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17.º Domingo del Tiempo
Ordinario
29 de julio de 1979
II Reyes 4,
42-44
Efesios 4, 1-6
Juan 6, 1-15
Queridos hermanos:
Introducción: -Coincidencia de estos cuatro domingos- del evangelio de San Juan, capítulo 6, con la fiesta del Divino Salvador
El año litúrgico nos ofrece un marco incomparable para preparar la fiesta de nuestro celestial patrono, El Divino Salvador del Mundo. Resulta que el evangelio de San Marcos, que es el evangelio del año, le cede el lugar durante cuatro domingos a partir de hoy al evangelio de San Juan, precisamente en el capítulo 6. Durante cuatro domingos vamos a reflexionar el famoso capítulo 6 de San Juan. Ustedes en sus Biblias lo podrán leer en sus casas y sacar frutos de estas reflexiones. Se trata del discurso eucarístico de Cafarnaún, donde se presenta el Divino Salvador, cabalmente, como la luz para nuestros problemas, como la solución eficaz de todos los problemas de la historia y, por tanto, de nuestra patria. Cuatro domingos, dos antes del 6 y dos después del 6. Qué bien enmarcado quedará entonces nuestro Divino Salvador en la fiesta que con tanto entusiasmo prepara nuestra Iglesia a su divino esposo: Cristo.
—112→-Evangelio de San Juan: ECLESIOLÓGICO
El evangelio de San Juan tiene características tan originales que de veras es un verdadero regalo de Dios tenerlo a la mano para el pueblo durante estos domingos. Es el evangelio más eclesiológico; se puede decir que todo el evangelio de Juan es un tratado de eclesiología, es decir, un tratado de la Iglesia. Se presenta la Iglesia en San Juan como una prolongación de la personalidad de Cristo, de tal manera que no se entiende el evangelio de Juan si se quiere ver como una biografía de Cristo. Se entiende si se quiere ver desde la comunidad, desde cualquier comunidad cristiana. Y por eso, nuestra Arquidiócesis con todas sus comunidades parroquiales y comunidades eclesiales de base, encuentra un tema sabrosísimo, fecundo, al aprehender la figura de Cristo a través de la comunidad, de la Iglesia.
SACRAMENTAL
Otra característica es que es el evangelio más sacramental, el evangelio de los signos, señales, de tal manera que Cristo viene a ser como la culminación del Viejo Testamento, pero al mismo tiempo el signo máximo de toda la fuerza redentora que en él ha venido al mundo. Los sacramentos de nuestra Iglesia encuentran en el evangelio de Juan su razón de ser.
ESCATOLOGÍA PRESENTE
Finalmente, el evangelio de Juan es el más original en presentarnos eso que llamamos la escatología presente. Varias veces hemos mencionado esta palabra, la «escatología»; es lo último, lo definitivo, el final de la historia, el reino definitivo de Cristo; eso se llama lo escatológico. Pero no lo presenta como una esperanza más allá de la muerte, como una eternidad que estamos esperando. El evangelio de Juan nos presenta como ese reino definitivo ya presente en la historia. Nosotros lo estamos haciendo con nuestra conducta y también con nuestro rechazo. Se está elaborando ya la suerte definitiva de los hombres en esta escatología que Cristo con su presencia divina y con su Iglesia han sembrado ya como germen de la historia. Por eso, todo esto nos dice que la lectura de su evangelio en torno de la figura del Divino Salvador del Mundo está diciendo a nuestra comunidad eclesial de la Arquidiócesis que ella tiene los gérmenes de una solución y que hay que tener esperanza. Lo que hace falta es que sepamos captar ese signo, encarnarlo en nuestra patria a través de nosotros salvadoreños-cristianos.
HECHOS ECLESIALES DE LA SEMANA
Por eso quiero presentar antes, hoy, la comunidad que está haciendo esta reflexión.
—113→Es la Iglesia de hoy, con su Papa al frente, Juan Pablo II, Karol Wojtila, el primer Papa eslavo, un Papa que el mundo está conociendo apenas y del cual están saliendo iniciativas y luces que orientan a este pueblo de Dios que debe de acatar, respetar, amar la figura del representante de Cristo en la tierra: el Papa.
En esta semana Juan Pablo II ha confirmado su viaje a las Naciones Unidas para el 2 de octubre. Acompañémoslo en su preparación con oraciones, para que así como dijo Pablo VI en su atrevido viaje a las Naciones Unidas: él es la figura de una Iglesia, enviado a todos los pueblos; y las Naciones Unidas son todos los pueblos reunidos. Ojalá sea esa ocasión para escuchar y acatar el mensaje de ese Cristo presente en 1979, luz de los pueblos.
También el Papa pidió hospitalidad para los refugiados vietnamitas. Ustedes saben que están pereciendo en su fuga de Vietnam y los barcos están recogiendo fugitivos mientras no hay campo para ellos en muchos lugares. Es necesario que ahora, más que nunca, la voz del Papa sea atendida para tanto refugiado. En pequeño, nosotros podemos tomar el llamamiento del Papa a nuestros hermanos de Nicaragua, como ya lo dijimos la semana pasada.
En nuestra Arquidiócesis se hacen los preparativos para celebrar al Divino Salvador, su patrono. Una novena como la anunció ya Monseñor Modesto López; esperamos que se transmita por radio, a las 5 de la tarde. El espíritu de esta novena y de esta fiesta no es de una alegría mundana; demasiado sufre nuestra patria para estar pensando en fiestas. No abofeteemos el rostro de la patria sufrida con bailes, con carrozas, con reinas. Todo eso tendrá su oportunidad cuando vuelva la paz a la patria; hoy se sufre mucho y la patria espera más bien una patria en oración, en desagravio, en súplica al Señor de resolver los grandes problemas. No nos adormezcamos como estúpidos que no ven la realidad en la cual están sentados: un polvorín que puede estallar de un momento a otro. Tratemos más bien de resolver estos grandes problemas. Éste es el espíritu de las fiestas agostinas para la Iglesia.
El 5, como ya todos esperan, a las 4 de la tarde será la famosa Bajada. Pero quiero anunciarles también que ya se ha hecho una tradición muy bonita: el 5 por la mañana el Apostolado de la Oración en la Basílica se reúne para revisar y para proyectar nuevos programas de fuerza espiritual en nuestra patria. Se les invita al Apostolado de la Oración en la Basílica, el próximo domingo 5, a pasar toda la mañana en reflexión. Estará con ustedes el padre Santiago Garrido que precisamente está hoy cumpliendo 50 años de vida sacerdotal. Su fiesta se la vamos a celebrar el 31, día de San Ignacio, ya que es un jesuita venerable con sus 50 años de vida religiosa: padre Santiago, sé que me está escuchando, en nombre de esta Catedral —114→ repleta de amigos suyos, por lo menos hermanos cristianos, le ofrecemos nuestra oración y esta misa de hoy por la felicidad de sus 50 años sacerdotales.
El día 6, a las 8, será la misa solemne, para la cual hemos invitado a todos los coros de la diócesis. Esas voces que vienen de las diversas comunidades, como las que estamos escuchando hoy de la comunidad de Tacachico. Voces de nuestro campo, voces de nuestra gente, que como decían al principio, le hablamos al Dios de nuestro pueblo con el lenguaje de nuestro pueblo. Guitarras, acordeones y todo lo que nuestro pueblo canta allí, para que el próximo 6 hagamos de nuestra misa frente a la Catedral un verdadero festín en honor de nuestro Divino Patrono. ¡Pongamos en Él toda nuestra esperanza!
Esta aquí con nosotros la comunidad representada de San Antonio Abad, que llevará las ofrendas a la hora oportuna.
Saludamos a todas las comunidades, esperamos que estén presentes el próximo lunes en torno del patrono de la Arquidiócesis. La Catedral es el signo de esa unidad, de esa enseñanza de la fe. La Catedral del maestro de la diócesis, que es el obispo a pesar de sus deficiencias, es el signo de la enseñanza, de la autoridad, de la unidad. La Catedral. Sede de la cátedra, debemos de amarla. Yo aprovecho esta ocasión para pedir a todos que pronto terminemos este edificio que Monseñor Chávez inició con esa gran idea: que fuera el símbolo de la Arquidiócesis y la sede de nuestro Divino Patrono. Es una oportunidad magnífica para que empujemos esta construcción que está ya muy adelantada gracias a la coordinación de nuestro querido rector de la Catedral, Monseñor Modesto López.
Queremos invitar ya desde ahora, ya lo saben los sacerdotes, que no habrá reunión mensual de agosto para que todos puedan asistir a la concelebración el día 8 aquí en Catedral.
Lamentamos que Orientación no pudo salir esta semana por dificultades internas en la tipografía, pero esperamos en Dios que la próxima semana ofreceremos el número extraordinario que ya se anunció.
—115→A propósito de prensa, queremos felicitar a los periodistas ya que el 31 están celebrando su día. Quiera el Señor darles inspiración, darles rectitud y, sobre todo, darles valor. El valor que pide la verdad, porque un periodista o dice la verdad o no es periodista...
Quiero agradecer por esto, a la Agencia Periodística Independiente, API que ha tenido la amabilidad de recoger mi homilía de la semana pasada y darle amplio lugar. Creo que son cuatro páginas enteras, cosa extraordinaria, ya que podemos decir aquí que nadie es profeta en su tierra. Mientras veo mis pobres homilías publicadas hasta en inglés, en francés, fuera del país, y me las mandan, yo en el país no encuentro eco en nuestra prensa de lo que decíamos anteriormente que debía dar más testimonio de la verdad. Es que estas homilías quieren ser la voz de este pueblo, quieren ser la voz de los que no tienen voz. Y por eso, sin duda, caen mal a aquellos que tienen demasiada voz. Esta pobre voz que encontrará eco en aquellos que, como dije antes, amen la verdad y amen de verdad a nuestro querido pueblo.
En la revista teológica Selecciones de Teología, tuve la grata sorpresa de ver, entre los artículos científicos, reproducida entera una homilía de Catedral. A propósito, necesitamos que la Iglesia tenga sus voceros: Orientación, la radio YSAX, ayudemos a sostenerlos.
Al padre Astor Ruiz no se le dejó entrar. Sólo se fueron en evasivas: «orden superior». Y el pobre Padre, tan querido en la colonia Santa Lucía, tendrá que ser un exiliado inesperado. Sale para Estados Unidos, de Guatemala.
Al padre Rafael Palacios le celebraremos sus cuarenta días de muerto, mañana lunes, a las 7 de la noche en la iglesia del Calvario de Santa Tecla. Quiere ser una liturgia de desagravio en aquella ciudad donde encontró su muerte. Ojalá que la ciudad responda a este acto de desagraviar sus calles manchadas con sangre de sacerdote.
Una buena noticia. Volverán a la Arquidiócesis los padres pasionistas y van a establecer una casa de formación, ya que el Señor los ha bendecido con muchas vocaciones salvadoreñas a las que se ha unido un grupo de seminaristas venidos de España.
Hemos visitado, o visitaremos próximamente, estas comunidades que tengo el gusto de saludar hoy: Santa Lucía, en Ilopango; Seminario Menor de Chalatenango; Apopa; Santiago Aculhuaca; colegio Don Bosco; Encuentros Conyugales en el Instituto Rinaldi; y próximamente visitaré San Antonio Los Ranchos, Chalatenango, Arcatao y Los Sitios, del Dulce Nombre de María, en las fechas que ya ellos saben. Ojalá que los retenes no nos vayan a estorbar a la gente que va a usar uno de sus derechos más sagrados: el derecho de creer el derecho de reunión; ya que el Estado de Sitio no podrá ser un pretexto, esperamos que estas reuniones resulten mejor que la de San Miguel de Mercedes, que fue boicoteada por los cuerpos de seguridad.
Ésta es la comunidad que reflexiona, esta Arquidiócesis, con estas personas, con estas realidades y, precisamente, mi palabra se dirige a esta comunidad eclesial. Mi homilía quiere ser el alimento que el pastor da a su pueblo de Dios; si desde el pueblo de Dios se expande hacia el pueblo en general, pues, ¡Bendito sea el Señor!, pero que no se estorbe esta palabra. —116→ Por allá, por Gotera, se oye muy bien la YSAX, y precisamente porque la oyen, han sido golpeados varios campesinos. Quisiera recordarles a los cuerpos de seguridad que no es un crimen oír una radio. Si lo fuera, los altos jefes del gobierno no escucharan esta homilía y sé que la están escuchando.
Que los guardias sepan respetar a los campesinos que la escuchan, que el ejemplo lo dan aquí mismo los altos poderes del Estado; no es pecado, no es malo lo que estoy diciendo, porque precisamente lo que voy a predicar hoy nos conviene a todos los salvadoreños. Las lecturas, sobre todo el 6.º capítulo que comenzó a leerse hoy nos da el título de esta homilía dedicada al Divino Salvador:
EL DIVINO SALVADOR, SOLUCIÓN DE TODOS NUESTROS PROBLEMAS
1. La multiplicación de los panes, un signo del reino mesiánico.
2. El reino mesiánico, significado en la multiplicación de los panes
3. La concelebración de los hombres en la construcción del reino
1. LA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES, UN SIGNO DEL REINO MESIÁNICO
a) Un problema sin salida humana
La primera idea es la multiplicación de los panes, un signo del reino mesiánico. ¿Cuál es el signo? Ya lo dijo el seminarista antes de leer el evangelio: un problema sin salida humana, una muchedumbre con hambre de pan. Las soluciones humanas, ¡qué raquíticas son!
-Las sugerencias humanas
Felipe, cálculos económicos: «Doscientos denarios apenas ajustarían para dar un bocado a cada uno». O la solución de Andrés, conciencia de la limitación: «¿Qué hacemos con tanta gente»?
-La respuesta de Cristo: la multiplicación... signo de su poder y del alcance de su salvación
La respuesta de Cristo: por encima de los cálculos de los técnicos, el milagro: toma el pan en sus manos, lo bendice y comienza personalmente a repartirlo. Pero antes ha pedido una colaboración. Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes y unos peces. ¿Pero qué es esto para tanta gente? «Tráiganlos». Dice Cristo. Y aquél tiene que desprenderse de lo que es su sustento, lo necesita y, sin embargo, lo da. Y de allí sale la multiplicación que sacia a todos y todavía recogen doce canastos.
—117→b) Nuestra problemática...
HISTORIA DE LA SEMANA
Quisiera trasladar el problema a la realidad de nuestra patria. Cabalmente en el servicio periodístico que yo decía antes, API, hay una consideración que me vale como un punto de traslado del evangelio a El Salvador.
Dice en una de sus notas de ayer: «Opinión generalizada es que los trastornos políticos han aumentado en forma alarmante proyectándose en más hambre y miseria hacia los sectores marginados que no cuentan con el sustento diario ni con los medicamentos necesarios para curar a sus niños, recibiendo serias humillaciones que contribuyen a agravar más sus condiciones de seres humanos». Quiere decir que la multiplicación de los panes, que se hizo precisamente provocada por una muchedumbre con hambre, es también un milagro que El Salvador pide: ¡Muchedumbre con hambre!, literalmente así las hay en El Salvador.
Pero esta miseria económica, dicen los políticos de nuestra tierra, no se resolverá si no se resuelve primero la crisis política que agobia al país; porque con ella conseguirá, si resuelve la crisis política, confianza y apoyo para enfrentar los demás problemas. En caso contrario, serán totalmente inútil y todos los proyectos gubernamentales se convertirán en cantos de sirena. Me alegro de que esta realidad coincida con lo que hace tiempo la Iglesia está señalando. Es necesario una transformación política y social. La Iglesia no la va a hacer, pero señala la urgencia de hacerlo, son los responsables los que tienen que hacerlo.
Pero da lástima pensar ese optimismo tan fácil con que se expresan muchas veces las trágicas realidades del pueblo. Comentando el cese del Estado de Sitio, el Señor Presidente ha dicho: «En manos del pueblo está el derecho y el respeto de sus libertades»; y expresó que «le llena satisfacción la forma comprensiva como el pueblo ha recibido la disposición gubernamental de devolver el pleno ejercicio de los Derechos Humanos que fueron retirados a través de la Ley de estado de sitio, como medida para contrarrestar la ola de violencia que imperaba hace poco más de dos meses. ¿Por qué se habla en pretérito de una cosa que está presente? ¿Por qué hacemos ilusiones que el estado de sitio fue una medicina y no más bien vino a empeorar las cosas? ¿Por qué no tener en cuenta, ahora, cuando se deja, gracias a Dios, ese pretexto de molestar al pueblo convertirlo en realidad? Yo diría que hoy es la oportunidad para que el gobierno haga creíbles sus proyectos de liberación del país. Es una oportunidad para ganar credibilidad, si no sólo se convierte en un romanticismo el cese del estado de sitio sino que de verdad se devuelvan las garantías constitucionales: libertad de expresión, de reunión, de migración; que devuelvan todos los que están afuera; que aparezcan los desaparecidos, que sepamos algo de esta situación...
—118→El hecho es que las amenazas de la UGB han continuado, han acudido al Arzobispado, por ejemplo, los profesores Alberto Salvador Palacios, Saúl Villalta, Nelson Martínez, a señalar amenazas y han responsabilizado, anticipadamente si les pasa algo, a las autoridades y a ORDEN de San Matías.
También es ridículo que el material de la UGB, diciendo: «Aquí hay guerrilleros, aquí hay subversivos», se haya ido a tirar al noviciado de los Padres somascos. El padre Cataldo Papagno en nombre de los somascos ha dirigido una carta al Presidente de la República y a los ministros de Defensa y del Interior, diciéndoles: «Aquí no hay subversivos, destaco que mi familia religiosa está constituida por los Padres somascos, italianos; por cinco clérigos de filosofía, salvadoreños; dos novicios salvadoreños; y un novicio somasco, mexicano. Contra las acusaciones de subversión declaramos que no hacemos más que cumplir las líneas pastorales del Concilio Ecuménico Vaticano II que en esta Arquidiócesis tratan de ponerse en práctica». Entonces el padre Papagno pide amparo y en cierto modo está diciendo: si nos pasa algo, ustedes van a ser los responsables.
Yo quisiera solidarizarme plenamente con estas personas amenazadas y hacer un llamamiento apremiante a UGB, que ¡ya basta!, ¡ya basta de estar jugando con la vida en El Salvador! Y si como cree el pueblo, hay connivencias de las fuerzas oficiales, está en sus manos detener esta amenaza que es un atropello verdadero a la vida. No se vive tranquilo...
El panorama que rodea al Divino Salvador en la multiplicación de los panes, es nuestra realidad nacional cuando pensamos en las capturas que siguen siendo realidad a pesar del cese del estado de sitio.
El 25 de julio fueron capturados José Isidro Chicas, Sabas Concepción Claros, su hijo, Guillermo Claros Flores, Napoleón Velásquez, Facundo Hernández, Felícito Vigil y otro del mismo apellido, por un comando del cuartel de San Francisco de Gotera y entregados a la Guardia Nacional de aquella misma ciudad. La visita de su familia fue para mí muy impresionante. Imagínense ustedes lo que le cuesta a un pobrecito, trayendo a sus niños en brazos porque no los puede dejar allá seguros, lo que tiene que gastar para venir desde Gotera para decirme esto: «Nuestra situación es desesperante, no podemos residir en nuestras casas porque éstas son objeto de constantes allanamientos y saqueos. Tenemos que exponernos a dormir en el monte, a la intemperie, ya que al quedarnos en nuestras casas corremos el riesgo de ser capturados por operativos militares constantemente montados allá. Venimos también para denunciar otro atropello de aquel cantón».
El 26 fue capturado José Evaristo Cabrera, de Villa Victoria. Y su mamá -y ojalá que al mencionarla no sea para ella dañino, pero es que su testimonio es emocionante pedir como ella- no puede dormir, está enferma desde que José Evaristo Cabrera ha desaparecido. «Por eso vengo a usted —119→ -dice la carta- a solicitarle su ayuda para que dé a conocer esta nueva injusticia y le pide al Todopoderoso que la Guardia ponga en libertad a este muchacho que vive dedicado a su trabajo en el campo».
¿Por qué no se conmueven las entrañas que causan tanto dolor?
Siguen desaparecidos: el Señor Miguel Ángel Terezón, del cual he sabido a última hora que además del atropello personal que se le hizo, y a pesar de la denuncia que aquí hicimos de que se le respetaran sus bienes, ha sido saqueado su taller donde imprime ganándose la vida; y también su carro y varios enseres de esa oficina de taller. Ojalá que el Señor Terezón y su familia vuelvan pronto a encontrar la paz si quienes son responsables cesan en el cometimiento de esa injusticia.
También otro caso de Carlos Antonio Mendoza Valencia. Su hermana me dice: «Cada vez se pone esto más difícil: la situación. Ya no encontramos solución a tanta injusticia. Ni abogados ni militares han querido oírnos, sólo la fe grande en Dios nos mantiene» Por eso, cabalmente estoy hablando del Dios que puede solucionar ahora como pudo solucionar la crisis del hambre si nosotros ponemos las condiciones que él nos pide.
Pero quiero referirme de manera muy especial el caso de Gonzalo Segundo Merino, capturado por la Guardia, y lo que no se había visto en tantos casos de atropellos, lo hace, aun exponiéndose a la muerte, un miembro de su familia. ¡Es el primer caso y yo lo felicito!, en que se denuncia criminalmente a la Guardia a un Juzgado... Y dada la valentía de la carta yo no quiero privarme de leerla como un hermoso ejemplo de toda nuestra ciudadanía. Está dirigida al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Dr. Rogelio Chávez. «Mi hermano, Gonzalo Segundo Merino, fue capturado en Tejutepeque el día 3 de julio del corriente año por seis agentes de la Guardia Nacional uniformados, cuando éste se encontraba descansando. La captura fue presenciada por muchísimas personas, especialmente por la familia con la que descansaba. Personalmente yo vi a mi hermano en la Guardia Nacional de Tejutepeque, donde posteriormente me fue negado como acostumbran en este país. He interpuesto recurso de exhibición personal y todo ha sido en vano. Recurro finalmente a la denuncia criminal ante el Juez de Ilobasco con el temor y la angustia de que nuestra familia sea reprimida por la Guardia Nacional, ya que en innumerables ocasiones los parientes de las personas capturadas no promueven estos juicios porque le temen a la persecución por decir la verdad y desear la libertad de su ser querido. Espero que usted tanto como la Corte Suprema de Justicia, encargados supremos de administrar justicia, ante estos hechos evidentes e injustos, tomen una actitud correcta, valiente y acorde a la sagrada función que deben desempeñar. Atentamente.»...
Lo hemos dicho muchas veces al Señor Presidente de la Corte Suprema de Justicia: que su papel en la patria es trascendental y que la historia dirá de sus negligencias en un campo tan urgente.
—120→Continúan apareciendo asesinados, capturados por cuerpos de seguridad. El 20 de julio, arriba del desvío de Izalco, se encuentra el cadáver de Pablo Cortés, capturado el 17 de julio en Santo Domingo de Guzmán; y el cadáver de Celso Cruz, capturado al día siguiente. También aquí, el testimonio de una carta escrita muy mal, por ser quizá campesinos pero que elocuente cuando termina diciendo: «Dios nuestro Señor le dé más fuerzas -«fuerza» dice- para que se establezca un reino de paz y de justicia sobre la tierra, donde todos nos amemos como hermanos y algún día desaparezcan las tinieblas y brille el sol de la justicia»...
A última hora también, me llega el caso de Alejandro Ochoa, joven capturado en el cantón San Francisco Agua Agria, y cuyo cadáver fue identificado por su propia madre, la cual se encuentra en el hospital, enferma por ese trauma espantoso.
Podíamos mencionar también, pero ya me haría demasiado largo, los diversos conflictos laborales que también se suman a este conjunto de problemas que yo estoy tratando de presentar en torno del Divino Salvador de nuestra patria, para decirle como los apóstoles: ¡Qué limitados somos Señor!, ¿qué son doscientos denarios para tanta gente?, ¿qué hacemos con cinco panes?, ¿qué hacemos con la voz humilde de estos campesinos que desean el brillo del sol de la justicia? Es la voz de nuestra gente. ¡No la puedes desoír! Y por eso, dediquémonos, entonces, en torno de este panorama de una Iglesia que crece gracias a Dios en la fe y en la esperanza paro que está rodeada de un mundo de tinieblas, de injusticias y de crímenes. Queridos hermanos, miembros del pueblo de Dios, la multiplicación de los panes resuelta por Cristo para dar de comer, es nada más un signo. ¿Qué está encerrado en ese signo?
2. EL SIGNO MESIÁNICO SIGNIFICADO EN LA MULTIPLICACIÓN DE LOS PANES
a) Dos interpretaciones: temporalistas y trascendentes
Es mi segundo pensamiento. Hay dos interpretaciones ante el hecho de que Cristo salvó la situación con la colaboración de los hombres resolviendo un problema de hambre.
Primero, la interpretación temporalista y política. Los que seguían a Cristo con una fe imperfecta: «Éste es el gran profeta, él nos puede dar de comer»; y lo quisieron hacer rey porque querían unas soluciones inmediatistas, «nos dará de comer, siempre que tengamos hambre». Un pueblo que se contenta con liberaciones terrenales.
-Interpretación teológica según San Juan: trascendencia
—121→La otra interpretación que es la que vamos a aprender hoy, la interpretación teológica que nos da San Juan en su cuarto evangelio.
-Aspectos eclesiológicos
Cristo Iglesia... una vida
Esta interpretación de San Juan tiene aspectos eclesiológicos -como les dije antes-, Cristo y la Iglesia, una sola vida.
Montaña: Moisés... alianza
En el relato de la multiplicación hay intenciones evidentes de que Juan quiere mencionar la Iglesia unida a Cristo en la resolución de los problemas, por ejemplo la montaña es un signo del Sinaí y de Moisés. Aquel Moisés que salvó al pueblo es Cristo hoy; y aquella montaña donde se promulgó la ley de Dios es el evangelio que Cristo predica, es la Iglesia, montaña, donde Cristo sigue enseñando, donde Moisés sigue conduciendo al pueblo, donde el Divino Salvador sigue siendo esperanza de los salvadoreños.
Pascua: fiesta de liberación, misión de la Iglesia
Otro signo que San Juan menciona con marcada intención eclesiológica: la Pascua. Se acercaba la Pascua de los judíos, y esta relación existencial nos lleva también a que para Juan las fiestas de Israel eran como la expresión del pueblo, los anhelos del pueblo que luego se trasladaban al pueblo cristiano. La Pascua cristiana, que Cristo hizo de judía en eucarística, es precisamente la Iglesia. Esta mañana ¿por qué estamos aquí en la Catedral? Precisamente para celebrar la Pascua. Cada domingo es Pascua, la resurrección del Señor. Juan al aludir a la multiplicación de los panes en una cercanía de Pascua, nos está invitando a vivir nuestro sentido eclesiológico: a ser Iglesia y desde la Iglesia donde Cristo vive, ser solución también para nuestros problemas.
12 Canastos: 12 apóstoles sacerdotes
Otro signo precioso de hoy: cuando terminó la multiplicación de los panes Cristo manda a recoger a los doce, y recogieron doce canastos. Es un símbolo. Símbolo de la Iglesia jerárquica que colabora con Cristo en la enseñanza, en la repartición del pan, en el recoger y administrar los sacramentos. La Iglesia sacerdotal, la Iglesia que congrega al pueblo en todas las Iglesias y Ermitas. Qué hermoso gesto el de la multiplicación de los panes repitiéndose en las iglesias donde dentro de poco vamos a ver al obispo y a sus colaboradores repartiendo el pan y recogiendo para que no se pierda, y guardándolo en el sagrado con un sentido de economía para que siga habiendo pan. No faltará pan mientras haya un Cristo y una Iglesia que sepan encarnarse en los hombres de los tiempos aún más críticos.
—122→Aspectos sacramentales
Es un relato eucarístico
Hay en el signo teológico de Juan signos sacramentales. Se cree -dicen los intérpretes de este capítulo sexto de San Juan- que Juan es el único que no cuenta la última cena. Juan no narra en su evangelio el relato que los otros dicen de la última cena, no narra el relato eucarístico. Cuenta el hermoso discurso de despedida, pero no dice el momento en que tomó el pan y lo convirtió en su cuerpo, no lo hace allí porque él, que escribió después de los sinópticos, vio que ya no era necesario.
Pero sí era necesario explayar esa idea en este capítulo sexto de San Juan que es precisamente el relato eucarístico. Por eso, todo el relato de la multiplicación de los panes tiene un bello sentido eucarístico; es la Pascua que se hace cristiana. El cordero que se inmolaba por orden de Moisés ya no será un corderito animal, será él, el Cordero de Dios que quedará clavado en la cruz y cuya carne y sangre será alimento del pueblo redimido.
Escoge los panes, el relato de unos panes es el signo de la eucaristía como lo fue el maná. Todos nos hablan de eucaristía en esta mañana en el relato. Y, sobre todo, los gestos litúrgicos de Cristo. Cristo, queridos hermanos, yo les invito a que lo miremos hoy detrás de ese altar. Que no me miren a mí. Que a través de mis pobres rasgos humanos descubra la fe de ustedes y mía al Eterno Sacerdote que toma en sus manos el pan, que lo bendice, que lo convierte en su cuerpo y que lo da como alimento al pueblo, y que lo recoge para que quede a otras generaciones. Éstos son los gestos eucarísticos de Cristo que el Sacerdote tiene el honor de repetir en el altar. Y ustedes vienen porque a través del obispo y del sacerdote se descubre la figura hierática de Cristo, Eterno Sacerdote, ofreciendo el pan y el vino que ustedes le ofrecen como lo van a ofrecer ya en la procesión de las ofrendas.
Pero frente a esta interpretación tan trascendente que nos está diciendo: Cristo será solución del hambre en El Salvador; Cristo nos solucionará las injusticias en El Salvador; Cristo hará brillar ese sol que el campesino de Sonsonate quiere que brille, de justicia y de verdad. El día en que interpretemos su mensaje, así, no con liberaciones meramente terrenales sino trascendentes, que nuestra fe en Cristo no sea la de aquellos seguidores imperfectos porque les daba de comer, porque les ofrecía unas soluciones inmediatas.
Ya seguiremos durante los tres domingos aprendiendo la mentalidad de Cristo. Pero ahora que nos quede bien claro esto, hermanos, que lo que Cristo quiere al darnos de comer, al estar con nosotros, es, sí preocuparse. —123→ ¿Cómo no va a llorar Cristo con la madre que llora la desaparición de su hijo? ¿Cómo no va a sufrir Cristo con el pobre que murió entre torturas? ¿Cómo no va a reprochar Cristo el crimen de los Guardias y de ORDEN que se llevan preso en forma burlesca al hijo que deja desamparada a una familia? ¡Claro que eso no se quedará sin pagar! Por eso precisamente Cristo invoca la justicia eterna. No en esta tierra, donde a pesar de escribirle al señor presidente de la Corte Suprema de Justicia las cosas seguirán lo mismo. El no es Cristo, pero hay un Cristo encima de él que le pedirá cuenta a él y le pedirá cuenta a todos los que sean cómplices de esta situación injusta de El Salvador.
Por eso, Cristo invoca una situación más allá de la historia, y yo quisiera, queridos hermanos que sufren, hogares desamparados, encarcelados, torturados, prisioneros, no se desesperen. Cristo está con nosotros. El Divino Salvador del Mundo está como estaba en medio de la muchedumbre que tenía hambre. Él sabe la solución y la dará. Aguantemos un poco, pero la solución vendrá, Cristo la puede dar.
-Dos reduccionismos peligrosos por falsos
Eso sí, hermanos, yo quisiera decirles frente a este mensaje trascendente e inmanente. Trascendente, es decir, que va más allá de la realidad presente. Inmanente quiere decir que está en la realidad presente. Eso es Cristo, aquí y ahora, pero también más alla y en la eternidad. Es peligroso, entonces, perder este equilibrio de inmanencia y trascendencia. Por eso, la interpretación falsa del milagro de hoy y de quienes interpretan mal el evangelio es lo que se llama un reduccionismo temporal. Así como es malo también un reduccionismo espiritual.
Reduccionismo espiritual
Voy a explicarme un poquito, porque esto es muy importante. Allí están publicándose como si el Papa quisiera un reduccionismo espiritual y yo quiero defender al Papa frente a publicaciones malsanas de nuestro ambiente. El Papa no pide para sus sacerdotes un reduccionismo espiritual, y la prueba está que el Papa Pablo VI, al hablar de la evangelización hoy, puso esta frase que ojalá la publicarán también en campo pagado...
Dice Pablo VI: «Al predicar la liberación y al asociarse a aquellos que actúan y sufren por ella» fíjense, la Iglesia predica la liberación y también acompaña y sufre con los que trabajan la liberación.
En mi carta pastoral voy a decir esta frase: «Aunque las organizaciones políticas populares abandonen a la Iglesia y la critiquen, la Iglesia seguirá apoyando lo justo de todas las organizaciones». La Iglesia acompaña... porque estoy bien convencido como lo estaba Pablo VI y Juan Pablo —124→ II, de que al predicar la liberación y al acompañar los esfuerzos liberadores, la Iglesia no admite el circunscribir su misión al sólo terreno religioso, desinteresándose de los problemas temporales del hombre. ¡Qué más claro! La Iglesia no puede desentenderse; y a los que suplican parcialmente textos amañados, les invitaría a que por honestidad publicaran íntegro el discurso del Papa a los sacerdotes en México.
Reduccionismo temporal
El Papa en México a los sacerdotes sí les dijo: «Cuidado con el reduccionismo temporal»; es cierto, y si quieren otro texto para publicarlo, les ofrece mi propia carta pastoral donde precisamente estoy de acuerdo en decirle a los sacerdotes eso mismo: cuidado con el reduccionismo temporal.
Yo les digo: el servicio inapreciable del sacerdote, el primer objetivo de su vocación, es ser animadores y orientadores en la fe y en la justicia que la fe exige según los grandes principios cristianos que aquí hemos recordado. No quiero extenderme más, pero sí les insinúo que en el número 101 y 102 de mi carta pastoral hay unas frases que merecerían el honor de ser publicadas, pero que no sería un honor porque mutilarían mi pensamiento como le han mutilado a Juan Pablo II. A Juan Pablo II se le mutila cuando se le quiere presentar orientando un sacerdote tan espiritualista que no toque la tierra. Claro que interesa, a quienes, a los que se han adueñado de la tierra, que el evangelio no les toque las cosas de la tierra.
La prueba está que el mismo Juan Pablo II, cuando nos hablaba a los obispos en Puebla, decía esta frase, es un mandato del Papa al episcopado latinoamericano: «Quien puede negar que hoy día hay personas individuales y poderes civiles que violan impunemente derechos fundamentales de la persona humana, tales como el derecho a nacer, el derecho a la vida, el derecho a la procreación responsable, al trabajo, a la paz, a la libertad y a la justicia social; el derecho a participar en las decisiones que conciernen al pueblo y a las naciones. Y que decir cuando nos encontramos ante formas variadas de violencia colectiva como la discriminación racial de individuos y grupos, la tortura física y psicológica de prisioneros y disidentes políticos. Crece el elenco, cuando miramos los ejemplos de secuestros de personas, los raptos motivados por afán de lucro material que embisten con tanta dramaticidad contra la familia y contra la trama social. Clamamos nuevamente: ¡respetad al hombre! ¡es imagen de Dios!»
Oigan esta palabra: «Evangelizad para que esto sea una realidad, para que el Señor transforme los corazones y humanice los sistemas políticos y económicos partiendo del empeño responsable del hombre. Hay que alentar los compromisos pastorales en este campo, con una recta concepción cristiana de la liberación. Hay que predicar -decía el Papa- que si es verdadero el derecho de propiedad, no debe de olvidarse que sobre la propiedad —125→ pesa una hipoteca social». Estas palabras del Papa no pueden ser desmentidas al querer presentar a un Papa reduccionista de lo espiritual.
Ven como les digo de nuevo: hay que aprender a leer con criterio crítico, sobre todo en su ambiente donde se amañan hasta los discursos más santos. El equilibrio está, entonces, en lo que nos recomienda tanto la pastoral de nuestro tiempo. Pablo VI dice que la evangelización, que es tarea natural de la Iglesia, no puede separarse de la promoción humana por razones antropológicas, es decir, porque las injusticias que la Iglesia denuncia no son abstractas, son concretas, de los hombres concretos. Y porque evangélicamente, también la caridad de Cristo nos obliga a amar a nuestro prójimo como nos amamos a nosotros mismos, y no sería verdadero amor sólo predicarles teorías espirituales y no trabajar por la promoción de la persona humana.
3. LA COLABORACIÓN DE LOS HOMBRES EN LA CONSTRUCCIÓN DEL REINO
Cristo tiene la solución de los problemas; sólo él los tiene, no lo olvidemos. Por eso, el Papa - vuelvo a invocar a Juan Pablo II porque yo tengo una preocupación de trasladar su pensamiento aquí-; ¡yo no traiciono al Papa, jamás! ¡Dios nos libre! Quiero ser su eco, su voz; y recuerdo siempre con alegría y con agradecimiento el momento en que recibida la mitra, hoy ya no es tiara, porque en la sencillez del Romano Pontífice también está la opción preferencial por los pobres. Con su tiara, con su mitra sencilla, como cualquier obispo del mundo, el Papa decía lo que decimos todos los obispos: Abrid el campo a Cristo, hombres de la política, hombres del negocio, hombres del capital; abran el campo a Cristo, ¡sólo él tiene palabras de vida eterna!
-Felipe... Andrés... el muchacho de los panes
Cristo no quiere hacer solo la multiplicación de los panes. Comenzó dialogando con Felipe, comenzó pidiendo el parecer de Andrés, recogió los cinco panes del muchacho pobre.
-El hombre de las primicias
Aquí recojo también el hermoso ejemplo de la primera lectura, donde un campesino trae en su alforja los panes de la primicia para el profeta Eliseo. Dios quiere la participación de los hombres. La participación de los hombres sin la cual los problemas de la patria seguirán lo mismo. Por eso debían de creerse los que están en el gobierno o en el poder económico que ellos no son dioses, que cuanto más se endiosen... Que cuanto más endiosen los falsos ídolos de barro de la tierra, serán, más repugnantes a Dios; que si fueran más humildes, si se unieran con Dios, solucionarían los problemas.
—126→Por eso, llamamos a la conversión. Este lenguaje de la Catedral no es de odio, jamás; es de amor. La madre Iglesia habla como las madres también cuando se enojan, como las madres que corrigen pero aman, porque no quieren hijos malos, porque quieren hermanos. Y porque la Iglesia es madre les dice también a los ricos y a los poderosos: ¡conviértanse, hijos! ¡conviértanse!, sólo Cristo tiene la solución. Únanse a Cristo y para encontrar a Cristo, lo encontrarán atendiendo preferencialmente a los pobres. No hagan leyes sólo para defender su minoría. Hagan leyes para defender la pobreza. Hagan disposiciones... Admitan en el diálogo no solamente a la gente que piensa como ustedes, admitan también al campesino que se muere de hambre y por morirse de hambre se organiza, no para la subversión sino para sobrevivir...
En una palabra, hermanos, el precioso mensaje del evangelio de hoy -y hoy nos hemos detenido sólo en el evangelio- nos está diciendo esto en resumen: La multiplicación de los panes, el signo de un problema que sólo Cristo pudo resolver pero con la colaboración de los hombres. Pero que hay que mirar la mentalidad de Cristo para no perdernos en una política meramente terrenal, sino para admitir en nuestros esfuerzos reivindicativos las perspectivas de la liberación universal de Jesucristo. ¡Sólo así podremos celebrar al Divino Salvador! Una liberación que él nos trae no para quedarse rey de la tierra. Soluciones de la tierra, ésas las huye. Solamente el Señor las asume, sí, pero para incorporarlas, como yo digo en mi carta pastoral, incorporarlas a la gran liberación, a la trascendencia a la que permanece, a la que nos hace verdadera y profundamente felices. Yo los invito a que así preparemos nuestro espíritu, para celebrar las próximas fiestas del Divino Salvador. Así sea...
—127→
18.º Domingo del Tiempo
Ordinario
5 de agosto de 1979
Éxodo: 16,
2-4, 12-15
Efesios: 4, 17. 20-24
Juan: 6, 24-35
Queridos hermanos:
-Fiesta patronal... Iglesia «entre los consuelos de Dios y las persecuciones del mundo»
Llegan las fiestas patronales del Divino Salvador y encuentran a nuestra Iglesia con esa señal de la autenticidad que el Concilio Vaticano II describe así: «Entre los consuelos de Dios y las persecuciones del mundo». Esta tarde tendremos la tradición Bajada a las 4 de a tarde. Que sea un homenaje del pueblo, una expresión de esperanza en el Divino Salvador. Y mañana a las 8, frente a Catedral, con la participación de todas las comunidades de la arquidiócesis y de todo el clero, tendremos la solemne misa patronal.
Quiero agradecerle a Monseñor Chávez éste precioso telegrama desde su pueblo natal. El Rosario de Cuscatlán: «Unido espiritualmente acompañaré en solemnidades Divino Salvador».
—128→-Asesinato del padre Alirio Napoleón Macías
Hay muchos consuelos de Dios en las fiestas del Divino Salvador, pero hay también amargas pruebas de las persecuciones del mundo. Y esta misa de hoy quiere ser un gesto de solidaridad con la hermana diócesis de San Vicente que está de luto porque ayer por la mañana le asesinaron a su padre Alirio Napoleón Macías, párroco de San Esteban Catarina. Se dedicaba como buen sacerdote a limpiar el altar y la Iglesia; y se dio cuenta que ya estaban los que lo iban a martirizar frente a la Iglesia. Y el pueblo denuncia que el padre señaló: «Son judiciales, ¡cuidado!. Y al poco momento disparaban las armas dentro del templo, fingiendo una visita íntima a él, y cayó acribillado entre la sacristía y el altar. Su querida mamá, con la angustia de esta situación, corrió y dice que todavía lo vio abrir los ojos. De su nariz salían dos chorros de sangre, y murió...
La Iglesia madre llora también su cadáver. Severa, llamando a la conversión a los asesinos, pronuncia una vez más su pena de excomunión para los autores físicos e intelectuales de este nuevo sacrilegio que mancha nuestra patria. Ayer estuve a rezar un responso frente a su cadáver y ahora invito a los queridos hermanos sacerdotes y a todas las comunidades de la Arquidiócesis a que mañana, a las 4 de la tarde, demostremos nuestra solidaridad con aquella diócesis y aquella parroquia asistiendo a sus funerales. Será mañana, lunes, 6 de agosto, a las 4 de la tarde en el templo parroquial de San Esteban Catarina, donde va a ser sepultado.
El padre Macías fue siempre solidario con nuestra Arquidiócesis. A los funerales de nuestros sacerdotes asesinados y a otras manifestaciones de la vida de nuestra Arquidiócesis, en esta hora tan difícil siempre lo vimos con nosotros. Es justo que mañana la Arquidiócesis le demuestre una respuesta de agradecimiento, de solidaridad, de repudio a la violencia y al crimen, de consuelo a su familia y a su parroquia y de afianzamiento en nuestra fe y en nuestra esperanza.
Su denuncia
Cabalmente del padre Macías era la denuncia que salió en Orientación de esta última semana. Defendiendo a su propia parroquia, como hace el buen pastor dijo que los cuerpos de seguridad continúan cateos y asesinatos, que en menos de dos meses en aquella zona de San Estaban Catarina hubo por lo menos tres operativos militares; que han sido capturadas varias personas y después aparecían asesinadas, y mencionó los nombres de José Ángel Realigeño, Pedro Juan Valladares, Jeremías Jovel, Jorge Osorio, Timoteo Rivas, Víctor Manuel Arévalo, Santos Bonilla. Denunció también las capturas, sin haber aparecido todavía, de Manuel Iraheta Mercedes Palacios, Mario Palacios, Pedro Juan Alvarado. Dijo que son varias las personas que en estos momentos están amenazadas de muerte en su parroquia. Para él no sólo fue una amenaza, sino que fue ya una tragedia.
—129→Amenazas en San Sebastián
Solidarios siempre con aquella diócesis vicentina, queremos denunciar también la amenaza en San Sebastián a 21 personas, entre ellas, 12 profesores: Carlos Octavio Escobar Burgos, Ricardo Antonio Ventura, Rosa Alfaro de Abarca, Ana María de Moreira, Florencio Adalberto Rivas, Juan Alberto Argueta, Luis Emerson Durán, Marta Ramos de Blanco, Adán de Jesús Abarca, Napoleón Burgos, Eleodoro Burgos, Ismael Fabricio Barrera, Fernando Moreira, Octavio Burgos Jovel, Carlos Alberto Gutiérrez, Francisco Alfaro, Rafael Flores, Manuel Rosales Cubías, Evaristo Burgos, Abelardo Burgos y Ramón Carrillo. Todos éstos, junto con el fatídico escudo de la UGB, han sido amenazados de ser asesinados dentro de poco.
También en San Martín, el padre Rutilio Sánchez ha sentido muy de cerca la amenaza de muerte. El pueblo rumora: «Son ellos mismos». ¿Qué quiere decir? Y todos los síntomas son que esta ola de tragedia fatídica, fingida por grupos fantasmas, fácilmente, si el Gobierno quisiera, la pudiera detener y detener una parte de tanta sangre y tanta falta de paz en tantos hogares.
Nos anima también a esta denuncia el gesto del Papa pidiendo oraciones por los sacerdotes y monjas secuestrados en Rodesia junto con otras 50 personas de la misión de Marmunt. Y el Papa también ha pedido protección y socorro para los refugiados de Indochina. El mundo sufre las persecuciones del pecado.
Esta celebración del Divino Salvador ilumina en esta semana la toma de dos catedrales: la de San Miguel y la de San Salvador. Lo hicieron las Ligas Populares 28 de febrero con la intención de denunciar capturas de sus cinco miembros, pidiendo su liberación y que se retirara del pueblo de Perquín el sargento Mata. Lograron ya la libertad de los capturados.
Es lamentable que para hacer estas denuncias de justicia haya que recurrir a los templos, a las catedrales, lo cual es un signo de honor para la catedral... Es donde la voz de la justicia... Decía el Cardenal Mindszenty hablando de los templos de Hungría bajo la persecución comunista: «Si un día no pudiéramos cantar el himno nacional en las calles, siempre quedarán las catedrales donde se expresará la voz libre del patriotismo y del pueblo». Pero sí quisiéramos decir a las organizaciones, que para no hacerse odiosas al pueblo tengan en cuenta la finalidad de los templos. Gracias a Dios que se respetó el fervor popular de nuestro 6 de agosto y aquí tenemos la Catedral nuevamente abierta para homenajear a Nuestro Divino Patrono.
Quiero hacerme eco a la aclaración que hizo el P. Octavio Cruz: una nota dirigida a La Prensa Gráfica para aclarar que no era cierta la noticia —130→ que el periódico da con ribete de escándalo, que en la cúpula de la iglesia de Aguilares flameaba la bandera de las FPL. «Es falso -dice el Padre- ninguna bandera se ha levantado sobre nuestro pueblo». Y pide que se aclare. Gracias a Dios el periódico hizo honor a la verdad y publicó la retractación. Tengamos mucho cuidado siempre con los periódicos. Sepamos leer, vuelvo a repetirles, porque no todo lo que dicen los periódicos es verdad y muchas veces es muy tendencioso lo que en sus páginas se publica.
Nuestra diócesis también denuncia de parte de Cáritas, el estorbo que se le ha puesto, precisamente, en Aguilares y en Tejutla. En Tejutla, en el cantón El Salitre y Los Martínez. Por parte de ORDEN se ha estorbado el reparto y las actividades de Cáritas de la Arquidiócesis.
Esta mañana en la Basílica del Sagrado Corazón se reúne el Apostolado de la Oración bajo la dirección del padre Santiago Garrido, para analizar su trabajo del año y proyectar una obra tan linda como es la oración y convertir en oración todos los sufrimientos, pruebas y demás circunstancias de la vida. Esto es lo que se llama el Apostolado de la Oración. Yo hago un llamamiento para que todos los cristianos no pierdan los méritos de su vida, sino que los unan al Corazón de Jesús y los conviertan en salvación para el mundo. Si quieren enterarse más, esta mañana en la Basílica habrá nuevas orientaciones.
En el Calvario de Santa Tecla se celebró el lunes los 40 días de la muerte del padre Palacios. Fue una ceremonia de desagravio, sumamente piadosa, y en la cual se le dio el verdadero sentido de estos crímenes: el pecado que mata y el amor a Dios que vivifica.
Mensaje de vida y libertad del Evangelio
Así va nuestra diócesis entre las alegrías de Dios y las persecuciones del mundo. Para esta diócesis iluminada ya desde este día por la luz jubilar del Divino Salvador, el mensaje es de vida y de libertad. Cristo continúa explicando hoy el capítulo sexto de San Juan. La multiplicación de los panes tiene un sentido profundo y durante cuatro domingos -éste es el segundo- vamos a tener la oportunidad de conocer el mismo pensamiento de Cristo a través de esa figura rica y simbólica: el pan. Hoy, los versículos que nos ha leído la Iglesia nos dan el título de nuestra homilía:
EL DIVINO SALVADOR, PAN QUE BAJA DEL CIELO Y DA LA VIDA AL MUNDO
Quisiera trasladar esta frase de Cristo: «el pan que baja», para darle un sentido litúrgico y evangélico a la tradicional Bajada de esta tarde: No asistamos únicamente por una costumbre, por más piadosa que parezca. Démosle el sentido de una profunda reflexión: «la Bajada». Podía explicarla —131→ Cristo en el evangelio de hoy: «Yo soy el pan que baja del cielo para la vida del mundo». Y desarrollo mi pensamiento así:
1. El hambre, signo de la opresión y de la muerte
2. El pan, signo de la liberación y de la vida
3. Cristo, el verdadero pan de la vida
1. EL HAMBRE, SIGNO DE LA OPRESIÓN Y DE LA MUERTE
Muchedumbres con hambre
El hambre es el primer signo del capítulo sexto. Una muchedumbre de cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños, que tienen hambre y que Cristo siente la angustia de aquellos estómagos vacíos para darles de comer. Éste fue el milagro de la multiplicación de los panes. Y cuando al día siguiente, entusiasmados por este gesto taumatúrgico del Redentor, van a la otra orilla del lago a donde se ha escapado Cristo huyendo porque lo quieren hacer rey, le preguntan: «Maestro, ¿cuándo has venido?» Y él, por toda respuesta, comienza con el evangelio de hoy: «Ustedes me buscan por el pan que perece. Busquen el pan que no perece, el que da la vida eterna». Comienza Cristo, pues, a explicar: el pan que llena el estómago no es la solución.
Las tentaciones de Cristo en el desierto
El hambre es signo de opresiones más profundas. Recordemos al mismo Cristo en el desierto. Valiéndose de su hambre, el tentador le propone tres pecados para salir del hambre: tentar a Dios, convirtiendo las piedras en panes; la vanidad, tirándose del pináculo del templo para ser recibido por los ángeles; y, peor todavía, la idolatría del poder, haciendo desfilar las grandezas del mundo: «Todo eso te lo daré si te postras y me adoras».
Las tentaciones de la desesperación
¡Qué terrible es el hambre! Se presta a las tentaciones lo que dice Medellín: «las tentaciones de la desesperación». ¿No explican así, acaso, queridos hermanos, tantas manifestaciones de violencia?
Tremendo espectáculo de hambre el que describió Pablo VI en la exhortación Evangelio Nuntiandi, al recoger de numerosos obispos de todos los continentes un acento pastoral en el que vibraban las voces de millones de hijos de la Iglesia que forman los pueblos, empeñados con todas sus energías en el esfuerzo y en la lucha por superar todo aquello que los condena a quedar al margen de la vida: hambres, enfermedades crónicas, analfabetismo, depauperación, injusticia en las relaciones internacionales, en los intercambios comerciales, situaciones de neocolonialismo económico —132→ y cultural a veces tan cruel como el político. «La Iglesia tiene el deber de denunciar la liberación de millones de seres humanos, entre los cuales hay muchos hijos suyos. El deber de que nazca esta liberación, de dar testimonio de la misma, de hacer que sea total: esto no es extraño al evangelio». Son palabras del Papa.
HAMBRE DE JUSTICIA, DENUNCIA DE LA REPRESIÓN
Es figura de hambre lo que describe la situación de nuestro país en esta semana. Hambre de justicia, como decía Cristo: «los que tienen hambre y sed de justicia». ¿Cómo no va a ser hambre de justicia el hallazgo de tres cadáveres allá en el Cantón El Sunzal, de La Libertad, junto a las playas del mar? ¿Y entre los tres, una mujer decapitada?
¿Cómo no va a ser hambre de justicia el constatar en el mes de julio 38 capturados, veintiocho todavía continúan sin saberse nada de ellos: tres asesinados y sólo cuatro liberados?
¿No va a ser hambre de paz y de justicia lo que expresa la carta que se dirige al señor presidente de la Corte Suprema de Justicia, pidiendo una luz sobre el paradero de Santos Ortiz Ascensio? ¿Y la que dirige al Presidente de la República la propia mamá de Carlos Antonio Mendoza Valencia, capturado por agentes de seguridad el 28 de junio? Apela a los sentimientos humanos del Señor Presidente y le suplica, como madre afligida, investigue el paradero de su hijo. ¿Y la carta de los familiares de Miguel Ángel Terezón Ramos y la carta que me llega también pidiendo ayuda para encontrar a tres seres queridos capturados juntos, padre y dos hijos: Francisco Hernández Hernández, Francisco Pérez Hernández y Julio César Pérez Hernández?
También es hambre de justicia, hambre simbolizada en el hambre del evangelio de hoy, los asilados: Juan Bautista Rodríguez Corbera y Federico Corbera, por ser perseguidos por motivos políticos. Se trata de encontrarles su salvoconducto, que ojalá se les dé para salir de su propia patria, porque así se necesita para respirar muchas veces la confianza y la justicia que en nuestro propio suelo no se puede vivir.
También es hambre de justicia la situación laboral de los conflictos que gracias a Dios se van resolviendo pero que todavía quedan algunos con algunos ribetes incomprensibles, como el Pan Lido, Imes y la Fabril de Aceites.
Hambre también de nuestro pueblo: sus hijos exilados. Nos llena de esperanza la promesa del Señor Presidente cuando habla de elecciones libres y de que pueden regresar los exilados cuando quieran. Sin embargo, el hambre subsiste cuando uno piensa que lo importante no son propiamente —133→ las elecciones sino un ambiente de libertad electoral, y que se dé garantía de confianza con el respeto de los derechos humanos... Resulta ridícula esa ola de represión y de asesinatos, y hablar al mismo tiempo de libertad de expresión política. ¿Con qué alma puede un pobre campesino expresar su voto libre, cuando encima se ciernen las armas?...
Y en cuanto a los exiliados, si es cierto que hemos tenido el gusto de ver regresar a nuestra Patria al Dr. Morales Ehrlich, por otra parte, la Iglesia lamenta que el gobierno no le ha querido dejar entrar al padre Astor Ruiz y al padre Juan Deplanke. Una de dos, o el Presidente no es sincero en sus palabras o sus subalternos no le obedecen...
Junto a estas hambres políticas, sociales, familiares, junten cada uno de ustedes, queridos hermanos, sus propias angustias y verán como es verdad que el hambre es el signo de todas las miserias, de todas las represiones, de todas las formas de no estar a gusto.
2. EL PAN, SIGNO DE LA LIBERACIÓN Y DE LA VIDA
-Dos maneras de entender la liberación
El hambre es como la síntesis y por eso el Señor la escogió en este capítulo sexto, para saciarla como signo de algo más grande, porque el pan es el signo de la liberación. Pero hay dos maneras de entender la liberación: la liberación temporalista, el pan que llena el estómago y sacia inmediatamente el hambre; y la liberación integral, aquella que, aun cuando se tiene bastante pan no basta porque todavía no se es libre.
Toda liberación supone sacrificio
Cuando en la primera lectura de hoy nos habla del maná, hay una frase trágica en aquel pueblo que Moisés trata de liberar. Cuando Moisés ha sacado al pueblo de la opresión de Egipto, el pueblo comienza a sentir hambre cuando comienza a caminar por el desierto, y suspira: «¿Por qué nos has sacado? Allá en Egipto están las ollas, las cebollas, allá comíamos bien; nos has sacado para morir» ¡Qué triste es un pueblo que se ha acostumbrado a la esclavitud! Prefiere las ollas de cebollas al sol de la libertad. No quiere sufrir el paso difícil del desierto. Toda liberación supone sacrificio. Que lo diga, si no, el pueblo de Nicaragua...
«Ojalá hubiéramos muerto a manos del Señor en Egipto cuando nos sentábamos alrededor de las ollas de carne y comíamos pan hasta hartarnos. Nos habéis sacado al desierto para matarnos de hambre a toda la comunidad» ¡Qué difícil es ser conductor de un pueblo, cuando el pueblo se va acostumbrando a situaciones difíciles!
Cuando ayer entraba a San Esteban Catarina, el crimen estaba reciente; —134→ y notaba yo lo que he notado en varios pueblos de mi patria: el asombro, la timidez, el no poder decir hasta lo que se sabe. Sí, en el rumor del pueblo se oyen cosas tan reveladoras como esa que oí en San Esteban: «Son ellos mismos». Son cosas que se oyen pero que nadie es capaz de jurarlas. Es el miedo a la liberación. ¡Cuesta!
b) El pan que sacia el cuerpo no basta pero se necesita
También Cristo nuestro Señor, cuando aquella muchedumbre saciada del pan del estómago lo busca, les dice con toda claridad y franqueza: «Os aseguro, me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros». Hermanos, ¡cómo traiciona el estómago! Es el pan de las liberaciones inmediatas. ¡No basta! Cierto que es necesario.
-Pablo VI: «No suprimir la vida, sino que haya pan para los invitados a la vida»
Recuerdo cuando Pablo VI hace diez años vino a las Naciones Unidas y denunció el gran pecado de no dejar entrar a la vida a tantos seres que mueren en el seno de su madre o no se les deja ser concebidos. Dijo el Papa esta frase inmortal: «El problema no está en suprimir la vida, sino en que haya pan para todos los invitados a la vida». Es decir, el problema de la esterilización, de los abortos, está muy unido con el problema social, porque el pan que Dios da es suficiente para todos los que él invita a la vida, pero como se han apoderado unos cuantos de todo el pan de la tierra, se quedan muchos invitados a la vida que se les prohíbe entrar mejor, porque, no hay pan para ellos.
Es el pan del cual Juan Pablo II habla recientemente
Yo tengo aquí un discurso precioso del Papa a los participantes en la Conferencia Mundial para la Reforma Agraria y el Desarrollo Rural; el Papa dice: «Ciertamente el mandamiento divino de dominar la naturaleza para ponerla al servicio de la vida comporta que la valorización racional y la utilización de los recursos de la naturaleza se orienten a la consecución de las fundamentales finalidades humanas. Esto en conformidad también con el principio del destino de los bienes de la tierra para beneficio de todos miembros de la familia humana. Indudablemente se deben exigir transformaciones audaces, profundamente innovadoras».
Es de gran actualidad recordar aquí como el Papa lo hizo en su discurso en Cuilapán, en México.
Oigan y dirán que el Papa es comunista:
«El mundo deprimido del campo, el trabajador que con su sudor riega también su desconsuelo, no puede esperar más a que se conozca plena y —135→ eficazmente su dignidad, no inferior a la de cualquier otro sector social.
Tiene derecho a que se le respete, a que no se le prive con maniobras que a veces equivalen a verdaderos despojos de lo poco que tiene, a que no se le impida su aspiración a ser parte de su propia elevación.
Tiene derecho a que se le quiten las barreras de explotación hechas frecuentemente de egoísmos intolerables y contra los que se estrellan sus mejores esfuerzos de promoción.
Tiene derecho a la ayuda eficaz, que no es limosna ni migajas de justicia, para que tenga acceso al desarrollo que su dignidad de hombre y de hijo de Dios le merece. Al derecho de propiedad sobre la tierra va unida, como ya lo hemos dicho, una hipoteca social.
Por eso, en las reformas de las estructuras, me permito invitaros a tomar en la más alta consideración todas aquellas formas de contratos agrarios, que permiten un uso ineficiente de las tierras mediante el trabajo primario de los trabajadores».
Y dice también: «La Reforma Agraria y el desarrollo rural exijan que se provean reformas para reducir distancias entre la prosperidad de los ricos y la preocupante indigencia de los pobres».
Me parece que ese discurso del Papa, en que tiene en cuenta el sufrimiento de los campesinos, avala esta plataforma reivindicativa de los jornaleros respecto a salarios y otras prestaciones presentados por FECCAS y UTC.
Es el alma de nuestro campesino que habla consciente de la dura y desesperante situación, debido a que no poseen ningún medio de producción que les permita obtener lo básico y necesario para la subsistencia: arroz, maíz, frijol. Y debido a esto, tienen que vender obligatoriamente su fuerza de trabajo por un miserable salario que no les alcanza para llenar las más mínimas necesidades de subsistencia, tanto para los trabajadores como para sus familias.
Y en sus pliegos de peticiones, cosas tan justas como ésta: «La igualdad de sexos y de edad en todo lo que toca al apuntar las plantillas, eliminando el sistema de agregados y trabajando a base de contratos colectivos». Yo he visto de cerca, en las fincas, lo que significa este término: «los agregados», «las ayudas»; es una injusticia darle a un solo trabajador las prestaciones que le tocarían a todos los apuntados; pero los otros, como simplemente son agregados, no disfrutan más que su trabajo, a veces robado con trampas.
—136→También cuando piden que al regar el veneno se tenga en cuenta la salud de los que trabajan bajo ese riego de veneno. Y otras cosas que ciertamente..., por ejemplo el alojamiento adecuado, agua potable, una comida que restituya su trabajo. Claro, que para eso está el Ministerio de Trabajo para que aquilate las necesidades de unos y las capacidades de otros. Pero es justo tener en cuenta lo que el Papa mismo ha señalado hoy, a ese mundo de campesinos donde el símbolo del hambre y del pan de que hoy nos habla el evangelio encuentra una traducción verdaderamente elocuente.
Cristo analiza ese pan, y como la Iglesia lo ha dicho entre nosotros, no basta los pliegos de peticiones, ni los contratos, ni las vindicaciones de cosas solamente terrenales; todo eso es bueno, pero no basta. Cristo dice: «no trabajen sólo por el pan que perece». No trabajen sólo por reivindicaciones que hoy son y que mañana sólo pueden dar vuelta; y las que ahora sufren la represión, la persecución, mañana, si no cambian sus corazones y sus mentes, pueden ser los opresores y los represores de otros tiempos. Es necesario, entonces, encontrar el verdadero sentido que Cristo le da al símbolo del pan.
El maná, un signo que Cristo explica
En el evangelio de hoy, Cristo dice: «No es ese pan que les dio Moisés, el maná, el que salva al hombre». Lo dio Dios para que vean que Dios tendrá providencia de dar de comer también del hambre corporal. Dios también tendrá cuidado de sacar de la esclavitud de Egipto a los pueblos. Dios también se cuidará de amparar la justicia de las reivindicaciones de las organizaciones que tienen derecho a organizarse para defenderse mutuamente en sus derechos. Dios también aprueba el sindicalismo. Dios quiere al hombre unido, Dios no quiere la dispersión. Dios quiere como lo ha dicho el Papa, que también al campesino se le facilite el acuerparse con otros campesinos y no disgregarlo para que sea masa explotable fácilmente. Dios quiere todo eso, pero no basta.
-El maná no da la inmortalidad
El pan que yo daré es el pan que da la vida al mundo; ese pan de Moisés y el pan que yo les di ayer en la multiplicación no causa la inmortalidad. Ayer comimos y hoy estamos otra vez con hambre. Comeremos, tal vez, con satisfacción, pero todos moriremos. Este pan no da inmortalidad. Las reivindicaciones de la tierra no nos pueden dar un paraíso. Las luchas de los hombres si se desprenden de la fe que ilumina un más allá, quedan muy mancas, muy chatas, muy miopes, un ser imperfecto.
Por eso, el servicio que la Iglesia da a las agrupaciones y a las reivindicaciones de la tierra, a la misma política y a la misma sociología, la Iglesia, sin ser política, sin ser socióloga, es la iluminadora del pan de la vida. Es la que le dice a los políticos y a los hombres que luchan en la tierra: no pierdan sus energías únicamente por las cosas de la tierra, no —137→ busquen la justicia sólo por el pan que llena el estómago, busquen la justicia del Reino de Dios, el pan que yo soy.
-El proceso de la verdadera liberación
Y así termina la reflexión que estamos haciendo. Cuando Pablo VI nos propone la verdadera meta de la liberación cristiana, tiene un párrafo en la Populorum Progressio -tengan en cuenta mucho esto-. Yo he oído a unos de los padres de la teología de la liberación, que cuando nos explicaba qué es la teología de la liberación, citó este párrafo que ahora les voy a leer, y dijo que allí inspiró él gran parte de sus reflexiones teológicas y es cuando Pablo VI dice en el número 20 de la Populorum Progressio: «Así podrá realizar en toda su plenitud el verdadero desarrollo que es -aquí lo define, qué es el desarrollo- el paso para cada uno y para todos -para cada uno y para todos- de condiciones de vida menos humanas a condiciones de vida más humanas».
Y comienza a describir como una especie de escalera. Menos humanas: las carencias materiales de los que están privados del mínimo vital y las carencias morales de los que están mutilados por el egoísmo. Hermanos, fíjense qué comparación más certera. Tan subdesarrollado está un hombre que no tiene ni lo necesario para vivir como también es un subdesarrollo moral el que tal vez es rico y lo tiene todo, pero está mutilado por el egoísmo. Están en el ínfimo grado de ser hombres. El rico y el pobre. El pobre que no tiene el mínimo vital y el poderoso que no tiene el mínimo moral. El egoísmo es la mejor señal de subdesarrollo.
De allí dice el Papa: «Menos humanas todavía, las estructuras opresoras -son palabras del Papa-, estructuras opresoras que provienen del abuso del tener o del abuso del poder, de la explotación de los trabajadores o de las injusticias de las transacciones». De allí pasa, todo esto queda en el nivel infrahumano, estructuras de explotación como las que describíamos antes.
Más humanas, dice el Papa, el remontarse de la miseria a la posesión de lo necesario. La victoria sobre las calamidades sociales, la ampliación de los conocimientos, la adquisición de la cultura. Un paso más, más humanas también, el aumento en la consideración de la dignidad de los demás la orientación hacia el espíritu de pobreza es camino de desarrollo. No está el desarrollo en tener más, sino en aprender a ser señor de lo que se tiene: espíritu de pobreza.
La cooperación en el bien común, la voluntad de paz. Más humanas todavía, el reconocimiento por parte del hombre de los valores supremos, y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin.
Más humanas, por fin -miren a dónde llega la cúspide del desarrollo- especialmente, la fe, donde Dios acogido por la buena voluntad de los —138→ hombres y la unidad en la caridad de Cristo que nos llama a todos a participar como hijos en la vida del Dios vivo, Padre de todos los hombres». La verdadera liberación del hombre termina allá en la comunión con Dios, en la fe por la cual lo conocemos, en el amor por el cual nos unimos con él, en el platicar con Dios, en la comunión con Dios, allí está la cumbre del desarrollo y de la verdadera liberación.
3. CRISTO EL VERDADERO PAN
Por eso, hermanos, Cristo dice: no basta el pan de la tierra para ser libres, es necesario descubrir en el pan lo que Dios te quiere dar y de lo cual el pan no es más que un signo.
a) Yo soy
El signo del pan, del que hoy se habla en el santo evangelio, termina revelándose cuando Cristo dice: «Yo soy». Fíjense cómo suena esta palabra, como cuando Dios le habla a Moisés en la zarza ardiente: «Yo soy el que soy». Cristo es, sólo él es la liberación. «Yo soy el pan que baja del cielo para la vida verdadera de los hombres».
-Creer en Él es nuestro trabajo
Lo ha dicho el evangelio de hoy cuando los judíos le preguntaron: «¿Cuál es, pues, nuestro trabajo para tener ese pan?» Cristo dijo: «Éste es el trabajo: que creáis en Aquel que es el único que puede dar la salvación». Nadie puede construir con fuerzas de la tierra una liberación que llegue hasta la cumbre de situarlo en comunión con Dios.
Los hombres podrán hacer aquí más fácil el cambio de estructuras, botar gobiernos, dar de comer, romper rejas, todo eso hay que hacerlo, pero ¡no basta! Lo que Cristo puede hacer, no lo pueden hacer los hombres todo eso y elevarlos hasta Dios. El Divino Salvador del Mundo, tal como lo veremos esta tarde en la imagen tradicional, es una invitación a elevarnos de las necesidades de la tierra a comprenderlo a él como única solución que baja del cielo, aprehenderlo por la esperanza, por la oración, por el amor. No para esperarlo todo de él; hay que trabajar como si todo dependiera de nosotros, pero hay que esperar de Cristo como si todo dependiera de él. Ése es el equilibrio del verdadero desarrollo.
Y por eso Cristo termina, pues, su evangelio con esa confesión: «Yo soy». ¡Él es! Hermanos, ¡qué bella oportunidad nos ofrece el evangelio para conocer más de cerca al Divino Salvador!
¿Que nos dará como fruto esta aprehensión de Cristo para hacerlo nuestro? Lo tenemos en la segunda lectura de hoy. San Pablo nos describe la situación del hombre esclavizado todavía en el paganismo. Lo llama el hombre viejo, el hombre del odio, el hombre de la violencia, el hombre del —139→ robo, el hombre de las intrigas, el hombre de los asesinatos y de los secuestros, el hombre rudo, el hombre bruto.
Eso que está causando tanta peste entre nosotros: hombres sin razón, hombres animales, hombres lobos para el lobo... «Esto fuisteis...» dice San Pablo, a los que ya se convirtieron de esa vida; y en este 5 de agosto, yo quisiera decirles también a los que se han manchado de sangre; sobre todo las manos con sangre de sacerdotes y con sangre de hombre, cualquiera que sea, ¡que se conviertan! A los que quieran mantener situaciones injustas y pagan para matar a los que quieren cambiarlas, ¡qué se conviertan! Y a todos los que luchan por esos cambios: que se eleven a esta altura que nos ofrece hoy la segunda lectura, cuando dice: «Vosotros no es así como habéis aprendido a Cristo».
Cristo os ha enseñado a abandonar el anterior modo de venir del hombre viejo corrompido por los deseos del placer, el hombre viejo que no es el Espíritu. Renovaos en el Espíritu, dejad que el Espíritu renueve vuestra mentalidad, vestíos de la nueva condición humana creada a imagen de Dios, justicia y santidad. Éste es el hombre nuevo. De nada servirían, dice Medellín, los cambios de estructuras nuevas, si no tenemos hombres nuevos. El continente de América será nuevo, gracias a este Cristo que renovará a hombres, revistiéndolos de su justicia y de santidad.
Por eso, queridos hermanos cristianos, ustedes, los que han creído en Cristo y de veras quieren seguirlo, ustedes son la verdadera esperanza de la liberación en El Salvador...
PENSAMIENTO QUE NOS LLEVA AL ALTAR
Por eso termino invitándonos a que celebremos las fiestas del Divino Salvador, sobre todo esta tarde y mañana, con este verdadero anhelo: Señor, yo no quiero ser un hombre viejo, yo no quiero ser rémora en el progreso de mi patria. Señor, lejos de mí pertenecer a las bandas de los asesinos salvadoreños. Señor, ten misericordia de tantos criminales intelectuales y materiales. Señor, cambia el corazón de los que gobiernan y de los gobernados, cambia, Señor, el corazón de la patria, renuévalos dentro con la justicia y la santidad.
A los que les has dado la valentía de luchar por una patria nueva y se esfuerzan en las reivindicaciones del pueblo hazles comprender que no gasten sus energías solamente en el pan que llena el estómago sino que se elevan a luchar y morir, porque cuando uno muere como han muerto los sacerdotes con ideas del reino de los cielos, como está tendido hoy, el querido padre Macías, allá en San Esteban Catarina, uno piensa: Éstos son los caminos que hay que seguir. Mueren pero siguen viviendo...
—140→
Fiesta Patronal del Divino Salvador
del Mundo
6 de agosto de 1979
En medio de este presbiterio que ha venido a expresar su profundo sentido de comunión eclesial, yo quiero sentir la presencia de un sacerdote muy querido y que ahora se encuentra tendido, como muerto prematuramente por el asesinato, allá en su parroquia de San Esteban Catarina: el padre Alirio Napoleón Macías. Está presente entre nosotros, como lo estuvo muchas veces...
Queridos hermanos:
-Nuestro legado histórico y religioso más preciado y la motivación más eficaz de nuestras grandes esperanzas salvadoreñas
Llamarnos la República de El Salvador y celebrar cada año como fiesta titular el misterio de la Transfiguración de Señor es para los salvadoreños un verdadero privilegio. No fue sólo la piedad del Capitán don Pedro de Alvarado el que tan altamente nos bautizó; nos recordaba así el Papa Pío XII en su brillante saludo a nuestro Congreso Eucarístico Nacional de 1942. Nos bautizó, así: San Salvador, la providencia de Dios que da a cada pueblo su nombre, su sitio y su misión. Y oír cada año, el 6 de agosto, como lo acabamos de oír hoy, la voz del Padre que a través de la liturgia de —141→ nuestra Iglesia proclama que nuestro patrón es el mismo Hijo de sus complacencias y que nuestro deber como pueblo suyo es escucharlo, constituye nuestro legado histórico y religioso más preciado y la motivación más eficaz de nuestras grandes esperanzas salvadoreñas.
-Presentación de la cuarta carta pastoral:
«Misión de la Iglesia en medio de la Crisis del País»
Por eso, el pastor siente como un deber primordial actualizar en este día, ese legado, refrescar esas motivaciones según los contornos nuevos de cada 6 de agosto. Esto es el principio de la cuarta carta pastoral, cuyas primicias traigo aquí, a los pies del Divino Patrono y a ustedes, queridos hermanos, como servicio al pueblo de El Salvador. Es la cuarta carta pastoral... que llevará como título: «Misión de la Iglesia en medio de la Crisis del País...»
-Hay un reto permanente en la transfiguración de Cristo como patrón de nuestra patria. El reto de la transfiguración a nuestro pueblo.
Él, el Divino Transfigurado, se presenta cada año para retar a este pueblo y decirle: «¿Qué han hecho con mi misterio, que no estoy Yo provocando la transfiguración de esa nación? El misterio permanece él mismo, el del año pasado y el de hace siglos: el Divino Transfigurado.
Los contornos que van celebrando cada año esta transfiguración cambian; y, entonces, hay situaciones nuevas en el país y en la Iglesia.
-Entre angustias y esperanzas... entre frustraciones y expectativas
Para nuestro pueblo, que es una parte de las grandes poblaciones latinoamericanas, podemos decir lo que Puebla ha dicho de todos nuestros países: «El pueblo latinoamericano va caminando entre angustias y esperanzas, entre frustraciones y expectativas». Las angustias y frustraciones han sido causadas, si las miramos con fe, por el pecado que tiene dimensiones personales y sociales muy amplias. Las esperanzas y expectativas de nuestro pueblo nacen de su profundo sentido religioso y de su riqueza humana.
Yo saludo en ustedes, querida muchedumbre que llena este parque frente a la Catedral, a esa porción de profundo sentido religioso y de grande riqueza humana: nuestro pueblo.
Pero también saludo en ustedes las angustias y frustraciones que ha causado entre nosotros, el pecado a pesar de ser un pueblo tan privilegiado del amor del Señor.
—142→-También en la Iglesia vemos situaciones nuevas
Para animar lo bueno y quitar el pecado, la Iglesia este año se presenta con nuevas riquezas, también con nuevos pecados, porque la Iglesia es también hecha de hombres y los hombres todos somos pecadores.
En este año yo veo levantarse de la tumba de Paulo VI, muerto cabalmente este día, hace un año, la herencia de los nuevos Papas, Juan Pablo I, Juan Pablo II, han querido sintetizar en la mentalidad de nuestro Papa actual la verdad sobre Cristo, la verdad sobre la Iglesia, sobre todo, la verdad sobre el hombre. Es un tesoro, una herencia, que surge de los dos últimos pontífices, los del Concilio Vaticano II.
Y a esto se junta la madurez de nuestra Arquidiócesis, a la cual he consultado para escribir esta carta pastoral.
Yo saludo en ustedes esa madurez, esa audacia, esa opción preferencial por los pobres, esa riqueza de ideas que ustedes me han dado en esa consulta: «Todo el pueblo de Dios -dice el Concilio- guiado por el magisterio de la Iglesia disfruta el carisma profético de Cristo». Ustedes y yo hemos escrito la cuarta carta pastoral enriquecidos con estos tesoros de la Iglesia Universal y, sobre todo, de Puebla.
-Éste es el objetivo de nuestra fiesta este año, y de esta carta pastoral: presentar oficialmente a la Arquidiócesis todo el espíritu de Puebla
El Papa ha recomendado que pronto se haga vivencia de nuestras comunidades y que se tomen muy en cuenta esas directrices de aquella histórica Conferencia de Puebla. Y con esa luz de Puebla y con la auscultación de los sentimientos de nuestra Iglesia, formar una luz que ilumine la crisis del país. Así cumplimos el deber que incumbe hoy a todos los salvadoreños, a todas las organizaciones, a todas las fuerzas vivas del país.
Nadie tiene que ser pasivo; y la Iglesia, en este día, está aportando lo que a ella como Iglesia le toca aportar: toda la riqueza de la Iglesia, toda la madurez de su diócesis, todo el sentir de sacerdotes y obispos y pueblo, para decir desde nuestra identidad de Iglesia lo que pensamos y lo que podemos dar en esta hora de nuestra patria.
—143→MISIÓN DE LA IGLESIA EN MEDIO DE LA CRISIS DEL PAÍS
Por eso la carta pastoral presentará cuatro partes.
1. La crisis del país según la visión pastoral de Puebla
2. Lo que la Iglesia puede ofrecer
3. Iluminación eclesial de algunos problemas concretos del país
4. La línea pastoral de Puebla, hecha pastoral en nuestra Arquidiócesis
1. LA CRISIS DEL PAÍS, SEGÚN LA VISIÓN PASTORAL DE PUEBLA
Nuestra visión no es la de un técnico en Politología, en Sociología, en Economía; no es ése el papel de la Iglesia, es una visión pastoral. Y ya que Puebla se tomó el trabajo de dar a todos los países de la América Latina elementos suficientes para enfocar pastoralmente los problemas de todos los países, hemos retomado esa riqueza del análisis pastoral de Puebla, de América Latina, lo que conviene a nuestra situación. No es una exposición exhaustiva, hemos tenido muy en cuenta lo que ustedes mismos han señalado en la encuesta.
a) La injusticia social
Aquel «clamor sordo» que se oía en Medellín -dice Puebla- se ha hecho hoy un clamor claro, creciente, impetuoso y, en ocasiones, amenazante. Y Puebla llama: «El más devastador y humillante flagelo», la situación humana de aquel largo desfile de rostros concretos que yo los miraría en esta muchedumbre: niños que desde la más tierna edad tienen que ganarse ya la vida; jóvenes a quienes no se les presta una oportunidad de su desarrollo; campesinos, carentes hasta de lo más necesario; obreros, a los que se les regatean sus derechos, subempleados, marginados y asesinados, ancianos que se sienten inútiles para la historia; todo esto es agravante de toda nuestra crisis, esta grave injusticia social.
A esto se junta:
b) El deterioro de las situaciones políticas que institucionaliza la injusticia mencionada
Es de Puebla esta frase que bien la podíamos haber escrito sólo para El Salvador: «Se ve con malos ojos la organización de obreros, campesinos y sectores populares; y se adoptan medidas represivas para impedirla. Este tipo de control y de limitación de la acción no acontece con las agrupaciones patronales que pueden ejercer su poder para asegurar sus intereses». Esta discriminación aparece clara en la situación concreta de este año. Sólo de enero a junio aquí en El Salvador: 406 asesinatos, de ellos, 107 campesinos, ninguno del sector latifundista; 307 capturados, 129 campesinos, ningún capturado latifundista. ¿Qué significa esto sino un deterioro tremendo de aquellos que tienen el poder para guiar el bien común de la patria, parcializándolo sólo a un sector...?
c) Puebla y la Arquidiócesis han señalado estas lacras en el gobierno:
Impotencia para detener la ola de violencia y hasta sospecha, sospechosa tolerancia cuando ni el estado de sitio defiende los derechos del hombre, sino de una porción nada más del pueblo... —144→ Una actitud contradictoria en sus enfáticas declaraciones contra la violencia. Puebla denuncia esta situación con estas palabras: «Los países en donde con frecuencia no se respetan los Derechos Humanos fundamentales o que están en permanente violación de la dignidad de la persona y los abusos de poder típicos de los regímenes de fuerza. Y obliga la Iglesia -palabras textuales de Puebla- por un auténtico compromiso evangélico -citando palabras del Papa, en México- «Haced oír su voz, denunciando y condenando estas injusticias, sobre todo, cuando los gobernantes o responsables se profesan cristianos».
d) Un breve análisis sigue a esta situación
Pone los fundamentos económicos e ideológicos de estas injusticias y represiones.
e) Señalamiento del deterioro moral del país
La encuesta señala con franqueza el horrible dominio del misterio del pecado en la sociedad salvadoreña. Y Puebla corrobora al señalar como raíces de la corrupción en el orden gubernamental, social, familiar e individual estas raíces: la inversión de valores, el materialismo individualista, el consumismo, el deterioro de valores familiares, el deterioro de honradez pública y privada, el mal uso de nuestros medios de comunicación social. A eso debemos las inmensas lacras de nuestro pueblo: un tremendo deterioro moral.
f) Crisis a lo interno de la Iglesia
Queremos ser francos de verdad. El que denuncia, tiene que estar dispuesto a ser denunciado; y si la Iglesia cumple el deber de denunciar, espera también la denuncia que ustedes le pueden hacer. Ella reconoce que hay muchas cosas buenas: esta presencia de comunidades tan vivas, esta presencia de sacerdotes trabajando en los linderos peligrosos de nuestra pastoral, estos cristianos comprometidos hasta dar su vida, morir acribillados muchas veces, comunidades perseguidas por subversivas, por comunistas y por políticas que no están haciendo más que sembrar la verdadera evangelización que la Iglesia pide en nuestra hora. Sin embargo, a pesar de tanto bueno, la Iglesia señalada por nuestra Arquidiócesis también señala la desvalorización de criterios evangélicos por criterios políticos.
Sí, con tristeza tenemos que decir que muchos cristianos han desvalorado los criterios cristianos evangélicos y han preferido seguir únicamente los criterios de su opción política, creyéndose más sabios que la misma sabiduría del evangelio y de la Iglesia...
También se señala con dolor la división de la Jerarquía. No lo podemos ocultar; y yo quiero, de mi parte, pedir perdón a la Iglesia y decirles como —145→ explicación que ustedes tal vez comprenderán para que nos ayuden a encontrar las causas y solventarlas, que en nosotros está sucediendo un reflejo de lo que está pasando en nuestra sociedad; y que lo que urge es tanto a la sociedad, como también a los sacerdotes y a los obispos y a todos los cristianos, el deber de convertirnos.
Dice Puebla -para que miren que la palabra autorizada señala el origen de los pecados de la Iglesia-: «No todos en la Iglesia de América Latina nos hemos comprometido suficientemente con los pobres. No siempre nos preocupamos por ellos y somos solidarios con ellos. Su servicio exige, en efecto, una conversión y una purificación constante, en todos los cristianos, para el logro de una identificación cada día más plena con Cristo pobre y con los pobres». Esto es lo que nos falta no sólo a los obispos, ni a los sacerdotes, ni a las comunidades religiosas, sino a todos los cristianos en general. El camino que la Iglesia señala para la crisis es convertirnos y encontrar a Cristo allí donde él dice que está: «Todo lo que hagas a uno de estos pequeñitos, a Mí me lo haces»; la conversión de los pobres será también la solución a nuestras divisiones intraeclesiales.
2. LO QUE LA IGLESIA PUEDE OFRECER
Lo primero, naturalmente, evangelizar
Ésta es la tarea de la Iglesia, ésta es la razón de ser. Según Puebla y Juan Pablo II, en la evangelización es indispensable la acción por la justicia y las tareas de la promoción del hombre. No se confunda, hermanos, la misión de la Iglesia evangelizando y trabajando por la justicia con campañas subversivas. ¡Es muy distinto! A no ser que al evangelio se le quiera llamar subversivo porque de verdad está tocando las bases de un orden que no debe existir porque es injusto...
Segunda colaboración de la Iglesia, mantener su identificación de Iglesia
Queridas comunidades aquí presentes y todas las que están reflexionando a través de la radio, ésta debe ser nuestra mayor preocupación al reflexionar el Evangelio: ser la Iglesia que Cristo quiere. No hacer otras cosas que la Iglesia tiene que hacer. Y aunque nos calumnien, tener la conciencia tranquila de que estamos haciendo lo que la Iglesia tiene que hacer. Y la tranquilidad de no meternos en campos ajenos sino para iluminarlos con la luz y con la identidad propia de nuestra Iglesia.
La tercera gran contribución de la Iglesia en esta crisis del país, es su doctrina sobre el hombre
Si hay tanto atropello a la dignidad del hombre, es porque el Estado y, en nuestra situación actual, los ídolos que adoran los hombres han olvidado —146→ que lo principal no son esos ídolos, sino el hombre. La Iglesia quiere reivindicar la dignidad del hombre, aunque sea el más pobrecito y aunque sea un torturado... un prisionero, un matado...
La cuarta contribución que la Iglesia ofrece y ya se está dando aquí entre nosotros es la denuncia profética de todo lo que es pecado
Denuncia, no por fanfarronería; denuncia, no por quedar bien demagógicamente; denuncia como la Iglesia quiere, llamando a conversión. La Iglesia denuncia el pecado para arrancarlo del mundo, convirtiendo a los pecadores. Así creo que lo hemos hecho siempre, que al señalar un desorden, un asesinato, una injusticia, reclamamos ciertamente contra el atropello que se ha hecho, pero al mismo tiempo invocamos la misericordia de Dios y la conciencia del criminal para que se convierta y se salve.
La quinta contribución de la Iglesia es señalar que el único camino de salida, precisamente, es conversión de los hombres
Y aunque esto parezca idealismo, utopía, ¿cuándo se van a convertir todos los pecadores? La Iglesia lo proclamará siempre, porque mientras El Salvador, desde las altas esferas hasta las ínfimas, no entre en caminos de conversión por la ley de Dios, no podrá haber solución a las crisis que atenazan a nuestro pueblo.
También por eso colabora la Iglesia desenmascarando idolatrías.
En mi carta pastoral me fijo principalmente en tres que llamo absolutizaciones, es decir, como que fueran el absoluto del hombre.
Para unos en la riqueza y la propiedad privada. La Iglesia dice: la riqueza no es una absolutización, la propiedad privada no tiene un sentido definitivo. El Papa lo ha dicho con palabras muy certeras: «Sobre la propiedad privada grava una hipoteca social». El bien de todos es lo que interesa, no la riqueza de unos cuantos, ni la propiedad privada de unos pocos...
Una segunda idolatría, ante la cual se encuentran muchos salvadoreños, es la que se llama la seguridad nacional.
Puebla la llama: «forma capitalista e imperante en muchos países de América. De allí se inspira la estructura represiva de muchos países -palabras de Puebla-». A nombre de la seguridad nacional se inmolan centenares de vidas, se violentan derechos de ciudadanos, y es ridículo, en nombre de una seguridad, se implanta la inseguridad del pueblo. «El estado mayor... -sigo leyendo a Puebla- sustituye inconstitucionalmente las instancias políticas que debían decidirse democráticamente en el curso político de la patria».
—147→La absolutización de la organización
También la otra absolutización en que muchos salvadoreños, tal vez de buena voluntad, se encuentran -es bueno tenerlo en cuenta en esta hora en que estamos desenmascarando idolatrías ante el único Señor Jesucristo...- es ésta, y aquí mucho cuidado, queridas comunidades eclesiales de base de nuestra Iglesia, es la absolutización de la organización popular. También esto es un fanatismo, también aquí hay sectarismo, también aquí hay idolatrías, orgullo de élites. Nadie, ninguna organización popular tiene que arrogarse el sentir del pueblo. Es un modo de expresarse nada más, pero respetemos al pueblo; respetemos sus opciones y jamás queramos hacer de lo que ya opté yo o mi grupo, mi organización, como si fuera la única solución. El país interesa más que la organización, no la organización sobre el país...
3. ILUMINACIÓN ECLESIAL DE ALGUNOS PROBLEMAS CONCRETOS DEL PAÍS
En la tercera parte de la pastoral que les estoy ofreciendo en primicia, es la aplicación de esta doctrina de la Iglesia a ciertos problemas concretos, en los cuales no me puedo detener, pero que ustedes lo van a leer allí.
El problema de la violencia, recalcando lo que ya dije el año pasado y actualizándolo con ciertos matices de nuestra hora.
Condiciones de un verdadero diálogo nacional. No tiene que ser parcial sino abierto, no en clima de represión sino de confianza y credibilidad.
Urgencia de un cambio de estructuras, no hay que evadirlas.
También el respeto a la libertad de organización y tener en cuenta la voz de esas organizaciones...
Otro problema muy actual entre nosotros, el marxismo. Problema complejo. No basta a un católico decir: están condenando a los marxistas, de ninguna manera. Hay que aquilatar muchas cosas. Puebla misma distingue entre una ideología que puede influir en la conducta de un hombre y una colaboración de un hombre que, teniendo su ideología cristiana, puede colaborar tal vez con otras personas de otras ideologías.
También hay que distinguir entre un sistema científico de análisis y una praxis de organización política en lucha por el poder, que admite medios que los cristianos no podemos admitir. En la encuesta encuentro una frase muy genial cuando dice: «no hay que tenerle miedo al marxismo, ganémosle el campo tomando en serio la opción preferencial por los pobres». Me parece una gran clave...
—148→En el trabajo por los pobres, la defensa de los pobres como lo está viendo el anticomunismo fanático: «¡Esto es comunismo!» No, eso es cristianismo, eso es Cristo, que dice: todo lo que le hagas al pobre, a mí me lo haces. Por eso es la mejor manera de antimarxismo trabajar por los pobres.
4. LA LÍNEA PASTORAL DE PUEBLA, HECHA PASTORAL EN NUESTRA ARQUIDIÓCESIS
Y en la cuarta parte, es un tratadito sobre teología pastoral. Cuando lo titulo así: la línea pastoral de Puebla, realizándose en nuestra Arquidiócesis, tratando de definir así, porque no es más que la línea del Vaticano II y de Medellín que ya nuestro querido antecesor Monseñor Chávez, con la ayuda de Monseñor Rivera y de este clero que quiere estar al día en las líneas de la Iglesia, trataron de meter ya en la vida de nuestra pastoral. Yo no he hecho más que recibir una herencia y amarla y tratarla de acrecentar entre nosotros.
Primero, actitud de búsqueda
El Papa decía en México, «María es grande porque nunca estaba segura sino en la fe en Dios, y buscaba en la fe los caminos de su vida». Podemos decir de la Arquidiócesis también lo mismo como Puebla ha señalado: lo que ayer era una cosa y se aceptaba desde el púlpito o desde las bancas de las escuelas, ahora no se acepta fácilmente; hay cambios, hay necesidad de nuevos lenguajes, de nuevas actitudes. Esto es lo que quiere la nueva línea de la Arquidiócesis: actitud de búsqueda.
Segundo, opción preferencial por los pobres
Conocer los mecanismos que engendran pobreza, luchar por un mundo más justo, apoyar a obreros y campesinos en sus reivindicaciones y en su derecho de organización, estar muy cerca de la gente.
Tercero, unidos en una pastoral de conjunto
Queridos hermanos, aquí distinguimos el espíritu apostólico de lo que es pastoral, como se podría comparar un río con la canalización de ese río. En todos los movimientos de nuestra diócesis hay mucho espíritu apostólico, pero no en todos hay sentido de pastoral. Aprovechemos la riqueza que dan los movimientos, las congregaciones, los diversos carismas que el Espíritu nos da; pero dejémonos conducir por una organización pastoral que se llama la pastoral de conjunto. Que ninguna comunidad se sienta aislada o superior a otras, sino que todos sintamos que somos una sola obra de Dios enmedio del pueblo.
—149→Cuarto, creación de una pastoral de adaptación
Tengo la satisfacción de ofrecerles la idea de crear en la Arquidiócesis, de intensificar, una pastoral de adaptación, principalmente en estas tres líneas:
a) Una pastoral masiva, como la que tenemos aquí enfrente ahora, una muchedumbre que no la podemos descuidar... La hermosa Bajada del 5 de agosto, dirigida por una radio católica en línea pastoral. Ayer hemos hecho una verdadera obra de pastoral masiva. Masiva en el sentido urbano donde hay problemas muy distintos de las zonas rurales.
) Las comunidades eclesiales de base. Los pequeños grupos, donde el Papa dice: «el evangelio se hace más amistad, más amigo, más sencillo, más íntimo».
c) Una pastoral de acompañamiento. Ya urge, porque son muchos los cristianos que dicen que tienen que optar por una situación política, por una organización, y muchas veces por eso pierden su fe. La Iglesia no puede abandonar al cristianismo que llevado de la sinceridad de su evangelio quiere ir a optar en un partido político, en una organización política. Y tenemos que seguirlo, pero desde la línea de la Iglesia, con una pastoral de seguimiento para que ese hombre cristiano sienta que donde quiera que va, lleva el germen, el Verbo, la semilla de la salvación, la luz del evangelio...
Queridos hermanos, perdonen que senté cátedra en una situación tan incómoda como la que ustedes y mis queridos sacerdotes tienen, y yo también: de pie, bajo el sol, pero que todo esto signifique algo.
Significa dos cosas:
1.º) Que la fiesta del Divino Salvador del Mundo le da un sentido trascendente a todo este esfuerzo que de Puebla queremos trasladar a la Arquidiócesis. Que Cristo nos dice desde su transfiguración: ésta es la meta: hacer hombres nuevos, transfigurados, vestidos de Dios, de los que Dios pueda decir: «mi Hijo amado en quien tengo mis complacencias».
Aquel varón de la primera lectura que Daniel miraba con figura de hombre entre la gloria de Dios, los intérpretes dicen que es Cristo glorificado, pero rodeado de todo el pueblo que se salva. Ésta es la transfiguración que anhelamos: una Iglesia glorificada pero que, mientras peregrina, no pierde de vista la meta de sus santos destinos.
2.º) Lo que queremos decir hoy, es que este reto del Divino Salvador del Mundo a nuestro pueblo lo aceptamos cada uno según su propia vocación. —150→ Los que somos Iglesia: ustedes y nosotros, identificándonos más como Iglesia dentro del propio carisma, dentro de la propia congregación, dentro de la propia vocación de casados o solteros, ricos o pobres, profesionales o jornaleros, que encarnemos el reto que Cristo nos hace para que cada uno de nosotros colabore a la transfiguración de nuestra patria. Así sea...