para desear que los bienes económicos no sean fuentes de luchas, de egoísmos, de orgullo entre los hombres, sino que estén orientados por vías de justicia y de equidad, al bien común y, por lo mismo, más abundantemente distribuidos». Si no hay este espíritu que Cristo recomendó a los apóstoles, nuestra sociedad no se cambiará nunca. Por eso, ese mensaje de hoy, de Cristo enviando a sus apóstoles, no lo vemos como un recuerdo del pasado. ¡Ah, entonces no había capitales!, ¡entonces no había edificios que hacer!, ¡entonces no había carreteras que hacer!. Claro, que el progreso siempre ha sido un ideal del hombre, pero se convierte en egoísmo y en fuentes de rivalidades cuando no los anima este sentido de la virtud. Es una virtud cristiana el espíritu de pobreza, al que tenemos que convertirnos todos.

He traído también conmigo el documento de Puebla para que miren que la Iglesia es severa consigo misma. En el número 144 dice textualmente: «La Iglesia requiere ser cada día más independiente de los pobres del mundo, para así disponer de un amplio espacio de libertad que le permita cumplir su labor apostólica sin interferencias: el ejercicio del culto, la educación de la fe, y el desarrollo de aquellas variadísimas actividades que llevan a los fieles a traducir en su vida privada, familiar y social los imperativos morales que dimanan de esa misma fe. Así, libre de compromisos, sólo con su testimonio y enseñanza, la Iglesia será más creíble y mejor escuchada. De este modo, el mismo ejercicio del poder será evangelizado, en orden al bien común». Y me alegro, hermanos, de que nuestra Iglesia sea perseguida precisamente por su opción preferencial por los pobres y por tratar de encarnarse en el interés de los pobres y decir a todo el pueblo, gobernantes, ricos y poderosos: si no se hacen pobres, si no se interesan por la pobreza de nuestro pueblo como si fuera su propia familia, no podrán salvar a la sociedad...»

Hay otro número de Puebla que me interesa que lo conozcan para que miren la sinceridad con que la auténtica Iglesia está viviendo hoy. Hablando ya de la opción preferencial por los pobres, escribe Puebla esto: «La exigencia evangélica de la pobreza como solidaridad con el pobre y como rechazo de la situación en que vive la mayoría del continente -de modo que ya es el ser pobre en la Iglesia es un gesto profético, es identificarse con la mayoría del continente- libra al pobre de ser individualista en su vida y de ser atraído y seducido por los falsos ideales de una sociedad de consumo». ¡Cómo le interesa al pobre aprender el espíritu evangélico de pobreza! Porque si hay una enfermedad en el pobre y en la clase media para abajo, esta es la enfermedad más terrible: ser víctima de la sociedad de consumo, querer tener ya su televisor, querer tener ya también sus recepciones como las tienen los de más arriba; querer disfrutar la vida aun sin tener lo necesario para subsistir. El espíritu de pobreza será la mejor manera de conjurar esas tentaciones que aniquilan a la familia y la felicidad del hombre.

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De modo que la Iglesia opta por los pobres, para enseñarles a los pobres el verdadero sentido del desprendimiento; pero, más aún, así pobre la Iglesia, con espíritu evangélico de pobreza, dice Puebla: «...el testimonio de una Iglesia pobre puede evangelizar a los ricos que tienen su corazón apegado a las riquezas, convirtiéndolos de esta esclavitud y de su egoísmo» (N.º 1156) ¡Qué sabio es el Señor Jesucristo al decirle a los apóstoles: que vayan a evangelizar con la figura de un peregrino pobre! Y la Iglesia de hoy tiene que convertirse a ese mandato de Cristo. Ya no es tiempo de los grandes atuendos, de los grandes edificios inútiles, de las grandes pompas de nuestra Iglesia. Todo eso, tal vez, en otro tiempo tuvo su función y hay que seguírsela dando en función de la evangelización, servicio: pero, ahora, más que todo, la Iglesia quiere presentarse pobre entre los pobres y pobre entre los ricos para evangelizar a pobres y ricos...

Y ya que nuestro cariño filial a la Virgen le ha dedicado esta reflexión, quiero mencionarla como Puebla la menciona también, citando precisamente al Papa, cuando en su homilía del Santuario de la Virgen de Zapopan, recordaba que «De María, quien en su canto del Magníficat proclama que la salvación de Dios tiene que ver con la justicia hacia los pobres, parte también el compromiso auténtico con los demás hombres, nuestros hermanos, especialmente con los más pobres y necesitados y por la necesaria transformación de la sociedad». (1144). Son palabras textuales de Puebla y del Papa para que vean que la devoción a la Virgen no es alienante. Si mañana, día de la Virgen del Carmen, las muchedumbres corren a su imagen y a vestirse el escapulario, no olviden que María es, ante todo, una mensajera profética de Cristo y que en su cántico del Magníficat se acordó de los pobres, de los hambrientos y también dijo que Dios les pediría cuenta a los soberbios y a los orgullosos, a los ricos del mundo y los despediría vacíos si no se convierten a la pobreza de Dios.

Si amamos a nuestra Madre, ella es el modelo, el paradigma del seguidor del evangelio. El modelo de los pobres de Yahvé. María, la pobrecita; a la que el Cardenal Pironio llama: «La que visita a América con los pies descalzos, con un niño pobre que nos hace ricos, con un niño indigente que nos hace libres». Una gran devoción a la Virgen, pero así, hermanos, una devoción liberadora, una devoción que nos haga aprender de María la libertad con que ella hablaba. Una devoción de la Virgen que nos haga sentirnos frente a Dios no para implantar nuestro modo de pensar o nuestra falsa prudencia, sino que sepa dar su cara por Cristo cuando por la injusticia del mundo queda clavado en la cruz, y cuando todos huyen, ella se queda allí junto a él. Ella es la valiente de Jehová, la que defiende los derechos de Dios y del hombre aún cuando cuesta humillaciones y peligros.

2. LOS FALSOS PROFETAS

Ahora fijémonos en la primera lectura, se describe el triste papel del   —77→   falso profeta. Era un pseudoprofeta, llamado Amasías. Tengamos en cuenta que Betel, donde este sacerdote ejerce, es un santuario rival de Jerusalén. Israel y Judea están divididos. Judea tiene su templo en Jerusalén, Israel tiene su templo en Betel. El reino del norte, Israel, ha florecido mucho, y sucede lo que pasa cuando la sociedad florece: hay muchos vicios, mucho lujo que es ofensa del pobre y el culto de sus santuarios se convierten también en un culto aparente. Allí manda Dios al pastor de Judea, a Amós, para que vaya a profetizar. Les invito a que ustedes mismos lean en las páginas breves de ese profeta Amós, la libertad con que se encara al rey Jeroboán II, anunciándole que va a ser destruido su reino, que su pueblo va a ser llevado al desierto, que no habrá paz si no hay justicia; que no se ordena mejor esa sociedad por el lujo, por la injusticia social; que ya es suficiente, que Dios vendrá con su día terrible y castigará. ¡Claro! este lenguaje de reclamos estorba. Como si un pobre campesino se metiera a un baile elegante a amenazar, lo sacan inmediatamente. Así quisieron sacar al pobre Amós. Pero lo triste es que le hagan juego a la justicia, a la opresión, al lujo desmesurado, al culto que no honra a Dios, sino que trata de quedar bien con la gente, que le hagan el juego los mismos sacerdotes del santuario de Betel...

-Oposición al verdadero profeta

¿Cuál fue el triste papel de Amasías? En la lectura de hoy lo han visto. Primero oponerse a la voz del verdadero profeta. «Vidente, vete, refúgiate en tierra de Judá, come allí tu pan y allá profetiza. Allá haz lo que quieras, aquí no». Como si Dios no fuera dueño de todo el mundo y pudiera enviar sus mensajeros a todas partes. ¡Cómo estorba en ciertos ambientes la palabra que Pablo VI nos ha mencionado hoy: «¡la severidad de la riqueza!». No se quiere oír más que un lenguaje que apruebe injusticias, atropellos. ¿De qué sirve un Foro Nacional si allí sólo se llama a la gente que piensa como ellos? ¿De qué sirve no escuchar la voz del Señor?

-Por intereses económicos

¿Qué otra cosa es el falso profeta? Le dice el falso profeta a Amós: «Come allá tu pan». Esto es confundir la misión profética con los intereses económicos. Que terrible es cuando la misión sacerdotal o profética se subordina al interés económico, cuando se ejerce el ministerio profético y sacerdotal subordinado a esos intereses sociales, económicos. Cuantas veces, queridos hermanos - y estoy hablando de ustedes los laicos que son pueblo profético de Dios-, logrando escalar un puesto en política ya no son los mismos que antes... ¡Cuántas traiciones tenemos que lamentar! Aun, en el pudor de ciertas cartas que todavía conservan un dejo de amistad; me dicen: «usted comprende, yo no puedo pensar como usted porque si no me quitan el empleo, si no, no puedo tener esta ventaja que me han dado». Así tenemos una serie de subordinaciones como el profeta Amasías que pensaba que su gracia era ganarse el pan y pensaba que Amós iba también como   —78→   un oficio. Pero se topó con el hombre independiente y libre: «Yo no trabajo por pan ni por dinero, yo vengo porque me ha enviado el Señor de Israel».

-Por intereses políticos

Y luego, también, subordina a intereses políticos cuando él le dice esto: «No prediquen aquí, que es la casa de Dios, porque éste es el santuario real, el templo del país. Aquí hay que hablar como el rey quiere». Es la hora en que Amós se parece a Pedro: «Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres». No podemos trabajar por quedar bien con los de arriba. Nuestra palabra en nombre de Dios tenemos que decirla denunciando tantas injusticias. ¡Hay tantas maneras de hacerse cómplice con las manos criminales! La Iglesia no puede complicarse con todo esto, tiene que decir su palabra aun cuando caiga mal a aquellos que como en el caso de Amasías, tenían que hacer respetar más la voz de su rey que el mensaje de su Dios.

3. ¿CUÁL ES NUESTRO MENSAJE PROFÉTICO?

Acuérdense que estoy tratando de hablar como miembro de un pueblo, de una diócesis, si bien es cierto que soy yo el obispo de la diócesis, pero yo no soy sólo el enviado con esta misión profética, es todo mi pueblo, son todos mis sacerdotes, son todos mis religiosos, los colegios católicos, son todos aquellos que forman la comunidad católica... Y en nombre de todos ustedes, queridos laicos que me escuchan y que reflexionan conmigo, les digo cual es nuestra misión profética. ¿Qué es lo que tenemos que predicar con nuestro testimonio y con nuestra palabra frente a un pueblo salvadoreño que necesita tanto esta luz cristiana? Ustedes y yo somos responsables de que este mensaje de Cristo llegue a todos.

Predicaban la conversión. Primero, un aspecto negativo. Oyeron en el evangelio de hoy como Cristo los envió sobre los espíritus inmundos y dice: «Y se marcharon y predicaron la conversión, y echaban muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban».

-liberación del pecado ¿Qué quiere decir esto? Esto es el aspecto negativo de nuestro mensaje; el pecado.

-en sus orígenes: poder contra el demonio. Es una guerra a muerte contra el pecado; ese pecado tiene sus raíces en el demonio y tiene sus frutos.

-en sus efectos. Los frutos son: la enfermedad, la miseria, el analfabetismo, la desnutrición, la injusticia social, todo eso que vemos que brota, es lo que brota, es lo que echa de frutos este tronco que es el pecado enraizado en el infierno que es el diablo.

La lucha del pueblo profético es, pues, contra el pecado, contra el   —79→   diablo y contra las consecuencias de todo esto; las liberaciones, también, de las esclavitudes de la tierra. Por eso, querer hablar únicamente de confesarse para no tener pecados uno, pero luego no luchar también contra la injusticia del ambiente no es ser verdadero pueblo de Dios. Es necesario que, junto con el esfuerzo por no tener yo pecados personales, trabaje también para arrancar los pecados sociales y de raíz, contra el poder del infierno y del demonio.

Los profetas del Antiguo Testamento, Juan Bautista y esta misión de los apóstoles no es la definitiva, sino una preparación; se detienen aquí, en el aspecto negativo, y por eso dice el evangelio que iban y echaban demonios y curaban enfermos; es decir, la promoción humana desde su raíz se las enseñaba ya, Jesucristo.

-Aspecto positivo: anunciar el reino (los bienes mesiánicos) «el kerigma»

Según el evangelio de San Marcos, que es el evangelio de este año. Cristo se reserva para él, iniciar la parte positiva de este anuncio: «El Reino de Dios ha llegado a vosotros». Ésta es la parte positiva, no se trata sólo de arrancar el pecado y sus consecuencias, los egoísmos de la tierra. Sería una religión muy negativa si sólo hablara así; pero lo hermoso es que ese vacío que va a dejar el pecado y el infierno y las esclavitudes de la tierra, va a ser llenado por el Reino de Dios.

-Cristo mismo es el reino

Según San Pablo, el Reino de Dios no es distinto de Cristo. Cristo mismo es el Reino de Dios. Él encarna el Reino de Dios. Predicar el Reino de Dios en el mundo es predicar que Cristo viene, como dijo el Papa en su primera homilía al ser consagrado Papa: «Ábranle las puertas a Cristo, ustedes los políticos, ustedes los economistas, las universidades, la cultura. Sólo Él tiene palabras de vida eterna». Por eso andamos tan mal en El Salvador, porque queremos construir una civilización sin Cristo.

Es necesario, entonces, que abramos el pensamiento, el amor y la mente a la segunda lectura que hoy nos ofrece San Pablo como una síntesis del kerigma cristiano. Kerigma es una palabra rara que significa: proclamación, anuncio. Según los profetas del Antiguo Testamento, el kerigma era una fase definitiva que la traería el mismo Redentor. Y fue el mismo Redentor el que vino diciendo: «Ya se acerca el Reino de Dios ábranle las puertas, conviértanse».

-Instaurar todas las cosas en Cristo

¿En qué consiste también el kerigma que Jesucristo predicó y que encargó a la Iglesia? He aquí, nosotros la Iglesia, encargados de llevar el kerigma a la sociedad, a nuestro hogar, a nuestras amistades, a nuestros ambientes. ¿Qué tenemos que predicar? Además de este repudio al pecado, en una bella frase de hoy lo comprende San Pablo: «Recapitular en Cristo   —80→   todas las cosas del cielo y de la tierra». San Pablo dice que a él se le ha revelado el misterio escondido en el profundo eterno de Dios. Ese misterio antes de los siglos es éste: recapitular todas las cosas del cielo y de la tierra en Cristo. Antes que existiera el cielo, la tierra, la historia, los hombres, Dios pensó en Cristo como llave del cielo, de la tierra y de la historia. Por eso, Cristo viene a ser recapitulación.

Buscando el origen de esta palabra, me encuentro que los griegos llamaban así cuando se hace una suma; varias cifras se van sumando y el total, lo que nosotros llamamos total, ésa es la recapitulación. Cristo viene a ser como el total. Cristo viene a ser como el resumen de todo cuanto existe. Cristo es la clave para entender al hombre y su historia. Cristo es la piedra última que se pone en el edificio, como aquellas piedras que coronan las arquerías góticas y que le dan consistencia a todo el edificio. Cristo es eso, recapitulación de todo el universo.

-La liberación por su sangre

San Pablo lo presenta bajo diversos aspectos: por su sangre hemos recibido redención. No hay redención fuera de la sangre de Cristo. Si el hombre trabaja hoy por reivindicaciones ante una sociedad injusta, ante una política injusta y deshonesta, ante una podredumbre del mundo, los hombres sólo encontrarán la verdadera libertad, la verdadera redención en la sangre de nuestro Señor Jesucristo. ¡Sólo en su sangre! Por eso, venir a misa el domingo es rendir honor a la sangre que es la única esperanza de nuestra redención.

Es liberación, palabra tan conflictiva en nuestros tiempos, pero que la Biblia la menciona. Liberación para Israel antiguo era haber salido de esclavitud de Egipto hacia la tierra prometida. Liberación, para nosotros los cristianos, es haber pagado Cristo con su sangre la deuda de nuestros pecados y sentirnos liberados del pecado.

-Filiación divina en Cristo

«Cristo, además de liberarnos del pecado nos ha hecho hijos de Dios», dice San Pablo hoy. La filiación en Cristo es otro aspecto de nuestro kerigma, de nuestro anuncio del Reino de Dios. Todos los hombres están llamados a ser hijos de Dios, hermanos de Cristo, coherederos de su reino. Éste es el llamamiento que nos entusiasma porque nos abre a perspectivas nuevas. No va a ser permanente en El Salvador que nos tengamos miedo unos hombres con otros. La verdadera libertad vendrá cuando todos nos sintamos hijos de Dios, fraternalmente unidos en la filiación que Cristo nos ha dado, cuando todos recemos con sinceridad el Padre Nuestro que está en el cielo.

-Incorporación en Cristo

Hay más todavía. Cristo no nos hizo hijos y se quedó aparte él, como quien firma un documento que actúa en su nombre, como el padre de   —81→   familia que adopta un hijo firmando un documento pero él permanece distinto del hijo. Hay algo más grande que San Pablo llama hoy: la incorporación en Cristo. El cristiano no sólo es hijo de Dios sino que es miembro vivo de Cristo. Miembro, cuya cabeza es Cristo. Todos somos el organismo vivo. ¡Incorporémonos, para sentir así la bella unidad del pueblo de Dios!

-El sello del Espíritu: Arra

Y por último, el kerigma, él anunció del reino, nos asegura que todo cristiano, desde el día del bautismo, va sellado con el sello del Espíritu; y que ese sello ya es como una arra, como un anticipo que se paga que ya está exigiendo complementar la deuda. Como que Dios se ha hecho nuestro deudor. Nos ha puesto arras, adelantos, anticipos en las presencia del Espíritu para que después de nuestra muerte sea la consumación, la herencia, el reclamar con este sello que ya llevamos en la vida la bella herencia de los hijos de Dios en la patria de la consumación.

Éste es el anuncio que tenemos encargo de llevar desde el día de nuestro bautismo. Esta redención en Cristo que es también germen fecundo fermento en los grupos liberadores de la tierra. Por eso, la Iglesia sigue con simpatía todo esfuerzo liberador de los hombres y precisamente para que no pierdan su eficacia, para que no pierdan su fuerza y se hagan odiosos, les reclama sus pecados, sus abusos. Le dice: es buena la reivindicación que tú buscas, pero no es buena la estrategia que estás siguiendo.

-El universo. Las cosas del cielo y de la tierra

Hermanos, Cristo resucitado ha puesto ya en el seno de la historia el principio de un mundo nuevo. Venir a misa el domingo es empaparse en ese principio que se vuelve a hacer presente y se celebra en la misa del altar; y los que salimos de misa, sabemos que hemos proclamado la muerte que salvó al mundo y proclamado la resurrección de Cristo que vive como esperanza para conglutinar a todo el universo del cielo y de la tierra. Recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra, es decir, el universo.

Ustedes saben esa unión, esa relación íntima que existe entre el hombre y el universo. Remóntense al capítulo del Génesis, capítulo 1.º, versículo 8, -creo que es- donde Dios le dice al hombre entregándole la tierra, las estrellas, los astros: «Todo es tuyo, domínalo». Y el hombre, con sus grandes inventos, no es más que el cumplidor de ese mandato de Dios. El hombre del siglo XX ha escalado la luna, ha descubierto el secreto del átomo. ¿Qué cosas más descubrirá? Es cumplimiento del mandato del Señor: ¡Domina la tierra! Pero el dominio absoluto del hombre sobre el universo será éste que ya se anuncia hoy: en Cristo, recapitulando las cosas del cielo y de la tierra. Es cuando el hombre santo logre someter al Reino de Dios este mundo que ahora es esclavo del pecado y lo coloque a los pies de Cristo, y Cristo a los pies de Dios. Ésta es la recapitulación. Antes   —82→   de que existieran los siglos éste fue el proyecto de Dios; y cuando termine la historia, ésta será la realización de Dios: Cristo recapitulación de todas las cosas.

Todo lo que ha sido la historia, todo lo que vamos haciendo nosotros, bueno o malo, se medirá según ese proyecto de Dios y sólo subsistirá el que haya trabajado por poner las cosas bajo el Reino de Cristo; y todo aquello que haya tratado de insubordinarse al proceso de Dios en Cristo, es falso, no subsistirá, irá al basurero de la historia.

HECHOS ECLESIALES

Por eso, es aquí, hermanos, donde yo quisiera hacer con ustedes también la revisión de nuestra semana. Nuestra Iglesia parte de esa Iglesia en la que Cristo está incorporado. Qué honor saber que ustedes, comunidad de la Arquidiócesis, y yo, somos la carne de Cristo en la historia en este momento. Cristo vive hoy y se manifiesta en nosotros. Cristo quiere hablar por nosotros. Cristo quiere actuar por nosotros. Ésta es la gran responsabilidad profética que el pueblo de Dios tiene. Ojalá ninguno la rehuya.

Este pueblo de la Arquidiócesis siente con cariño filial ante el día de la Virgen del Carmen que su incorporación a Cristo lo hace también agradable a la Virgen. Pueblo de Dios, cuanto más incorporado a Cristo por la gracia, es más hijo de la Virgen María que es Madre de Cristo. Celebraremos a la Virgen del Carmen con los padres carmelitas en la colonia Roma, hoy, con una primera comunión a las 4 de la tarde; y mañana, a las 6 de la tarde, con una misa en su parroquia.

Celebraremos con las carmelitas de San José hoy a las 11 a.m., una hermosa profesión de novias que comenzarán a ser ya religiosas carmelitas.

Celebramos también a nuestra Madre del Carmen con las carmelitas misioneras españolas que trabajan en la Policlínica y en dos comunidades de nuestra Arquidiócesis. Dios les pague todo el bien que están haciendo, lo mismo que a las misioneras carmelitas de Santa Teresa que tienen aquel colegio de la Gruta y sobre todo el Hospital de la Divina Providencia. ¡Cuánto bien hace la Virgen por medio de ellas!

Saludamos a la iglesia del Carmen de Santa Tecla y al Carmen de Cuscatlán donde también hay fiesta en este día.

Y en la iglesia de la Merced, recuerden que allí tenemos una joya carmelitana. La imagen de la Virgen del Carmen que allí se venera, en la iglesia de la Merced, es coronada con coronación pontificia. Es decir, un gesto de simpatía del Papa para nuestra devoción carmelitana en El Salvador, lo expresó coronando la imagen del Carmen de la iglesia de la Merced, donde mañana celebraré a las 7 con la cofradía del mismo nombre.

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En otras comunidades también, vida de Dios en las almas. En El Paraíso, donde las bethlemitas me obsequiaron una recepción muy simpática, y donde vi florecer junto a la Iglesia y el convento un enjambre de fieles, sobre todo, jóvenes, que son toda una esperanza de vida en aquel pueblo chalateco.

Una esperanza en la vicaría de Mejicanos, que se está reuniendo para organizarse y trabajar más en equipo.

Vida de espíritu de Dios en Comasagua, ayer, en la ceremonia de confirmación que allá realizamos con el padre Gonzalo Orellana.

Esta tarde a las 6, en la iglesia de San José de la Montaña, nuestra Arquidiócesis pondrá bajo el amparo de San José la obra vocacional, dándole un nuevo párroco, el padre Cortés y a sus colaboradores. Hoy a las 6, estaremos consagrándole también la misión vocacional de nuestra Arquidiócesis.

Dos convivencias que expresan la vida de nuestra Arquidiócesis iluminada por Dios. Una, de las familias de los sacerdotes asesinados. Cómo me emocionó estar entre padres y hermanos de compañeros míos de trabajo que me contaron los orígenes, la infancia, las impresiones de familia, todas muy cristianas, acerca de estos cinco sacerdotes que la diócesis ha ofrecido en holocausto de su propia vida.

Y otra convivencia sumamente llena de vida, la de los seminaristas del seminario mayor y del seminario menor de la Arquidiócesis; en una de nuestras bonitas playas donde dilucidaron con sinceridad y en busca de una mayor unidad los problemas propios de su juventud.

Nuestra diócesis invita para celebrar el próximo viernes, al medio día, aquí a las 12, el trigésimo día de la muerte del padre Rafael Palacios. Les invito a todos los sacerdotes, comunidades y fieles para que participemos en esta concelebración el viernes de esta semana, a las 12 del día.

Quiero hacerme eco y apoyar una iniciativa de las vicarías de Mejicanos, Aguilares y La Libertad, las cuales van a promover una larga jornada de oración a partir del viernes, a las 6 de la mañana hasta el sábado siguiente a la 1 de la tarde aquí en Catedral. Las vicarías que he mencionado darán a conocer sus programas. Yo solamente me hago eco de su invitación para suplicarles que secunden esa preciosa iniciativa; sobre todo, por tratarse de una oración y de una reflexión: ¿por qué hemos llegado hasta esos excesos de una sociedad que mata a sus sacerdotes?

Con sentido de amigo, quiero mencionar la muerte de don Avelino Álvarez; está tendido para ser sepultado esta tarde. Él fue un asiduo colaborador   —84→   de Orientación. Que Dios le pague lo que hizo por nuestros medios de comunicación social. Nuestra condolencia a su familia.

También a un amigo, Virgilio Aguilar y su señora, doña Agustina, que su misa por su hijo ha sido ya celebrada con mucho cariño.

HECHOS DE LA REALIDAD INTERNACIONAL

Hay noticias de esta comunidad Iglesia, en carácter universal. El Papa analiza ante el primer ministro de Alemania Federal la situación de América Latina y de Europa Oriental. América Latina está siendo objeto de mucha observación por el Papa y por todos aquellos que saben que la esperanza de la Iglesia está aquí en nuestro continente.

El Papa nombró un nuevo arzobispo de San José, Costa Rica. El 2 de agosto será la nueva toma de posesión de Monseñor Román Arrieta Villalobos, que hasta ahora era obispo de Tilarán en la misma República.

Quiero agradecer un gesto de solidaridad que me llegó de varios obispos del sur, reunidos en Ecuador. Una carta muy bonita en que -junto con Monseñor Obando nos esperaban en esa reunión y no pudimos ir por nuestras circunstancias centroamericanas- se solidarizan con los pueblos de El Salvador y de Nicaragua y rezan mucho por nuestra situación. ¡Qué Dios se los pague!

Llaman los obispos de Nicaragua la atención para que en estas reivindicaciones del pueblo no se vayan a cometer abusos de los que podrían llamarse graves crímenes de guerra.

El episcopado venezolano levanta una colecta para ayudar a la Iglesia de Nicaragua. A propósito, quiero agradecerles todo lo que están haciendo, y seguirles haciendo el llamamiento porque Nicaragua necesita mucho de nuestra caridad, de nuestro amor fraternal.

HECHOS DE LA REALIDAD NACIONAL

Mirando desde aquí a nuestra situación civil, esta mañana fue para mí triste cuando me llama al teléfono la noticia de que había sido quemado el taller donde se edita el periódico La Crónica del Pueblo. Le di mis sentimientos al señor director, lo cual hago aquí públicamente, y me solidarizo con su sufrimiento y también con el temple de su espíritu. Me dijo: «No lograrán doblegarme, mi decisión de seguir sirviendo al pueblo... Quiero ayudar -me dijo- con mis modestos medios a que se siga sirviendo a la verdad y a la justicia». Dice que una de la rica herencia para sus hijos será ese sentimiento de que ha querido ser fiel a sus convicciones y no venderlas al mejor postor. Yo lo felicito y le deseo de veras que esta pérdida sea   —85→   recuperada con la ayuda, sin duda, del pueblo; y que su periódico será otra vez una voz de la libertad.

Es lástima que se tenga para estos medios de comunicación la razón de la sinrazón: la fuerza bruta. Cuánto mejor sería un diálogo auténtico en que se oigan las voces disidentes. No todos piensan como uno. Y en el escuchar a otros, en la crítica, está la riqueza. No es quemando periódicos ni poniendo bombas a radios como vamos a lograr la unificación de los criterios.

Por eso, también quiero lamentar la triste noticia que llegaba de Santa Ana, de la Radio HH del señor Manuel Montes, que también fue destruida y que con eso quiebran un esfuerzo de tanto tiempo.

También otra noticia que alarmaba esta misma mañana a mi pobre espíritu fue el asesinato de una obrera, Ana Silvia Olivera del Sindicato Industrial Eléctrica de Sonsonate. Sus compañeros me encargan invitar a su velación y sepelio que tiene lugar en la Avenida Cuscatlán N.º 630.

Nos solidarizamos con las familias que han seguido sufriendo la represión cada día más cruel. Han continuado las capturas, los asesinatos sin que se note que el gobierno esté tomando en serio medidas contra la violencia, venga de donde viniere. Viene de aquí la violencia que está atormentando a nuestra pobre gente campesina. Esperamos que se ponga coto a tanta crueldad, porque nos asusta que no solamente no se detiene sino que crece en crueldad y sadismo.

Ustedes habrán leído en La Prensa Gráfica el encuentro de tres cadáveres allá por Chalchuapa. Y el periódico dice: «sin identificar los sepultan». Pero yo he recibido las noticias de sus propias familias. ¡Están identificados! Se trata de Miguel Ángel Osorio Velázquez, José Fermín Albayero Ortega y Roberto Hernández. Sus mismas familias los identificaron después de varios días de andarlos buscando allá donde se botan los cadáveres. Y encontraron esto, ¡Horrorícense!:

Miguel Ángel Osorio Velázquez vivía en la Colonia Montevideo de Sonsonate, tenía 22 años, a fines de este mes se iba a casar. El lunes muy temprano, después de desayunar, salió a trabajar -era albañil- ya no volvió. Ese mismo día, más tarde, ocho agentes de la Guardia Nacional catearon su casa que estaba preparando para su hogar. Esto, dice la familia, hace pensar que lo habían capturado antes y que con su propia llave fueron a abrir su propia casa. Su cadáver fue encontrado por su madre junto con otros dos; y tenía el rostro desfigurado, le faltaba una mano, mostraba señales de tortura en varias partes del cuerpo. Lo sepultaron en Sonsonate.

El otro, José Fermín Albayero Ortega, era de Izalco, tenía 31 años,   —86→   casado deja cuatro hijos. Salió el lunes en la mañana a su trabajo y ya no regresó. Su esposa reconoció que uno de aquellos tres cadáveres de la calle Las Cruces era el de José Fermín. Lo encontró horriblemente mutilado. Sacados sus ojos, sin lengua, sin orejas, el cuerpo quemado con ácido, sus pies con señales evidentes de tortura, no tenía heridas de bala.

Y el otro, Roberto Hernández, de 27 años, deja dos niños. Señales evidentes de tortura, cuerpo horriblemente mutilado.

Y la lista de capturados continúa, y yo los menciono porque, tal vez, esta voz mencionando sus nombres haga pensar a sus captores, si los tienen en su poder, que se ha recurrido jurídicamente a la Corte Suprema de Justicia y que si no los exhiben y los dan por perdidos, además del ultraje al hombre también supone un ultraje de la Corte Suprema de Justicia, a la misma Constitución del país. Son ellos: Crescencio Antillón, Herculano Antillón, se trata de dos hermanos. El primero fue puesto como carnada para atraer al otro al que querían capturar y de hecho así sucedió. Roberto Antonio Olmedo Nóchez, Ángel Rigoberto Hernández, Manuel de Jesús Valle Abrego, Juan José Abrego, José Álvaro Zelaya Rivera, Luis Alberto López Alvarado.

Me preocupa de manera especial el caso de Juan Francisco Ruiz, por ser pariente de un sacerdote y también el caso del profesor Carlos Iván Burgos, por pertenecer al profesorado de Fe y Alegría. También fueron capturados los campesinos Faustino Ayala y Ernesto Menjívar. También de un caso que mencioné el domingo pasado, Carlos Antonio Mendoza, la familia ha recibido noticias fidedignas de que se encuentra en el cuartel de la Policía.

Quería referirme también, pero el tiempo termina, a los diferentes conflictos laborales. Yo solamente quisiera apelar a la cordura, a la racionalidad de las partes patronales y laborales. La intransigencia de una de las dos partes hace imposible la convivencia y el trabajo. Procuren entenderse y aún cuando de parte de los obreros hubiera un sentido de solidaridad con otras fábricas, piensen la autonomía que cada fábrica tiene para no ser tan exigentes y para comprender: que sí es cierto que les honra el sentido de solidaridad, pero les deshonra el sentido de intransigencia. Por sus familias, de unos y otros campos, por la paz de la patria, arreglen pronto sus conflictos laborales.

Sí, quiero referirme a dos denuncias allá en Santa Tecla. Junto a la casa que tienen las religiosas dominicas, de promoción humana, han sucedido cosas muy desagradables. Al Señor Mauricio Hernández Martínez de 36 años, junto con su esposa, trabajan en el día en una finca y en la noche van a buscar alojo en uno de aquellos pasillos. Unos desconocidos, porque creyeron que éstos habían denunciado una acción como de amenaza de robo a las hermanas, acribillaron a Mauricio con una enorme piedra que le dejaron caer en la cabeza mientras dormía. Inconsciente lo llevaron al hospital,   —87→   donde murió tres días después. A las Hermanas Dominicas de esta casa y a las hermanas de San Vicente de Paúl, que en Santa Tecla se dedican al cuidado de enfermos, de ancianos y de niños, la mano fatídica blanca ha puesto su amenaza, como si las religiosas haciendo estas cosas estorbaran al verdadero progreso de nuestra sociedad. Yo los invito a que miren, por encima de todo partidismo estúpido, lo que es el trabajo de las religiosas, de las comunidades cristianas. Por eso creo que las vicarías que van a promover estas jornadas largas de oración y reflexión quieren llamar al pueblo a un sentido más racional de la situación del país y que no nos dejemos llevar así como dando palos al aire sólo por unas venganzas tontas y trágicas lamentablemente, porque llevan en cuenta las vidas útiles de tantos hermanos.

El ERP ha informado que el señor Carlos Rafael Nieto, secuestrado desde el 14 de junio, está bien y espera el cumplimiento de las condiciones para liberarlo. De nuestra parte también hicimos un llamamiento al ERP para que restituyera la salud de aquella joven que sufrió un balazo en una de sus operaciones y que es justo resarcirle.

Vienen comentarios de esta situación que vive el país y me gusta el de una carta que me dice: «¡Qué tristeza, hasta qué grado hemos llegado, como podremos enseñar a nuestros hijos el valor de la vida aquí, donde no se le da ninguno! Si a nosotros, padres de familia, nos enardece esta sangre, ¿cómo vamos a callar?»

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

Queridos hermanos, no hemos salido del ambiente de nuestra homilía ¡Pueblo de Dios!, todos ustedes que tienen la bondad de reflexión conmigo, el Señor nos está lanzando un reto tremendo. Su doctrina es de amor y de paz, su mensaje es de salvación y vida eterna, pero nos lanza a un mundo donde parecen los hombres lobos y fieras. Y ésa es nuestra misión: ir a convertir en hijos de Dios, incorporados a Cristo, todas esas manos criminales, todas esas fuerzas terribles del odio y del silencio, del ocultamiento y del mal. ¿Quiénes son? ¡Muchos lo saben! y el pueblo sospecha, pero el Señor que lo conoce mejor, que oiga la oración de este pueblo hoy, reflexionando tanto desastre a la luz de una palabra que nos reclama acción de Dios en medio de un pueblo que se olvida de Dios.

Que cada cristiano, que cada miembro de esta Iglesia, que todos, al igual que María, como ella, sepamos enjugar lágrimas y consolar tristezas pero, como ella también, valiente en su profesión profética, sepamos desenmascarar el mal y reclamar contra las injusticias, porque la redención de los hombres según el cántico mismo de la Virgen, está ligado a la justicia que los hombres hagamos en la tierra y al respeto que aquí tributemos a la verdad de Dios. Así sea...



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ArribaAbajoHomilía de la misa de treinta días en honor del padre Rafael Palacios

20 de julio de 1979

Queridos hermanos:

-Una nueva injusticia

Hay una ausencia entre los sacerdotes que yo quiero interpretar con una palabra de denuncia por una nueva injusticia que se acaba de cometer. Venía de Medellín, Colombia, el padre Astor Ruiz y no lo han dejado entrar al país sino que lo deportaron para Guatemala. Pero tuvo tiempo de dejar esta carta que él traía de Medellín, firmada por todos los sacerdotes, religiosas y laicos que participaron en un curso de estudio del documento de Puebla. No andaba haciendo nada malo, sino estudiando la documentación oficial de la Iglesia para entenderla bien y saberla aplicar como debe aplicarse. Y al llegar al aeropuerto, pudo dejar esta carta.

«Estimado Monseñor:

Ante este nuevo acontecimiento en la historia de la Iglesia de este hermano país, el asesinato del padre Rafael Palacios, el día 20 de junio, queremos, desde este punto de nuestra América, donde estamos reunidos de diversos puntos tratando de estudiar la realidad latinoamericana, hacer   —89→   llegar nuestra voz de rechazo a la actitud de quienes quieren eliminar a los agentes de la evangelización y nuestra voz de nuestra solidaridad con usted y con su clero.

Esté seguro, Monseñor, que seguiremos paso a paso lo que va pasando y estaremos en actitud de oración y estudio, de la forma de encontrar la liberación definitiva, ya que es problema común de todos nuestros países. Sus hermanos de América Latina».

Firman todos los sacerdotes.

-La familia Iglesia se reúne para orar por su difunto

Ahora bien, la motivación de esa carta es la misma que nos congrega aquí en Catedral. La muerte violenta de que fue víctima el padre Rafael Palacios nos hace pensar, en primer lugar, en una oración en el trigésimo día de su muerte. Y esto es lo que está haciendo la Catedral. Hace hoy -cabalmente, 20 de julio- treinta días de aquel asesinato que dejó al padre Palacios bañado en su propia sangre, en una calle de Santa Tecla. Y es natural -como cualquier familia tiene derecho- que la familia Iglesia, siguiendo una tradición cristiana, invite y se reúna para celebrar el trigésimo día para orar por el difunto en primer lugar. Nada malo estamos haciendo para que se nos vigile en forma tan aparatosa. Me sorprendió al llegar a la Catedral, los piquetes de policía y de guardia en las tres puertas de entrada. No es nada malo lo que venimos a hacer, a orar por nuestro difunto. Cualquier familia tiene derecho a rezar por su muerto y nuestra Iglesia es una familia y nos han matado un miembro y tenemos la intención de pedir por su eterno descanso.

¡Claro!, es tan solemne este momento que la oración por su eterno descanso trasciende la vida. Para Rafael Palacios no existe trigésimo día. Somos nosotros los que seguimos peregrinando en la historia, los que seguimos contando los días que el Señor quiso dividir con las noches. Pero para la eternidad, donde todos nos encaminamos a esa trascendencia, la eternidad es el eterno día iluminado por la luz del Cordero. Y quienes, gracias a Dios, creemos en él, sentimos que esa luz la necesitamos; y, entonces, la oración por nuestros muertos pensando en esa eternidad a la que ya llegaron ellos, se convierte en un mensaje de luz para nosotros que seguimos contando días y noches y seguimos peregrinando entre las dificultades de la persecución y los consuelos de Dios.

1. MENSAJE DE LA ORACIÓN Y DE LA REFLEXIÓN

En este mensaje de nosotros vivientes, frente a la muerte del padre Palacios yo encuentro en primer lugar el mensaje de la oración y de la reflexión. Yo he apoyado y felicito a las vicarías que promovieron no   —90→   una simple celebración de una misa, sino una larga vigilia de oración y de reflexión aquí en la Catedral. Desde esta mañana y hoy, si las circunstancias no se oponen, continuaremos esta plegaria, esta larga vigilia de oración hasta mañana. ¿Qué queremos significar con esto? Es el mensaje de nuestro muerto. La oración y la reflexión son las fuerzas de la Iglesia en su mensaje inmortal.

a) La oración es fuerza

Indica dónde está el origen de nuestras convicciones, dónde está la meta de nuestra peregrinación, de dónde deriva la alegría, la esperanza en el dolor y en el sufrimiento. La oración es la respiración de la Iglesia, es su gran necesidad. Y cuando se organiza una jornada de oración no estamos haciendo otra cosa que manifestando la salud de esa Iglesia que puede respirar; que respira, que ora, que sabe que no es en la tierra donde está su fuerza, sino que trasciende a ese Dios. Pero es una oración que no debe de ser opio, una oración que no adormezca; una oración que no sea conformista es la oración que se une a Dios.

El hombre hecho a su imagen y semejanza, colaborador con él en la construcción del mundo y de la historia. Orar y esperarlo todo de Dios y no hacer nada, no es orar, eso es pereza. Eso es alienación, eso es pasivismo, conformismo. Ya no es tiempo, queridos hermanos, de decir: es la voluntad de Dios. Muchas cosas que suceden no son la voluntad de Dios.

Cuando el hombre puede poner de su parte algo por mejorar las circunstancias y le pide a Dios el valor para realizarlo, entonces hay oración. Cuando el hombre pone de sí todo lo que tiene y espera de Dios todo lo demás, cuando sabe conjugar su capacidad de acción, de pensamiento, de organización con la espera de lo divino, de Dios, esa es la oración que estamos tratando de promover en nuestra Iglesia y de la cual es símbolo esta larga jornada de oración. Una oración que existe en el corazón del cristiano, sus capacidades para ser él en la vida, gloria de Dios. El hombre es la gloria de Dios. Dice el Concilio: «Ya no es tiempo de esperar muchas cosas que antes esperaban sólo de la oración, hoy cuando la técnica de los hombres, la capacidad del hombre, la reflexión, la concienciación hace sacar de él unas fuerzas, tal vez, desconocidas. Y para eso servirá la oración, para inspirar al hombre en que él haga lo que tiene que hacer y no esperarlo de Dios».

b) Reflexión

En el programa de esta larga jornada hay temas de reflexión, hay palabras de Dios en la Biblia, hay compartimiento de las expresiones mutuas. Todo se inspirará en la palabra del Señor. Pero sólo quiero recordar que el Concilio le da gracias a Dios de que el pueblo de Dios actualmente tenga tanta capacidad de reflexión. Porque dice que la tradición apostólica va creciendo en la Iglesia con la ayuda del Espíritu Santo, cuando los hombres   —91→   tratan de comprender, de contemplar, de estudiar el mensaje de Dios. Entonces, cuando se trata de ahondar en los misterios de la revelación divina no sólo se enriquece el que reflexiona y medita sino que es todo el pueblo de Dios, toda la comunidad, la que se enriquece en esa reflexión.

Por eso yo creo, y agradezco mucho, que en esta jornada de reflexión y oración no sólo se beneficien las comunidades que han promovido esta vigilia, sino que nos están haciendo un inmenso bien a todas las comunidades de la Arquidiócesis, más aún, a toda la Iglesia Universal. Porque una comunidad por más pequeña que sea, un cristiano por más humilde que sea, si él se santifica, se enriquece en la reflexión, colabora al engrandecimiento, al enriquecimiento de la Iglesia Universal. ¡Cuánto bien hacen a toda la Iglesia los fieles que se reúnen como en este día a la profunda reflexión y a la oración!

Esto es cabalmente lo que nos provoca el acontecimiento del trigésimo día del padre Rafael y en este modo, Rafael Palacios nos está ayudando a enriquecer nuestras comunidades.

2. LA MUERTE DE RAFAEL SIGUE SIENDO LA DENUNCIA DEL PECADO Y LA LLAMADA A LA CONVERSIÓN

Nuestra reflexión cabalmente nos lleva a esta pregunta que no debe de quedar superficial. Yo quisiera que ahondara en el corazón de todos los que formamos el presbiterio y la comunidad de la Arquidiócesis.

-¿Por qué lo han matado?

Sacerdotes, religiosas, fieles, debemos de preguntarnos, pero muy adentro del alma: ¿Por qué lo han matado? ¿Por qué matan catequistas? ¿Por qué persiguen a la Iglesia? Para quienes de veras están convencidos de ese acontecimiento de nuestra Iglesia: la persecución. Y no es un fantasma, es una realidad que la misma Organización de Estados Americanos, la OEA, en su informe después de vivir aquí en El Salvador ha dicho claramente que existe una persecución sistemática a la Iglesia y recomienda que se suavice esa acción contra nuestro trabajo de evangelización.

-Existe una institución de pecado

Pero dirán: ¿Por qué a unos los persiguen y a otros no? ¿Por qué mataron a Rafael Palacios? Es bien difícil de decir, pero en el fondo hay algo que yo quisiera que fuera reflexión de nuestra pastoral. Existe sin duda una institución de pecado, de injusticia que el Papa mismo la ha denunciado al venir a América Latina y Puebla también la denuncia sin ningún inconveniente: «Es un pecado que clama al cielo». Y cuando la Iglesia en Puebla dice: «opción preferencial por los pobres», lo hace en un gesto de solidaridad con esa inmensa mayoría que va careciendo cada vez más de lo que otros sobreabundan.

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-Camino de conversión: opción preferencial por los pobres

No es una parcialización demagógica, es cabalmente para indicar que el camino de la conversión que en América se señala es la conversión hacia el pobre, la denuncia de la injusticia, del atropello. Es el participar con el que está privado de participar, con aquellos que son marginados.

-Riesgos de esta opción

¡Colocarse en esa situación es bien peligroso!, ¡es mortal! En un ambiente donde los privilegiados no quisieran que se tocaran esas cosas, entonces se calumnia a la Iglesia de comunista, de política, de subversiva y se sospecha de sus reuniones. Es una realidad, y el católico que no la vea y no quiera unirse a la voz de la Iglesia que denuncia esa realidad y clama por un mundo más justo, no es verdadero miembro de la Iglesia auténtica que el Señor quiere en nuestro tiempo. Pero meterse en ese compromiso es exponerse a los riesgos de los cuales estamos haciendo mención aquí. Por eso matan a los que predican la verdadera justicia en la Iglesia del Señor, a los que claman desde la Iglesia, que debe ser la voz de Dios; lo que a Dios no le gusta es la sociedad.

La muerte del padre Palacios a los treinta días sigue siendo la misma. Un llamamiento a la comunidad a la que él perteneció, para que no nos desanimemos, para que sepamos que lo que se ha dicho en el evangelio de hoy es pura verdad que se realiza también en nuestro tiempo. «Si a mí me persiguieron precisamente por la justicia, por predicar la verdad, a vosotros, si os dedicáis a predicar la verdad y la justicia, también os perseguirán». Ésta es la señal evidente de la verdad de nuestra Iglesia.

3. CARISMAS QUE NOS DEJA EL PADRE RAFAEL

a) Serenidad frente a la amenaza y la persecución

Queridos hermanos, yo quiero que recojamos, en el trigésimo día de su muerte, el carisma de aquel querido difunto. Durante el mes en diversas comunidades se ha reflexionado mucho sobre la figura y el mensaje del padre Palacios. Para muchos sigue el señalamiento injusto que puede constituir una complicidad, como si lo hubieran matado por su culpa, por haberse metido donde no debía meterse. ¡Esto es injusto! Se metió donde debía meterse un sacerdote: en la predicación del mensaje del Señor. Y supo ser sereno frente a la amenaza y la persecución. Éste es un carisma que habíamos de recoger en esta hora en que necesitamos tanta serenidad, valentía, no imprudencia. Serenidad, audacia, como me decía Juan Pablo II también a mí: «audacia y prudencia». Esto es necesario, la serenidad con que Rafael llevó los difíciles momentos de su vida y la persecución que arreció hasta llevarlo a la muerte.

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b) Su amor a la verdad

Amor a la verdad que naturalmente tenía que chocar con todas aquellas cosas tortuosas de la vida. Cuando alguien quiere ser recto en la verdad, choca con las tortuosidades, con la hipocresía, con la falsedad. Y esto también es otro llamamiento para nuestro tiempo: «La verdad os hará libres». La rectitud y esa verdad manifestada con franqueza porque se ha buscado en el estudio. Rafael estudiaba mucho y ese estudio que lo tenía al día con los Documentos de la Iglesia, sabe que la Iglesia de hoy tiene avances bien peligrosos y que los pide, sobre todo, en las circunstancias difíciles donde la Iglesia quiere desarrollar su auténtica misión. ¿Quién no siente enardecer su espíritu cuando escucha las predicaciones de Juan Pablo II?, o ¿cuándo lee la reflexión de los obispos en Puebla y en Medellín? momentos del Espíritu Santo en que la documentación de la Iglesia pone al día al cristiano de nuestro tiempo. Y el que no conoce, el que no estudia, naturalmente le parecerá cosa rara y hasta subversiva y mala, esos avances legítimos de la doctrina social, sobre todo, y política, también de la Iglesia.

El estudio, el amor a la verdad, es otro mensaje que nos deja el querido padre Rafael. Y por esto, queridos hermanos, prosigamos con serenidad, con búsqueda de la verdad, con amor a la fuerza de donde nos viene toda fuerza que es Dios, a la trascendencia divina de nuestro trabajar.

c) La pastoral de las comunidades

También uniremos este otro carisma que nos es tan necesario en la pastoral de la Arquidiócesis: la pastoral de comunidades. Decía el padre Palacios: ¡un sacerdote no se entiende sin una comunidad! El sacerdote está hecho para convocar a la humanidad, a la comunidad creyente en el Reino de Dios que se realiza ya en inicio en la comunidad eclesial. Por eso el sacerdote está en su verdadero papel cuando realiza ese ideal de hacer comunidades.

Por eso, creo que esa vigilia encuentra una sintonía con el espíritu del padre Rafael y sin duda que beneficiará mucho a nuestra pastoral. Aquí en la Catedral continuarán orando y reflexionando representaciones de las diversas comunidades. Y las comunidades que a través de la radio están siguiendo esta vigilia, sepan orientar cada vez con paso más firme y claro lo que la Iglesia quiere para manifestarse en medio de un mundo tan complicado con su auténtica identidad de Iglesia. Que cada comunidad sea verdaderamente una expresión de Iglesia, de una Iglesia que absorbe de la trascendencia divina todo su espíritu, toda su fuerza, todo su mensaje, pero que luego sabe vivir también la inmanencia en la historia. Se preocupa de las realidades de la tierra y sabe hablar también el lenguaje de los hombres.

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PENSAMIENTO FINAL

Queridos hermanos, esto es lo que significa nuestra reunión en esta mañana y por eso les invito a que este momento, el más trascendental de este día, la concelebración con nuestros queridos sacerdotes, le demos verdaderamente este sentido profundamente de oración. Y en el fondo de todo, nuestra amistad cristiana le suplica al Señor por el padre Rafael: «Concédele, Señor, el descanso eterno brille para él la luz perpetua y que la luz que él disfruta, se convierta también en un mensaje para que los que peregrinamos, sepamos caminar en pos de las grandes verdades de nuestra Iglesia». Así sea.



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ArribaAbajoCristo, verdadero rey-pastor de todos los pueblos

16.º Domingo del Tiempo Ordinario
22 de julio de 1979

Jeremías: 23, 1-6
Efesios: 2, 13-18
Marcos: 6, 30-34

Queridos hermanos:

Introducción: a) Saludo a Nicaragua... oración, solidaridad

Yo creo que interpreto el sentir de todos ustedes si nuestro primer saludo de esta mañana es para nuestra hermana república de Nicaragua. ¡La saludo con sentido de oración fraternal y de solidaridad porque hoy, más que nunca, necesita ese apoyo espiritual! La alegría que nos da el inicio de su liberación nos hace también preocuparnos para que ese alborear de libertad no vaya a ser una frustración, sino que el Señor, que ha sido bondadoso, siga siendo la inspiración de ese pueblo nicaragüense. Necesita, también, en esa inspiración cristiana, tener en cuenta lo costoso de este momento. Más de 25.000 muertos no son un juguete para desperdiciar un regalo de Dios ofreciéndose en este momento.

-Su imagen evoca la dispersión del rebaño y la figura de Cristo, Rey Pastor

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Por eso, también, creo que su figura de Nicaragua representa como el mejor trasfondo para nuestra meditación de Cristo, Rey-Pastor, tal como nos lo ofrece el evangelio de hoy. Porque aunque es cierto que ya terminó la guerra civil, las consecuencias serán muy largas y muy profundas. Se puede decir de ese querido pueblo lo que hoy nos dice el evangelio de los sentimientos de Cristo en medio de su pueblo: «Sentía lástima, tuvo misericordia, porque parecía un pueblo disperso como un rebaño sin pastor».

-Nuestro país también evoca el rebaño disperso

Esa misma figura la trasladamos también a nosotros, donde también nuestro pueblo da esa impresión; pero como un rebaño que busca la unidad, la solución de su problema, encuentra en el mensaje evangélico de hoy la respuesta de Dios a sus esperanzas.

-La palabra hoy nos ofrece la solución: Cristo

Quiera Dios que tanto Nicaragua como nuestro país y todos los países del mundo que se encuentran en problemas, en momentos críticos, miren hacia el Buen Pastor, el Pastor-Rey prometido por la profecía de hoy en la primera lectura y realizado en el evangelio tal como lo hemos leído hoy.

b) Conexión:

-Domingo anterior: Cristo profeta, pueblo participante

Conectamos, entonces, nuestro pensamiento con la homilía del domingo pasado y el anterior. ¡Miren como la reflexión dominical va haciendo a los cristianos conocer cada vez más a fondo el personaje central que seguimos y amamos! No olvidemos que el personaje central en el cual hemos puesto no sólo como cristianos sino también como patriotas nuestra ilusión, nuestra esperanza, la seguridad de salvación. Es el Hijo de Dios que se hizo hombre: Jesucristo, que bajo diversos matices se nos va perfilando en el alma y en nuestra oración. Ojalá que hoy, así como los domingos pasados, lo consideremos como el Profeta, el Profeta grande que trae una revelación de Dios. Decíamos también que esa misión de traer un mensaje la ha confiado a su pueblo que no sólo desde su jerarquía: el Papa, los obispos, los sacerdotes, sino también desde el pueblo bautizado quiere cumplir esa misión. Decíamos que ustedes, también, son un pueblo profético, participante de la gran misión profética de Jesucristo, el Gran Profeta.

-Hoy: Cristo Rey-Pastor que participa su poder a gobernantes, pastores, pueblo

Hoy, la figura de Cristo se nos presenta como el Rey-Pastor. Rey y Pastor de todos los pueblos del mundo, de toda la historia. Él tiene la clave de la solución de la historia y de los momentos críticos de los pueblos. Los pueblos sólo mirándolo a él podrán encontrar solución. Si volvemos la espalda a Cristo, seguiremos viviendo en este absurdo «del rebaño disperso». Pero no sólo Cristo, si lo grandioso es que Cristo quiso identificarse con su   —97→   pueblo de bautizados de todos los tiempos para realizar también su misión regia, su misión de rey; y a nosotros, jerarquía y pueblo, nos toca proclamar la realeza eterna, única, universal de Cristo y hacer que todos los pueblos, las familias, los hombres se le sometan. No es un dominio despótico, es un dominio de amor, es la meta de nuestra libertad, como decía San Pablo: «ser libres para amar en Cristo Jesús».

CRISTO, VERDADERO REY-PASTOR DE TODOS LOS PUEBLOS

1. Penuria de los pueblos mal gobernados

2. Buenos y malos pastores del pueblo

3. Cristo Rey-Pastor

1. PENURIA DE LOS PUEBLOS MAL GOBERNADOS

a) El Profeta Jeremías y su tiempo (cautiverio de Israel)

-Jeremías se dirige a los reyes...

Las lecturas de hoy nos invitan a ver la penuria, la calamidad, la miseria de los pueblos cuando tienen malos gobernantes y malos pastores. Quiero recordar que el profeta Jeremías se está dirigiendo, en la primera lectura de hoy, a los gobernantes, a los reyes de Judá. Al pobre profeta Jeremías -quizás el profeta de alma más delicada, al profeta que por temperamento no quería conflictos-, lo llamó Dios para ser un profeta conflictivo. Joven, todavía, se llenó de ilusiones cuando el rey Josías emprendió una restauración nacional, una renovación religiosa a base de la palabra de Dios; todo iba bien, pero mataron a Josías allá en Meguiddo y entonces comenzó la calamidad de reyes incompetentes buscando alianzas, realizando acciones políticas muy equivocadas.

-Jeremías tuvo que anunciar la dispersión del pueblo

El profeta Jeremías tuvo que anunciar cosas muy desagradables. Tuvo que anunciar hasta la deportación del pueblo cuando nadie pensaba que el pueblo podía sufrir una humillación tan grande como era la de ser cautivo y llevado al destierro. Por esto cayó mal, era más fácil halagar y decir a los gobernantes: «Todo está bien, sigan por allí!», pero el profeta, en nombre de Dios, tuvo que decir: «¡Eso no está bien!, ¡eso es un error!» y denunció los pecados de su tiempo. Este profeta tuvo que ver como se iba despeñando, cada vez más, bajo su propio país.

Entonces, describe con palabras que sólo por mandato de Dios tuvo que ir a decir a los gobernantes de Israel: «¡Ay de los pastores que dispersan y dejan perecer las ovejas de mi rebaño!»

-Dispersión

Si hacemos una síntesis de las calamidades de un pueblo mal gobernado   —98→   encontramos en la profecía de hoy la dispersión. La autoridad que debe de ser una fuerza moral para unir, por sus errores se convierte en fuerza de dispersión, rebaño sin pastor.

La expulsión, también condena Jeremías ese pecado. Los gobernantes que en vez de atraer a las ovejas a un solo redil, expulsan, reprimen, ahuyentan, no las cuidan.

-El temor... espanto

Denuncia también el profeta: el amor, el espanto. Un rebaño asustado, un pueblo bajo el terror, un pueblo amedrentado. Lo he vivido ayer allá por los pueblitos de Chalatenango. ¡Qué miedo se siente en las gentes! Cómo hay hombres que no llegan a sus casas, tienen que estar en las montañas, ¡verdaderamente ovejas dispersas, temerosas!

-Perderse...

Por último -dice el profeta-, las ovejas que se pierden. ¿No les parece oír aquí el eco de los desaparecidos? Las ovejas que debían ser cuidadas en el redil con cariño de pastor son perseguidas, son desaparecidas, son marginadas.

b) Lástima de Jesús porque ve a la multitud como rebaño sin pastor...

Salta bien el cuadro que nos presenta el evangelio de los tiempos de Cristo. Cristo quiere buscar un momento de reposo, pero la gente lo necesita y va allá y lo encuentra. Es una muchedumbre, una muchedumbre que el evangelio describe con la palabra inigualable: «Al desembarcar, Jesús vio una multitud y le dio lástima porque andaban como ovejas sin pastor y se puso a enseñarles con calma». No había prisa, ya no había cansancio; las ovejas lo requieren. Éste sí que es buen pastor.

-Pueblo sin unidad, sin identidad...

Pero lo que el pobre Jesús encuentra es un pueblo que ha perdido su unidad, su mística, que busca en sólo soluciones de la tierra la solución política de su tiempo; se ha olvidado de Dios y no hay quien lo oriente a esa búsqueda. Él se pone a enseñar, a enseñar que la única salvación viene de Dios, que Dios nos ama, que Dios no nos ha desamparado, que nos amemos, que no nos dispersemos. Tal sería la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo.

-Pueblo judío: odio, orgullo...

También San Pablo, en su segunda lectura, en su carta a los Efesios, tomando un versículo antes del que hoy se ha leído, nos presenta a la humanidad dividida entre los judíos, que precisamente por ese privilegio de tener la promesa y la revelación se ha hecho un pueblo orgulloso y egoísta, ha levantado un muro en el propio templo para que no pasen   —99→   los gentiles. Los gentiles es la otra parte de la humanidad a la que los judíos consideran como perros, enemigos; y aquellos gentiles les tienen odio.

-Sin esperanza y sin Dios en el mundo...

Así era la situación, no había paz, faltaba unidad. Éste es el pueblo del que San Pablo nos dice hoy: «excluidos de la ciudadanía de Dios, extraños a la alianza y a la promesa, sin esperanza y sin Dios». ¡Qué triste!. sin esperanza y sin Dios en el mundo. No hay cosa más horrible que cuando un pueblo ha perdido la figura de Dios, la orientación de Dios. Por eso, a mí me llena de esperanza una Iglesia encarnándose en el mundo, aunque la critiquen.

Encontrando eco en ustedes, queridos hermanos que llenan la Catedral, las ermitas y lugares donde se hace la reflexión cristiana esta mañana, reflexionemos sobre nuestro pueblo.

ÉSTE ES EL PUEBLO MAL GOBERNADO

Aplicado éste mismo trasfondo yo quisiera que nos fijáramos precisamente en el ejemplo que nos da hoy Nicaragua. Costó más de 25.000 vidas humanas un descontento. Un pueblo que no era escuchado y que para escucharlo fue necesario llegar hasta este baño de sangre. Lo que es absolutizar el poder, ¡endiosar el poder! Un tirano se piensa indispensable y no le importa que se mate todo su pueblo. La experiencia de Nicaragua nos hace pensar, también, que un poder no se puede mantener con la represión ni con la corrupción de sus funciones. Llega un momento en que el pueblo se cansa de ser explotado y oprimido. Una magnífica lección para quienes creen... en esa fuerza que no puede mantenerse.

Pero como algo que debemos de tener en cuenta, ustedes vieron publicada una reflexión del embajador de los Estados Unidos. Sería un error, absolutamente imperdonable, cerrar los ojos a esta dramática lección de los trágicos eventos en el país vecino. Un sentido de prudencia simplemente nos debe hacer reflexionar.

También para nuestra Iglesia es una lección. En el conflicto de Nicaragua no sólo el Arzobispado, sino toda la conferencia episcopal se supo unir y denunciar juntos las injusticias y apoyar e iluminar al pueblo. Sin identificarse con los Sandinistas, la Iglesia jugó un papel muy importante porque se mantuvo cerca y fiel al pueblo. Por eso, ahora los Sandinistas confían en la Iglesia, no la consideran aliada con Somoza ni aliada tampoco con unas fuerzas revolucionarias, sino que la consideran la Iglesia madre que supo comprender y que en este momento de reconstrucción saben que cuentan con su iluminación cristiana.

Es muy triste pensar también -es otra reflexión- que la gran alegría, entusiasmo y esperanza que ha despertado en nuestro pueblo salvadoreño   —100→   esa alborada de liberación de nuestro hermano país, Nicaragua, nuestro gobierno y las clases dominantes aún no quieren compartir ese gozo de liberación nicaragüense. Pero cabe a la Iglesia la alegría y la satisfacción de haber sido solidaria con el pensamiento de la Iglesia de Nicaragua y sentirse muy cerca, ahora también, de su alegría y compartir sus responsabilidades desde la oración y desde la iluminación evangélica.

Nos llena de gran esperanza -y como quien respira aires nuevos- cuando se suplica el ideario de la nueva Junta de Gobierno donde, entre otras cosas, dice: «Se promulgará la legislación necesaria para la organización de un régimen de democracia efectiva, de justicia y progreso social. Se asegurará que el poder judicial tenga exclusividad de jurisdicción, funcione con la requerida idoneidad e independencia de criterio de sus miembros, restablezca la correcta aplicación de la justicia y garantice el pleno ejercicio de los derechos ciudadanos».

Nos ha llenado también de honda satisfacción la garantía que se ofrece a la plena vigencia de los Derechos Humanos concretándose precisamente aquellas cosas en que Nicaragua sufría la penuria de un pueblo mal gobernado, por ejemplo: la libertad de información y difusión del pensamiento. «Se derogarán todas las leyes que reprimen la libre emisión y difusión del pensamiento y la libertad de información. Libertad de culto: se garantiza el pleno ejercicio de la libertad de cultos, la libre organización sindical, gremial y popular. Se promulgará la legislación y se adoptarán las acciones que garanticen y promuevan la libre organización sindical, gremial y popular, tanto en la ciudad como en el campo». ¡Bendito sea Dios que en nuestra América Central hay siquiera un lugar donde se respete el derecho del hombre a organizarse, aunque ese hombre sea un humilde campesino!...

Siempre en el cumplimiento de los Derechos Humanos: «Se derogarán todas las leyes represivas, especialmente aquellas que atentan contra la dignidad e integridad de las personas, terminándose con los asesinatos, las desapariciones, las torturas, las capturas ilegales y los allanamientos de hogares...»

«Se abolirán todas las instituciones represivas como la oficina de Seguridad Nacional y el Servicio de Inteligencia Militar, que ha servido para la represión política del pueblo y de sus organizaciones». Traduciríamos aquí, en ciertas organizaciones de todos conocidas.

Erradicación de los vicios de la dictadura: «Se erradicará la corrupción que ha caracterizado esta dictadura: apropiación fraudulenta de bienes, contrabandos, exenciones y dispensas ilícitas de impuestos, fraudes en las licitaciones, ventajas dolosas en los negocios de tierras, malversación de fondos del Estado, etc., etc.».

  —101→  

La aplicación de la justicia: «Se llevará ante los tribunales de justicia a los militares y civiles involucrados en los crímenes contra el pueblo...»

Cuando habla del nuevo ejército de Nicaragua, dice: «En este nuevo ejército nacional, no tendrán cabida los militares corruptos y culpables de crímenes contra el pueblo...»

Podrían citarse muchas otras cosas pero me llena también de alegría esto: «Se impulsará una política de repatriación de los nicaragüenses radicados en el extranjero, con el propósito de que pongan sus conocimientos y experiencias al servicio del país y participen activamente en las tareas de una reconstrucción y desarrollo».

Ojalá, hermanos, estos bienes, que no son ningún favor sino simplemente los derechos de la persona humana, entre nosotros no sea necesario acudir a un baño de sangre. Todavía es tiempo de que los podamos reconquistar por los medios racionales toda vez que haya buena voluntad para que el gobierno sea lo que dice la Biblia hoy: «el pastor comprensivo del pueblo».

Quiero saludar, también, a los hermanos nicaragüenses que se encuentran entre nosotros. Naturalmente yo distingo dos clases de refugiados en nuestro país: los que se sienten felices en esta hora en que alborea la libertad de su pueblo, y a ellos les exhorto a que vayan con el propósito de construir una patria más justa y humana que nos haga más presente el Reino de Dios entre nosotros. Pero hay otra clase de los que han venido huyendo, derrotados de la caída de su líder; con ellos también El Salvador se muestra hospitalario, pero les advierto, al darles una bienvenida, que no se vayan a ser cooperadores, que acreciente o perfeccione la represión en nuestro pueblo... Los sentiremos en casa toda vez que, como nosotros, traten de convertirse de la injusticia, del atropello, del desorden hacia ese mundo nuevo que queremos inspirar en nuestro Pastor y Rey Jesucristo.

Por otra parte, queremos informarles que Cáritas está cumpliendo una misión de Iglesia para con la Iglesia de Nicaragua. Ya se están enviando las cantidades recogidas que son: 80 quintales de maíz, 38 quintales de fríjol, 12 quintales de azúcar, 32 quintales de arroz y cantidad también en efectivo de la cual informaremos más detalladamente. Queda abierta la mano para seguir recogiendo la ayuda que ustedes quieran dar al querido pueblo de Nicaragua. Y hago una exhortación para que todos seamos un pueblo hospitalario mientras la hermana república así lo necesite. Allí vemos ya, el reflejo de nuestra situación. También de nuestro pueblo podemos decir lo del evangelio de hoy: un rebaño disperso, buscando una unidad, una salida de este callejón.

  —102→  

Siguen las amenazas. Se amenaza a los centros del Consejo Salvadoreño de Menores y nos solidarizamos con su angustioso llamamiento para que cesen estas amenazas a unos centros donde sólo se hace el bien. Hay una larga lista de escuelas, de asilos, de centros de orientación en el territorio de nuestro país. Tanto del Estado como de la Iglesia en este campo de la infancia y de la juventud; se hace mucha obra buena. Ojalá que estas amenazas irracionales no prosigan con esta clase de instituciones y de obras que más bien necesitan el apoyo de nuestro pueblo.

Los maestros, que han sufrido tantas humillaciones en el mes pasado, continuaban esta semana una nueva fase de la huelga. Se trataba de un pliego de peticiones, una plataforma reivindicativa. Nuestra radioemisora, YSAX, hizo un comentario que me parece muy atinado. Sería lo correcto, antes que abusar de la huelga, el recurso al diálogo que tiene siempre una fuerte importancia en el país. ANDES debe hacer todo lo posible para el diálogo. Pensamos que la huelga o el paro programado para esta semana en vez de favorecer ese diálogo puede dificultarlo y que es mejor que ANDES haga alianza con diversas instituciones educacionales especialmente la Federación de Colegios Católicos, que sé que está bien dispuesta para apoyar presiones ante el gobierno en favor de sus justas reivindicaciones. ANDES tiene que aprender a hacer alianza dentro de los que trabajan en el campo educativo y no arrogarse la pretensión de que ellos sólo se preocupan por el Magisterio Nacional. Otras fuerzas educativas lograron exigir para los maestros en el último Congreso de Reforma Educativa sustanciales propuestas en su favor. ¿No sería también posible que esas otras fuerzas distintas de ANDES, en solidaridad con ANDES, lucharan por los medios racionales del diálogo?

Lo mismo quisiera decir a todos esos conflictos laborales que aún quedan en pie. Me alegró mucho la noticia en El Mundo de cinco conflictos laborales resueltos en el Ministerio de Trabajo. Ése es el ministerio del Ministerio de Trabajo. Dice -el periódico- que quedan todavía unos 253 conflictos que implican revisión, firma o reformas a los contratos colectivos de trabajo y que en estas diligencias está trabajando todo el departamento de la Dirección General de Trabajo. Quisiera decirles a los queridos obreros, con quienes la Iglesia siempre ha estado solidaria, que sepan distinguir el campo laboral, su problema de la fábrica de otros sentidos de solidaridad que también son válidos, pero que muchas veces pueden sobrepasar la capacidad de un conjunto obrero-patronal. Mucho cuidado, también con la politización de la huelga, cuando ya también traspasa los límites laborales. En una palabra, que sepamos dejarnos guiar de la racionalidad y no del capricho y de la prepotencia.

Este pueblo disperso sigue lamentando las múltiples capturas arbitrarias y muchas, ya con visos de desaparecimiento. María Josefina García y Francisco Martínez Canizález, en el Cantón Las Ventanas de El Paisnal;   —103→   María Josefina apareció después asesinada. Luis Abel Corbera Romero y Antonio Corbera Romero, hermanos, también ellos ya no se sabe dónde están, su padre Esteban y una niñita de 4 años, Marcela, fueron también golpeados, aunque ya están en libertad. Miguel Ángel Terezón Ramos, estudiante, cuando entraba a su impresora, Offset Atlántida, fue capturado; por su causa FAPU ha ocupado la iglesia El Calvario reclamando su libertad y la familia pide también que se respeten los bienes de su tipografía. Salvador Flores Benítez, tiene 23 días de desaparecido. David Eleoneo Ponce, capturado allá por el parque de Pasaquina, sus padres me envían un angustioso llamamiento de ayuda, preocupados y angustiados dicen: «Por nuestro hijo nos dirigimos a usted para que haga públicamente la petición de libertad de nuestro hijo. Queremos que nos lo entreguen vivo, Dios quiera que no lo hayan matado como ha sucedido con muchos capturados en el país». He sido testigo de la aflicción de esta madre; como cualquier madre aquí lo puede comprender, andar buscando por diversos centros de seguridad y encontrar a su propio hijo y no encontrar razón de su paradero.

Sé que ha sido amenazado de muerte por la UGB el Dr. Rogelio Monterrosa Sicilia, abogado de Santiago de María. Quiera el Señor que no progresen estas amenazas, sino que se oiga la voz de la conciencia que clama claramente con el quinto mandamiento «no matarás».

Quiero hacerme eso de los habitantes de una porción de la colonia 10 de septiembre, la cual ha sido amenazada de desalojo para construcciones modernas. Sería bueno tener en cuenta que es gente pobre y que si el progreso del país es deseable, no debe ser sobre base de injusticia y de atropellos, sobre todo a los pobres.

Quiero referirme al incendio de La Crónica del Pueblo. Cuando salíamos de Catedral el domingo pasado, una persona me dejó estas líneas con ¢5.00 diciéndome: «Para que en esta trágica hora demos una mano al prestigiado periodista y que pueda nuevamente salir a luz tan valiente periódico. Lo mismo haríamos con los medios de comunicación social del Arzobispado, por que están al lado del pueblo sufrido...» Si encuentra eco este llamamiento yo quisiera reforzarlo con unos gestos muy simpáticos que ha encontrado ese periódico; por ejemplo: cuando sus voceadores espontáneamente se ofrecieron a ir a arreglar el desorden que dejó un incendio, y cuando sé que varios obreros están levantando cuotas para ayudarle a su restauración. He hablado con el director del periódico, el Dr. González, el cual agradece estos gestos. Si se tiene la buena voluntad de ayudarle, él quiere proceder también con toda limpieza; con sus ayudas primeras que han llegado ha abierto una cuenta en el Banco Cuscatlán, a donde los que quieran ayudarle pueden enviar sus colaboraciones. La cuenta del Banco Cuscatlán es bajo el número 05771.

  —104→  

Saludamos la aparición de un nuevo esfuerzo periodístico y es la agencia periodística Independiente, API, ya sale su 13 número y siente también allí los visos de la libertad de expresión. Lo saludo y apoyo ese gesto que ojalá se mantenga siempre como una voz de la verdad.

2. BUENOS Y MALOS PASTORES DEL PUEBLO

Todo esto nos hace pensar que la realización de un pueblo está en proporción de sus gobiernos, de sus pastores. Así se entiende entonces lo que diré ahora como segunda reflexión del tema de esta homilía que es Cristo, verdadero Pastor de todos los pueblos. Lo que se destaca en las lecturas de hoy es que este Rey Pastor necesita la colaboración de los hombres, así participamos también de su dominio para poner las cosas bajo el dominio de la moral y de la Ley de Dios, los cristianos y todos aquellos aun no cristianos, pero que tiene una responsabilidad como gobierno de los pueblos, como pastores de los pueblos.

a) Malos pastores

-Jeremías se refiere a los reyes de Judea aplicable a gobernantes y pastores de Iglesia

Tanto el aspecto cívico como religioso es el que se enfoca desde el profeta Jeremías, esta mañana, cuando el profeta dice: «Ay de los pastores que no cuidan al rebaño». Se está refiriendo a gobernantes y pastores también de Iglesia, juntos los que participamos en esa tremenda responsabilidad tenemos que analizar cuáles son las características del mal pastor y cuáles las del buen pastor.

-Dispersan en vez de unir

Reprende Jeremías a los falsos pastores diciéndoles: «¡Ay de los pastores que dispersan al pueblo! A los pastores que pastorean a mi pueblo. Vosotros dispersasteis mis ovejas, la expulsasteis, no las guardasteis. Pues, yo os tomaré cuentas por la maldad de vuestras acciones». Pensemos esto, que por encima de la bondad o de la maldad de gobierno, inspira las acciones buenas de los hombres que colaboran con él, pero es un Dios justiciero que amenaza tomar cuenta con todo rigor de las malas acciones que se han hecho en este sublime papel del gobierno.

Multitud sin autoridad, eso parecía aquel pueblo que encontró Cristo, una muchedumbre sin pastor. Yo tomaré cuenta por la maldad de sus acciones. Debe ser terrible caer en las manos de Dios cuando se ha endiosado tanto el poder. Tener que dar cuenta a alguien que está por encima de todos los poderes.

  —105→  

A pesar de los malos pastores, Dios cuida

Dios cuida a su pueblo, dice en la primera lectura también y esto nos llena de mucho consuelo: «Yo mismo reuniré el resto de mis ovejas de todos los países a donde las expulsé y las volveré a traer a sus dehesas para que crezcan y se multipliquen. Les pondré pastores que las pastoreen, ya no temerán ni se espantarán y ninguna se perderá». ¡Esto es hermoso!

No todo está perdido, vendrán días mejores, el Señor suscitará, inspirará orientaciones mejores para nuestro pueblo que no sea un rebaño sin pastor, sino que haya verdadero amor que gobierne.

b) Origen y sentido de la autoridad

A este propósito, yo quiero remontarme -ya que remontamos la autoridad hacia Dios- en el Concilio Vaticano II cuando habla cómo tuvieron origen las comunidades políticas, como nacieron los países, dice: «Los hombres, las familias y los diversos grupos que constituyen la comunidad civil son conscientes de su propia insuficiencia para lograr una vida plenamente humana y perciben la necesidad de una comunidad más amplia, en la cual todos conjuguen a diario sus energías en orden a una mejor procuración del bien común. Por ello, forman comunidad política según tipos institucionales varios». La comunidad política nace, pues, para buscar el bien común, en el que encuentra su justificación plena y su sentido y del que deriva su legitimidad primigenia y propia. El bien común etc...

Pero son muchos y diferentes los hombres que se encuentran en una comunidad política, y pueden con todo derecho inclinarse hacia soluciones diferentes. A fin de que, por la pluralidad de pareceres, no perezca la comunidad política, es indispensable una autoridad que dirija la acción de todos hacia el bien común, no mecánica o despóticamente, sino obrando principalmente como una fuerza moral, que se basa en la libertad y en el sentido de responsabilidad de cada uno.

Es, pues, evidente que la comunidad política y la autoridad pública se fundan en la naturaleza humana, y, por lo mismo, pertenecen al orden previsto por Dios, aun cuando la determinación del régimen político y la designación de los gobernantes se dejen a la libre determinación de los ciudadanos.

Síguese -de allí-... que el ejercicio de la autoridad política, así en la comunidad en cuanto tal como en las instituciones representativas, debe realizarse siempre dentro de los límites del orden moral para procurar el bien común... Según el orden jurídico legítimamente establecido o por establecer. Es entonces cuando los ciudadanos están obligados en conciencia a obedecer. De todo lo cual se deducen la responsabilidad, la dignidad y la importancia de los gobernantes.

  —106→  

Pero cuando la autoridad pública, rebasando su competencia, oprime a los ciudadanos, éstos no deben rehuir las exigencias objetivas del bien común; les es lícito, sin embargo, defender sus derechos y los de sus conciudadanos contra el abuso de tal autoridad, guardando los límites que señala la ley natural y evangélica». (GS. 74).

-El gobernante mandatario de Dios...

Perdonen la cita, pero viene a decirnos esto que muchas veces es un equívoco: «Toda potestad viene de Dios»; es cierto, nadie puede gobernar si Dios no le da un poder. Pero así también Cristo le dijo a Poncio Pilato -cuando Pilato queriendo jactarse de su poder, de darle la vida o la muerte-: «No tuvieras potestad sobre mí si no te fuera dada de arriba». Es decir, un gobernante será representante del Pastor y Rey mientras interprete el pensamiento y el amor de ese Dios que le da base a las leyes justas, pero cuando alguien absolutiza su poder y se erige ídolo del poder y se vuelve contra las leyes de Dios, contra los derechos humanos, el atropello del pueblo, entonces no podemos decir que esa autoridad viene de Dios. Si no se orienta legítimamente como Dios quiere, el pueblo, por amor al bien común objetivo que le ha dado razón de ser a la nación, tiene que obedecer hasta cierto límite, pero le cabe siempre el derecho de sus justas reivindicaciones. El ejemplo está muy cerca, pues, y ojalá que -decíamos a tiempo- volvamos hacia la fuente de toda autoridad que es nuestro Señor.

-Venid a un sitio tranquilo: descansad...

Por eso, el gesto del evangelio de hoy me parece una parte indispensable de nuestra reflexión cuando Cristo les dice a sus apóstoles ya escogidos para pastores, para representar al Divino Pastor entre los hombres: «Vengan y descansemos un poco».

Este descanso de Cristo tiene su sentido profundo en la oración. La oración, el acercamiento a Dios, el cotejar nuestra autoridad con la de Dios, eso tiene que ser oficio de todo aquel que gobierna sea en lo civil como también en lo eclesiástico. Si un pastor, si un gobernante se aparta de Dios, no une con Dios su poder, entonces más que una fuerza unitiva, como nos ha dicho el Concilio, se convierte en una fuerza de dispersión, y entonces, en vez del bien, se hace el mal.

Es necesario entonces aquí un llamamiento a todo el pueblo de Dios, que desde el bautismo participa en esa prerrogativa de Cristo Rey, para hacer que las estructuras de la tierra, las conciencias de los hombres, la familia, todo lo que es el mundo, la sociedad, la orientemos para ponerlo bajo el imperio de Dios; la misma política, para que no se desvíe de su verdadero objetivo sino para que oriente hacia Dios el gran papel de los cristianos. Atender a Cristo, que los llama a reflexión frecuente para ver por dónde camina su responsabilidad y su vida, para hacer de nuestra vida un compromiso que sea verdadera colaboración del reinado de Cristo en el   —107→   mundo y no al revés: de apartarle a Cristo el imperio y someterlo al imperio del pecado, al ídolo del dinero, al ídolo del abuso; sino que el verdadero Dios que pedirá cuenta de esta participación que nos ha hecho de su poder divino, se satisfaga y goce en que hay hijos que uniéndose íntimamente con él, gobiernan o procuran que la creación se orienta hacia Dios.

3. CRISTO, REY Y PASTOR

a) El prometido. Cualidades: justicia y derecho

En la primera lectura de hoy se ofrece como una promesa bendita del Señor, que hará surgir un rey justo: «Mirad que llegan días en que suscitaré a David un vástago legítimo, reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra, en sus días se salvará Judá; Israel habitará seguro y lo llamarán: el Señor nuestra Justicia».

b) La gran obra: unificar dos pueblos -paz- hombre nuevo, reconciliación

La segunda lectura de San Pablo nos presenta a Cristo precisamente como el rey Pastor que une los dos pueblos divididos. «Aquel muro que significaba en el templo de Jerusalén la separación de los gentiles y de los judíos -dice San Pablo- quedó abolido, lo rompió él con su propio cuerpo muriendo en la cruz». Allí quedó clavado el odio, allí deshizo también las divisiones de los hombres. Él es nuestra paz. No olvidemos esta hermosa frase de la lectura de hoy: «Cristo es nuestra paz. Él reconcilió con Dios a los hombres y dio muerte al odio, vino y trajo la noticia de la paz. Paz a los de lejos, paz, también, a los de cerca. Unos y otros podemos ya acercarnos al Padre con un mismo Espíritu.

Ésta es la función del pueblo de Dios. Yo siempre he querido que distingamos mucho el pueblo de Dios del pueblo en general. Y cuando yo predico todas estas promesas de Dios, esta riqueza de la participación de Cristo Profeta. Sacerdote y Rey, me estoy dirigiendo a ustedes, comunidades bautizadas, cristianos; porque por ese título de nuestro bautismo estamos llamados a ser responsables de un mundo que nosotros tenemos que salvar. Como pueblo de Dios, como pueblo profético participante de la realeza del Rey Pastor, cada uno de los bautizados tenemos que revisar nuestras actividades que no sean una contradicción al Reino de Dios, a su ley, sino que, al contrario, sean una colaboración fiel, un reflejo del Reino de Dios en esta tierra.

HECHOS ECLESIALES

Pero este Cristo -repito- tiene una representación ahora, aquí en el mundo; somos nosotros, su Iglesia, la comunidad. Por eso, al enfocar la semana yo también me fijo en este quehacer típicamente eclesial, esto que debe ser nuestra tarea principal, sacerdotes, religiosas, fieles, todos los agentes de pastoral. No hacemos política, iluminamos la política desde nuestra luz   —108→   evangélica pero lo principal nuestro es encender la lámpara del evangelio en nuestras comunidades.

Por eso, me complace citar hoy del magisterio del Papa, precisamente iluminando al mundo, unas palabras dichas esta semana a los ministros de agricultura, a los expertos en alimentación. Reunidas más de ciento cincuenta naciones para ayudar a los campesinos pobres, el Papa les dijo: que les ayudaran a través de la redistribución de los ingresos; y dijo también el Papa que los campesinos deberían tener voz en las decisiones políticas. Buenas palabras de su mensaje que yo quiero recoger aquí para que vean como el Papa también, si es cierto que aconseja a los sacerdotes su función sacerdotal, también recomienda este otro aspecto. Y no hay quien pague campos pagados para citar este otro aspecto del mensaje del Papa...

Sería bonito que con el mismo interés con que se publican campos pagados para reclamar interesadamente a los sacerdotes una parcialización de su ministerio, se pagaran también para publicar los discursos del Papa en Oaxaca, en Monterrey, en Santo Domingo y parte de su encíclica, donde claramente reclama contra todos estos abusos que la Iglesia, y por tanto los sacerdotes tenemos que reclamar.

Nuestra comunidad Arquidiocesana saluda fraternalmente en esta semana a la diócesis de Santiago de María y de Santa Ana que celebran sus fiestas patronales, Santiago el Apóstol, el 25 de julio, y Santa Ana, el 26 de julio.

Ya me referí bastante a las fiestas de la Virgen del Carmen pero quisiera recalcar estos dos grandes recursos para nuestra pastoral, es la presencia de María en nuestro pueblo, una gran bendición de Dios. ¡Un pueblo tan mariano! Y segundo, la riqueza de nuestra religiosidad popular. No la perdamos, hermanos, esa herencia de nuestros padres y abuelitos; aunque nos parezca un poco ridícula, tal vez, e imperfecta, es la religiosidad de nuestro pueblo. A través de ella, cultivándola, podemos encontrar la religión que Dios quiere también para este tiempo.

Estuve ayer en San Miguel de Mercedes, cabalmente cumpliendo mi deber de animar a las comunidades cristianas que se cultivan allá. Los retenes militares a uno y otro lado de la entrada del pueblo impidieron que mucha gente llegara y tuvo que retroceder. A mí, también, me bajaron del carro y lo registraron. ¡Hasta del obispo se sospecha! Y me dijeron después que era por mi seguridad. Si fuera por mi seguridad, pensaba yo, ¿por qué dudan de dónde voy sentado? Y también les dije, «¿Por qué no permiten que esta gente que han detenido, entren conmigo? Voy a entrar a pie con ellos». Eran mujeres; no las dejaron entrar. Después tuve la oportunidad de ir a buscarlos a San Antonio Los Ranchos y allá me esperaban porque tenían muchos deseos de conversar con su pastor. Yo creo que aquí, lo   —109→   mismo que el cordón de militares que nos pusieron en Catedral para nuestra vigilia, se está tratando de estorbar a la libertad de nuestra Iglesia. Yo quisiera respetuosamente suplicar, que no se repitan estos gestos, porque hacen a nuestra Iglesia una ofensa aunque sea con el pretexto de una seguridad a su Pastor. Yo les quiero repetir lo que dije otra vez: «El pastor no quiere seguridad mientras no le den seguridad a su rebaño...»

Nuestra gira de ayer terminó en el simpático cantón de La Aldeíta; donde la comunidad de sacerdotes, religiosas y seminaristas menores, se encontraban en una fiesta de familia. Allá saludé, ya en su puesto, a un nuevo joven diácono que viene a presentarnos todo su servicio: el diácono Jaime Paredes a quien saludamos y le deseamos que se incorpore bien en esa comunidad ejemplar y que muy pronto tengamos la dicha de ordenarlo sacerdote.

A propósito de la vigilia que ya mencioné, y dejando ese aspecto desagradable de la vigilancia militar, quiero felicitar a las Vicarías que promovieron esa larga jornada de oración de cuarenta horas. Participaron muchas comunidades de sacerdotes y fieles venidos de toda la república. Tuve la oportunidad de saludar, también allí, a otro sacerdote que viene a prestarnos oficios, al padre Luis, que ya estuvo con nosotros y al que le doy la bienvenida y le deseo muchos éxitos en nuestro campo tan necesitado de su colaboración entusiasta.

Se publicó un documento que saldrá publicado en Orientación, donde los sacerdotes reafirman su propósito de realizar su vocación sacerdotal. A la luz de la reflexión ante la muerte de un sacerdote asesinado en el cumplimiento de su deber, los sacerdotes quieren revitalizar nuestras vidas y nuestras organizaciones parroquiales con la oración, la convivencia, el estudio y la práctica de construir las bases del Reino de Dios.

Un pronunciamiento también de las religiosas en solidaridad con los sacerdotes, le daremos publicación en nuestro próximo número de Orientación.

Saludamos a la nueva directiva de Federación de Colegios y de Escuelas Católicas.

Quiero también denunciar hoy que a nuestro hermano, el sacerdote Astor Ruiz, que venía de recibir un curso en Colombia donde se estudió con sacerdotes y religiosas de otras naciones el documento de Puebla, no lo dejaron entrar en el aeropuerto y lo despacharon de vuelta para Guatemala.

Lo mismo sucedió ayer con otro sacerdote que ha trabajado mucho entre nosotros, el padre Juan Deplank llegó hasta el aeropuerto y también   —110→   lo despacharon de vuelta para Guatemala. No hay, pues, libertad para nuestros sacerdotes en el cumplimiento de estas misiones que a veces requieren trasponer las fronteras.

En lo particular quiero unirme al dolor de la familia de doña Abigaíl de Girald, en San Miguel, que murió ayer.

PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR

De esta manera, revisando nuestro hacer como comunidad de Iglesia y nuestra vida también nacional, a la cual esta Iglesia pertenece, compenetrándose mutuamente intereses de Iglesia e intereses de patria, no debíamos de ser dos entidades antagónicas sino complementarias, pero eso sí, a base de tomar inspiración una y otra, del único Rey y Pastor: Cristo nuestro Señor. Un pueblo sólo podrá ser pueblo cuando sea dignamente tratado, respetado en sus derechos, cuando sus gobernantes y el pueblo todo, las fuerzas vivas, miren hacia arriba y esperen a aquél que es nuestro rey, nuestra justicia, nuestra paz. Cristo nuestro Señor. No hay otra solución, queridos hermanos. Querer construir una patria, un porvenir, un mundo mejor de espaldas a Cristo es querer edificar sobre arena.

Los vientos, las violencias, derriban todo eso, sólo el que edifica sobre la roca de la fe, sobre la inspiración del Rey que Dios ha puesto para regir a los hombres en su vocación de la tierra y en su vocación del cielo, sólo así, gobiernos, obispos, padres de familia, gobernantes, colaboradores, agentes de pastoral, todo lo que es trabajar por la patria y por la Iglesia, sólo en la inspiración del Cristo que tiene compasión de la muchedumbre y que si no falla la colaboración nuestra, siempre encontrará recursos divinos o encontrará hombres mejores que nosotros, para que le ayuden a gobernar el pueblo.

Quiera el Señor, pues, que esta reflexión nos lleve a tomar nuestro puesto en la sociedad, en donde quiera que nuestra vocación nos ha colocado y mirando hacia nuestro Señor e inspiración, sepamos darle a nuestra vida su verdadero sentido, donde cada uno hace patria y hace Iglesia. Así sea...



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