Cartas inéditas de D. Arnaldo Descós en la colección Pascual
Fidel Fita Colomé (S.I.)
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Sobre las cartas de D. Arnaldo Descós apunté1 lo que refiere el P. Antonio Pascual en su Descubrimiento de la aguja náutica2. Un año después (2 Agosto, 1790) cambió de parecer acerca de la reducción cronológica de las cartas escritas por Descós á Fray Boyl3. El cambio era radical y gravísimo; mas no me parece —378→ que acertó el sabio Cisterciense. La carta escrita por Fray Boyl desde Tarazona á Descós4 se debe reducir, como lo hice5, á 20 de Abril de 1484 por tres razones: la estancia del Rey en aquella ciudad aragonesa, el cómputo de la Pascua y el enlace de la misma carta con las precedentes y subsiguientes.
Á la idea del P. Pascual, reformadora ó desquiciadora de su primer sistema, se adhirió completamente D. José Albert. «Cuanto á la época de las cartas, dice6, se puede asegurar que la primera fué escrita desde últimos del año 1485, ó dentro del 86. Todas las otras entre Cos y Boyl, que suponen que el Maestro Daguí está en Roma, ó ausente de Mallorca, son escritas á últimos y después del año 1487; pues en una junta general del Reino de Mallorca, de 11 de Setiembre, que yo he visto, por lo que se trata se supone que el Maestro Daguí se hallaba entonces en Mallorca.» De aquí dedujo Albert7 que la carta (7) de Fray Boyl, fechada en Tarazona, «fué escrita después de las Pascuas del año 1488»; porque, según Garibay y Zurita, «el rey D. Fernando no estuvo en Aragón hasta cerca del fin del año 1487 y mitad del año 1488.»
Ajustemos cuentas. La Pascua de 1488 cayó en 6 de Abril; y siendo así no se comprende, cómo escribiendo Fray Boyl á Descós su carta desde Tarazona en 12 de Mayo (según lo admite Albert) le dijera: «Quod autem ad communem Praeceptorem attinet, litteras in ejus commendationem expediemus; jamque expeditae fuissent ac missae, nisi nos Majoris hebdomadae vacationes impedissent.» En 6 de Abril habría transcurrido va el único impedimento que señala Fray Boyl. La razón que alegó, no subsiste y resultaría ridícula ó insulsa, si la carta en cuestión fuese —379→ de aquel año. Por otra parte las estancias reales, que Albert produce, no le favorecen, antes bien demuestran su yerro. Porque el rey D. Fernando, según Zurita8 sobre el año 1488, salió de Zaragoza con la reina en 14 de Febrero; á 20 de este mes en Daroca estuvo; entró á 4 de Marzo en Valencia, donde celebró Cortes, y de donde se partió á 14 de Abril para Orihuela; y de aquí á Murcia; y desde esta ciudad (6 Junio) al reino de Granada para proseguir la guerra contra los moros. Y como de una falsedad nace otra, habiendo sentado Albert que la carta 7 es del año 1488, se vió precisado á decir que la 16 es posterior al día 18 de Agosto de 1491; y que de consiguiente su fecha es anterior á la de las cartas 26, 27 y 28, «porque al médico Nicolás Clerga, recomendado por Boil, en 10 de Noviembre de 1490 se le concedió por la ciudad la misma exención de derechos que á los clérigos, como yo (Albert) lo leí en el Libro original.»
Ese Acuerdo municipal del 10 de Noviembre de 1490, que leyó Albert, aquel dato del 11 de Septiembre de 1487, que citó con sobrada vaguedad, y otros semejantes que la Crítica del siglo pasado solía mirar con incuria ó desdén, han de estimarse en más para la firmeza y claridad de la Historia que todas las conjeturas del ingenio sublime, que canta como la alondra y se pierde en las nubes.
La Junta general del Reino, que supuso á Daguí residente en Mallorca á 11 de Septiembre de 1487, ¿á qué se refería? Algo nos indica sobre este punto el P. Jaime Custurer en la segunda de sus Disertaciones históricas del Beato Raymundo Lullio, Doctor iluminado, con un apéndiz de su vida, que vieron la pública luz en Palma en 1700. Dice así (pág. 184):
La bula de Inocencio VIII, en virtud de la cual obraba el Inquisidor general de España para deponer al particular de Mallorca lleva el número 31 en el bulario del Consejo de la Suprema. No se refiere directamente á Daguí, ni se ha de estimar su año, sino por el de la Encarnación, que corresponde al nuestro 1487.
Con esta prevención, y reconquistando palmo á palmo el terreno de la verdad, turbada ó mal comprendida, hay que leer la resella biográfica de Daguí que trazó el P. Pascual y dedujo á clasificar por serie cronológica las cartas de D. Arnaldo Descós. Escribe9:
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«Uno de los célebres Lulistas fue el Doctor Pedro Daguí, Catalán de la villa, de Monblanc, quien por su gran sabiduría fue llamado á Mallorca por la Noble Señora Doña Inés Quint, para leer la Cáthedra Luliana, que fundó año 1481. Recibió grandes honras del señor Virrey, Jurados de la Ciudad y demás Magistrados, pues el primer dia de su lectura desde las Casas de la Ciudad le acompañaron hasta la Cathedral, donde leyó su primera lección; y después de concluída, con la misma pompa le restituyeron á las expresadas Casas. Al paso que fué tan favorecido de los Lulistas, y aficionados al B. Raymundo, fué muy perseguido de sus contrarios, quienes le suponían defensor de doctrinas erróneas; y sabiendo Daguí que su principal Antagonista, no pudiendo lograr su depravado fin en España, havía partido á Roma para acusarle, —381→ la natural obligación de defenderse de esta calumnia, le precisó passar á aquella Corte, en donde logró aprobación muy honrosa de un Libro suyo, dada por los Censores destinados por el Sumo Pontífice Sixto IV; los quales fueron Antonio Obispo Fanense (Fanensis), Noyano Obispo Xephalense (Xephalensis), Fernando de Córdova subdiácono de su Santidad, Juan Abad de San Bernardo de Valencia, Jayme Conil y Guillermo Bodonit. Don Nicolás Antonio en su Bibliotheca, hablando de Pedro Daguí, como de Autor Español, y de esta célebre Aprobación de su Libro advierte que Fernando de Córdova, que la firma, es aquel singular Ingenio Español de este nombre y apellido, de quien hace honorífica mención en sus Bibliothecas antigua y nueva; y es el mismo cuyo portentoso ingenio celebra el Rmo. Feijoó en su Theatro Crítico, tom. 4, disc. 14, números 63 y 72. Después de la muerte de Sixto IV, pensando el adversario del Doctor Daguí lograr en Roma mayor fortuna, bolvió á aquella Corte; y obligó esta novedad á que repitiesse el mismo viage el expressado Daguí; y alcanzando confirmación de la Aprobación referida, estampó su librito Janua Artis Magistri Raymundi Lull con ella en Roma año 1485. Confirma la verdad y legitimidad de esta Aprobación la que juntamente con el permisso dió el Doctor Jayme Conil, siendo Vicario general de Valencia, año 1506. para estampar el Arte Metaphysical del P. M. Jayme Janer Cisterciense, en donde se refiere que el mismo Conil en Roma fue Juez y Comissario destinado para examinar el Libro del Doctor Pedro Daguí por el Sumo Pontífice Inocencio VIII, año primero de su pontificado; en cuyo tiempo hizo Daguí el segundo recurso á Roma10; y como en la citada Aprobación estampada en esta Capital se refiera haverse dado en tiempo de Sixto IV, quando se imprime en tiempo de Innocencio VIII., queda justificada esta Aprobación, haviendo concurrido á ella una y otra vez el Doctor Conil. Passó despues el Doctor Daguí á Sevílla, donde residían los —382→ Cathólicos Reyes Don Fernando y Doña Isabel, quienes le honraron haciéndole su Capellán; y su Adversario que era cierto Religioso Inquisidor de Mallorca fue depuesto de su empleo con Breve del Papa del año 1486 esecutado por el Inquisidor General Don Fray Thomás de Torquemada. Debo advertir que esto Lulista se debe apellidar Daguí, y en latín (conforme al uso de aquellos tiempos, que aun ahora observan muchíssimos) Daguinus, y no Gaguinus como sin fundamento quisieron corregir lo Bolandistas en las Actas del B. Raymundo Lulio; pues tanto el sus Libros impressos, de cuya impressión cuidó el mismo, como en varias Escrituras de Mallorca que le nombran, singularmente en el Instrumento, con que fue elegido Cathedrático por Doña Inés Quint, actuado por Pedro Litrá Notario, dia 30 de Agosto de año 1481, y en los Codicilos de la expressada Señora escritos por Miguel Abayar Notario, dia 10 de Marzo de el año 1485 consta que su apellido fue Daguí. Lo más admirable de este Lulista es que, según él mismo re frere al fin de su Libro de Metaphysica, siendo de edad de 37 años quando no sabiendo mas que las primeras letras, nil nisi mater nas habens Literas, se aplicó á estudiar por siete meses la Doctrina de Lulio, si bien con poco cuidado; y aprovechó tanto, no obstante las muchas adversidades que padeció, como demuestran sus libros, que fueron el Janua Artis Magistri Raymundi Lull, que hizo en Barcelona año 1473. y allí mismo la estampó año 1482. y en Roma año 1485. con la Aprobación de los Diputado por su Santidad, y después en Sevilla año 1500. el Tratado de Differentia, que compuso en Jaén año 1500. y finalmente su Libro de Metaphysica ó de las formalidades, que escribió en Mallorca en el Monte Randa año 1485. y se imprimió en Sevilla junto con el de Differentia año 1500. Debo advertir que en este libro de Metaphysica de Daguí, que hube de la Librería de los Padres Menores Observantes de Mallorca, hay una nota manuscrita, en que se dice que el orden de la naturaleza, de que trata Daguí en aquel Libro, es semejante al modo que tubo en tratarlo Avicembron en su Libro Fontis vitæ y advierte la nota que Santo Tomás impugna á este Philósofo Árabe, singularmente en el opúsculo de Angelis. Á este mismo —383→ Philósofo cita el Maestro Janer en su Arte Metaphysical, página 122, refiriendo algunas palabras suyas en el mencionado Libro Fontis vitæ.» |
En resolución cronológica.
1473. Termina Pedro Daguí en Barcelona la composición de su Janua Artis. Años antes, cuando empezó á estudiar latín, tenía 37 de edad.
1481, 20 Agosto. Instituye doña Inés Quint la dotación de la cátedra Luliana en Mallorca, designando á Pedro Daguí para regirla.
1482. Estando en Barcelona Daguí se ocupa en la edición de su Janua Artis.
¿1483? Da su primera lección en la catedral de Mallorca.
12 Agosto 1484. Antes de este día, que es el de la muerte de Sixto IV, Daguí había pasado á Roma. Su libro, delatado por la Inquisición, obtuvo aprobación pontificia. Tan pronto como la obtuvo, Daguí regresó á Mallorca ; pero no tardó en volver á ponerse en camino para Roma, donde se delató de nuevo el libro al nuevo pontífice; quien lo aprobó á su vez en el primer año de su pontificado, es decir, antes del 12 de Septiembre de 1485, según consta por la declaración del Dr. Jaime Conil, uno de los jueces revisores, que al efecto nombró Inocencio VIII.
1485, 10 de Marzo. Codicilo de doña Inés Quint, donde dió á entender que Daguí seguía en la posesión de su cátedra mallorquina. Daguí, así que estuvo impresa la Janua Artis en Roma, regresó á España, y pacíficamente se consagró á la enseñanza. Escribió su libro de Metafísica, en Mallorca, en el monte Randa. No ignoraba el P. Pascual que la edición Hispalense, que manejó, de este libro, concluye diciendo: «Composuit Magister Petrus Dagui hoc opus in Regno Majoricarum in Podio Rande, 20 die Septembris anno Domini 1485.» Para evitar todo anacronismo en su sistema conviene pues decir que Daguí, regresando del segundo viaje que hizo á Roma en la primera mitad de 1485, estuvo algún tiempo enseñando ó escribiendo en Mallorca, antes que pasase al lado de los Reyes Católicos en Sevilla.
1486. Breve de Inocencio VIII, deponiendo de su cargo al Inquisidor que en Mallorca había molestado á Daguí. El Breve —384→ fué ejecutado por el Inquisidor general Fray Tomás de Torquemada.
1500. Ediciones en Sevilla de los libros Janua Artis y De Metaphysica. En la misma ciudad y en este año se imprimió el libro De differentia, que Daguí había compuesto en Jaén.
Con tan escasos elementos emprendió el P. Pascual la no fácil tarea de clasificar, ó disponer por orden cronológico, las cartas de D. Arnaldo Descós, cuyo códice antes del año 1759 acertó á encontrar en la catedral de Mallorca. Bien sabe la Academia cómo se hubo el sabio Cisterciense, y cómo vino á parar un ejemplar de su copia11 á nuestra Biblioteca.
Al presentar, deseoso de publicarla, esta colección, que no dudo podrá contribuir al adelanto de la Historia, séame lícito añadir dos palabras más sobre la cuestión fundamental que el colector dejó embrolladísima.
Sienta el P. Custurer12 que «por los años 1481 obtuvo el Maestro Pedro Daguí la cátedra Lullista, que fundó en Mallorca Doña Inés de Quint con cien libras de salario.» Añade que «començó á leerla este mismo año» con tanto aplauso como lo testifica la exposición que presentaron los Jurados de la capital á los síndicos del reino:
Antes que Daguí fuese nombrado por doña Inés Quint para regir la cátedra, que ella fundó y dotó, había él dado su primera lección en la Catedral, asistiendo á la prueba el Virrey y los Jurados de Palma, que hablan en el documento. El tratamiento de Magnificencias que dan á quienes lo dirigen, y la utilidad general del Reino, que dicen resultará del nombramiento y elección del nuevo catedrático, si fuere ratificada la exposición que hacen, indican una fecha cercana al privilegio regio de Estudio General para todo el reino de Mallorca, que otorgó D. Fernando en Córdoba á 30 de Agosto de 1483. La que llama el P. Custurer Instrucción dada por los Jurados es, por lo visto, la presentación que hicieron al Consejo general del Reino, solicitando la aprobación de éste para la colación del cargo universitario. Disponer de la renta ó dotación que prometió (20 Agosto 1481), no lo haría doña Inés sin aguardar la concesión de poder amortizar el capital, que le fué otorgada13 por el Rey desde Astorga, á 6 de Marzo de 1483.
La prueba de suficiencia (principi) en la catedral se haría pocos días antes de proceder al nombramiento. Parece, pues, que el viaje de Daguí no ha de anticiparse al mes de Agosto de 1483, ni posponerse al de Octubre.
Son de ese tiempo las cartas 1 y 2 de la colección Pascual, la que dirigió Fray Boyl á Daguí (perdida) y la primera14 de Descós á Fray Boyl.
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«Consta15 de varias instrucciones que los Síndicos de Mallorca, que representan las villas de este Reino, dieron en el año 1483 á Francisco Axartell, quando le embiaron á la Corte por estas dependencias. Tráhelas el P. Andrés Moragues en el año 1483 de su Cronografía, pág. 7, refiriendo están en poder de Juan Remiro, notario Escrivano del Syndicato.» |
Según el P. Custurer, á quien sigue el P. Pascual, la delación y agresión inquisitorial provino de las explicaciones que daba Daguí á su Janua Artis, impresa el año anterior en Barcelona. Versaba la acusación sobre dos puntos teológicos16: el dogmático, tocante á los versos
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trazados al pie de una imagen de Nuestra Señora, que veneraban los dominicos de Valencia; y el de tres proposiciones metafísicas, peligroso por su aplicación al tratado de Deo uno et trino17.
La lucha inquisitorial, entablada en Mallorca por Guillermo Caselles, coincide con la declaración en favor de los tres versos, —387→ emanada en Roma á 11 Septiembre de 1483, cuyo texto imprimió y tradujo el P. Diago. Esta declaración debió ser no poca parte para infamar á Daguí por toda Esparta, como lo deploraba Fray Boyl18: «Si veniet pacatis iu Urbe rebus, facile omnia venera, quae per Hispaniam disseminata sunt, suffocabuntur, ejus viri doctrinae flumine arida prata atque horrida inundante.» Más explícito aún escribía Descós19, dando gracias á Fray Boyl por las recomendaciones del rey cerca de Sixto IV y de los cardenales, que procuró á Daguí: «Has ob res spero, Deo favente et Beatissima Virgine, cujus honore tantos ipse patitur labores, illas suae prodesse expeditioni admodum.»
Las cartas del rey, que procuró Fray Boyl amparando á Daguí (20 Abril, 1484), no fueron probablemente extrañas al cambio de escena que Fray Tomás de Torquemada proyectó desde las Cortes de Tarazona20: «Quando el Rey tuvo Cortes á los Aragoneses en la ciudad de Taraçona en el año pasado de MCCCCLXXXIIII, se juntaron con el Prior de Santa Cruz, Inquisidor General de los reynos de Castilla, Aragón y Valencia y del Principado de Cataluña algunas personas muy graves y de grande autoridad... entre otros Alonso de la Cavallería, Vicecanceller de Aragón, D. Alonso Carrillo, Andrés Sart, Martín Gómez de Pertusa y Phelippe Ponce, doctores en decretos. Esto fué á catorze del mes de Abril; y á quatro del mes de Mayo el Inquisidor General proveyó por Inquisidores Apostólicos deste Reyno á Fray Gaspar Inglar, de la orden de Predicadores, y á Pedro Arbués, Canónigo en la Iglesia Metropolitana de Çaragoça, Maestros en la sagrada Theología; y en el mismo tiempo se proveyeron Inquisidores Apostólicos para la ciudad y reyno de Valencia.» Fué convocado á estas Cortes el reino de Mallorca; y las instrucciones que llevarían los Síndicos para proteger á Daguí, nos hacen descubrir por ese lado nuevos horizontes de investigación histórica. El resultado de las negociaciones inmediato sería facilitar y acelerar el curso de la causa; ó mejor dicho, recurso de apelación en Roma. El primer punto no —388→ ha dejado mayor muestra de sí que la que llevo apuntada. Sobre el segundo nos queda la siguiente censura laudatoria21:
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«Beatissime Pater, post pedum oscula beatorum. »Saepe fuimus cum magistro Petro Dagui, ut videremus intellectum, quem dat tractatui edito in doctrina Raymundi Lulli, et signanter particulis in eodem tractatu, in quibus videtur oriri prima facie suspicio propter inusitatum modum loquendi et accipiendi terminos sicut in doctrina eiusdem Raymundi; ita ut ignorantibus materiam subiectam magis videatur quaedam obumbratio intellectus, quam cognitio alicuis Artis. Dimissis quae in Logica, Physica, etc., dicuntur, solum ad tria aspeximus, quae in fide possunt generare suspicionem, quae etiam secundum intelligere magistri Petri et aliquorum Doctorum non male sonare videntur. Primum est... Talis est sententia magistri Petri Dagui, quam nos uniformiter laudamus: Antonius22 episcopus Fanensis; [Franciscus Vitalis] Noyanus23 episcopus Xephalensis; Feruandus Cordubensis subdiaconus Domini nostri24; Joannes abbas sancti Bernardi Valentini; Jacobus Conil; Guilielmus Codonit.» |
Las ediciones del libro de Metafísica, que produce el P. Pascual, como garantía del fallo absolutorio durante el pontificado de Sixto IV, no pasan de asegurar que en los últimos meses de aquel pontificado se dieron las proposiciones sospechosas á examen y censura de los seis jueces. Daguí tuvo con ellos muchas veces (saepe) conferencias personalmente en Roma. Uno de ellos, Jaime Conil, en la obra que cita el P. Pascual, declaró expresamente que la causa fué ultimada en el primer año del pontificado de Inocencio VIII; y otro de los jueces el obispo de Cefalú corrobora —389→ esta declaración con la aposición de su nombre y firma en el documento. No hubo lugar á dos causas en tan cortísimo tiempo; é inverosímil de todo punto se hace, que sustanciada y fallada la primera por el tribunal supremo de la Santa Sede, perdiera así su vigor el principio jurídico Non bis in idem. Añadiré que las ediciones barcelonesa (1482) y romana (1485) del Janua Artis, que da como ciertas el P. Pascual, son deducciones de su sistema, pero que en realidad no h an logrado crédito de los modernos bibliógrafos.
En 10 de Marzo de 1485 Daguí mantenía la posesión de su cátedra mallorquina, pero temiendo doña Inés Quint que él abdicase ó falleciese firmó el siguiente codicilo en poder del notario Miguel Albeyar25: «Eligo Magnificum Dominum Michaëlem de Pax Majoricarum domiciliatum, fratrem meum, et Dominum Sperandeum Español Canonicum Majoricarum, nepotem meum sea nebot26, qui vigore hujus meae electionis et potestatis quam, quantum de jure mihi permittitur, eis tribuo ut post cessum et seu decessum venerabilis Petri Dagui, magistri impraesentiarum ipsarum scholarum Magistri Raymundi Lulli, possint et valeant eligere alium magistram dictarum scholarum.»
A este primer período de persecución inquisitorial que sufrió Daguí, y que le obligó á extrañarse en Roma, pertenecen las cartas 2-9 de la colección Albert, que registra la de Pascual bajo los números 14-21. De ellas y de lo que acabo de exponer infiero que Daguí se ausentó de España por Enero ó Febrero de 1484; y que después de más de un año, sosegada la borrasca, tomó puerto para ocupar la cátedra. Habríale sustituído, durante su ausencia, el canónigo de Barcelona, D. Gabriel Desclapés27, á quien por esta razón, bien que sin fundamento sólido, pretende el cronista Mut hacer predecesor de Daguí en la escuela principal, dotada por doña Inés de Quint.
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Advirtió bien el Sr. Albert28 que «Daguí, vuelto de Roma estaba en Mallorca en 1485, donde acabó su libro de Metafísica á 20 de Septiembre; y en el fin hace memoria de persecutionibus aliquorum proborum hominum bono animo motorum; en cuyo tiempo las horas que podía estaba escribiendo este libro que entonces concluyó en el monte de Randa.»
No solamente concluyó en el monte de Randa, sino que allí compuso toda su obra de Metafísica, dividida en dos partes29: «Composuit Magister Petrus Dagui hoc opus in Regno Majoricarum in Podio Rande, 20 die Septembris anno Domini 1485.» El Sr. Albert se figuró que la escuela permanecía á la sazón en Palma; pero las cartas de Descós coleccionadas por el P. Pascual dan otro aspecto á la realidad histórica. Los estudiantes, venidos algunos de ellos de los reinos de Castilla y de Francia, se trasladaron con su maestro Daguí al monte de Randa, no por otro motivo sino por estar perturbada la ciudad30, con las murmuraciones y revueltas de la plebe, acosada del hambre ó inveterado rencor contra la nobleza, en tanto grado que habían consternado á Descós31. La obra, escrita por Daguí en la soledad, ó digámoslo así, destierro de Randa, representa las lecciones que á la sazón daba, ó dictaba á sus numerosos discípulos, algunos de los cuales, y en especial los extranjeros, tenían que mendigar ó vivir de la sopa, rasgo característico de las universidades de aquel tiempo. Por esta razón Descós, y mucho más Fray Boyl, debieron renunciar al proyecto que habían abrigado de concurrir en Palma á las lecciones del afamado maestro.
En sus cartas á los jóvenes estudiantes de Randa, aunque fuesen sobrinos suyos, Descós les daba el dictado de hermanos (fratres) —391→ y aun de religiosos (religiosi), bien que ni ellos, ni sus maestros hiciesen profesión monástica. Era la fraternidad del saber universitario en los claustros de él. La antepenúltima (12) de estas cartas merece singular atención. En ella dice Descós á su sobrino Pedro de San Juan que el Reverendo Maestro Bartolomé Caldentey izó bandera de emulación contra las escuelas de Randa, yéndose con muchos discípulos al lado opuesto de la isla, ó al colegio de la Trinidad cerca de Valldemosa. El hecho tuvo lugar, estando todavía Daguí enseñando en Randa; y sabido es32 cómo el Maestro Caldentey hizo gemir la prensa mallorquina con una obra de Gersón á mediados de 1485. No es, pues, exacto lo que anotó el cronista Guillermo Terrasa, escritor del siglo pasado sobre el año 148833: «Este mismo año empezó la estampa en Mallorca, como consta por un Real privilegio que se hallaba en la Real escribanía de Cartas Reales.» Hallábase en Barcelona don Bartolomé Caldentey, amigo de Daguí y de Descós, cuando este, en 1483, escribió la carta inédita, que da principio á la colección Pascual.
Consta del despacho regio (27 Julio 1187) y del auto de la misma fecha ó muy próxima, que expidió Torquemada contra el inquisidor Guillermo Caselles perseguidor de Daguí; los cuales, —392→ auto y despacho, fueron llevados a ejecución en 17 de Agosto. Daguí, expulso de Mallorca, había debido acogerse á la protección del Rey y apelar al Inquisidor general, que estaba en Córdoba con la Reina á 31 de Mayo34 y en el Real sobre Málaga á 26 de Junio. Dejó Daguí al salir de Mallorca un sustituto (¿valenciano?), que rigiese su cátedra; pero también este fué expulsado del reino35. Serenada la tempestad y depuesto el inquisidor (17 Agosto), envió Daguí á otro sustituto, y siguió los pasos de la corte dando en ella lecciones muy concurridas.